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Colombia renueva su fe y esperanza al consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús

Fotos: Arquidiócesis de Bogotá

Este viernes 27 de junio, la Catedral Primada acogió a cientos de feligreses que se congregaron para participar de la Eucaristía presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, donde se renovó la consagración nacional al Sagrado Corazón de Jesús.

El prelado inspirado en la encíclica Dilexit Nos (Nos amó), pidió que “Cristo tenga compasión de esta tierra herida” y derrame luz sobre un país marcado por la violencia, la desigualdad y la crisis ambiental. “Solo en su misericordia encontramos esperanza real para nuestro presente y futuro”, insistió el arzobispo ante fieles, autoridades civiles y delegaciones de todo el territorio.

Artesanos del perdón, la reconciliación y la paz

El prelado observó que la consagración “es un acto pascual y profético” que compromete a cada colombiano a acoger la paz como don y a convertirse en “artesano del perdón”. Asimismo, recordó que la guerra de las palabras alimenta la espiral de violencia y citó al Papa León XIV: “Debemos decir no a la guerra de las palabras y las imágenes”. La paz —agregó— comienza con la forma de mirar, escuchar y hablar al otro.

En sintonía con el Año Jubilar Peregrinos de Esperanza, el prelado instó a cultivar narrativas que inspiren confianza y superar el pesimismo que paraliza. Animó a practicar obras de misericordia “que se vuelven semillas fecundas” para enfermos, jóvenes, migrantes, ancianos y, sobre todo, los pobres. Vinculó la justicia social con el cuidado de la casa común, golpeada por economías ilícitas y deforestación: “La devastación ambiental agrava el sufrimiento de los más vulnerables”.

Constructores de la cultura del encuentro

Finalmente, el arzobispo instó a forjar un proyecto común de nación donde quepan todas las voces. Citó Fratelli tutti para recordar que un pueblo con futuro “está abierto a nuevas síntesis” e invitó a ejercer una grandeza política que piense en el bien común a largo plazo. “Nuestro corazón unido al de Cristo es capaz de este milagro social”, concluyó.

Al término de la celebración, los presentes encomendaron a la Virgen de Chiquinquirá —Reina de la Paz— y patrona de Colombia las gracias de reconciliación, esperanza y encuentro que esta nación implora en esta solemne renovación al Sagrado Corazón de Jesús.

 

 

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