La Iglesia católica en Panamá vivió este 9 de septiembre una jornada histórica y de profunda trascendencia espiritual, se trató de la Coronación Pontificia de Santa María la Antigua, Patrona del país y primera advocación mariana en tierra firme del continente americano.
La eucaristía celebrada en la Catedral Basílica fue presidida por monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, acompañado de los obispos panameños, en el marco de los 512 años de la primera diócesis y el centenario de su elevación a arquidiócesis metropolitana.
Durante su reflexión, el prelado observó que esta coronación, concedida por la Santa Sede, es testimonio del amor de pueblo cristiano hacia María y reflejo de su dignidad espiritual como Madre de Dios y de la Iglesia. “Ella acompaña desde hace más de cinco siglos la historia de Panamá con ternura maternal y constante intercesión”, indicó.
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- Foto: Episcopado panameño
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Un canto de fe para el presente y futuro
Iluminado por el Evangelio de la Visitación, el arzobispo Meneses observó que María es modelo de servicio y alegría misionera. “El Magníficat no es solo memoria del pasado, es proyecto del presente y esperanza del futuro”, afirmó, animando a la comunidad cristiana a sembrar con dedicación la fe en las nuevas generaciones.
De igual manera, se refirió a los orígenes históricos de la devoción, desde Sevilla donde se veneraba la imagen de la Virgen en el siglo XIV, hasta el Darién, donde surgió la primera diócesis en el continente. “Sevilla y Panamá se unen en la misma Madre, en la misma fe, en la misma misión”, dijo
- Foto: Episcopado panameño
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Retos actuales bajo el amparo de María
El mensaje incluyó un llamado a enfrentar los desafíos a futuro de la sociedad contemporánea —como la pobreza, el flujo migratorio, la era digital, el relativismo y el cuidado de la casa común— bajo la mirada maternal de María. “Ella nos indica, como en Caná, hacer lo que Cristo nos diga. Panamá necesita cristianos valientes, familias firmes, comunidades vivas”, aseveró.
Asimismo, vinculó la celebración con el camino sinodal que propone la Iglesia universal para renovar su rostro. El prelado señaló que María es modelo de escucha, de comunión y de misión. “Ella escucha, acoge, se pone en camino, comparte la alegría, intercede”.
Monseñor Saiz Meneses concluyó su reflexión invitando a que esta coronación sea semilla de conversión, comunión y misión. “Hoy el cielo y la tierra se unen en la Coronación Pontificia de Santa María de la Antigua. Que ella sostenga al pueblo panameño en la fe, lo impulse en la esperanza y lo aliente en la caridad”, puntualizó.
- Foto: Episcopado panameño
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Una joya de fe y gratitud
La corona pontificia, realizada en oro y piedras preciosas, recoge símbolos de Sevilla y Panamá, así como aportes de familias y comunidades que entregaron joyas con profundo valor sentimental. “Cada destello de esta corona refleja la fe de generaciones que han invocado a María como Madre y Patrona”, destacaron los orfebres encargados de hacer esta pieza religiosa.
En su momento el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta recordó que esta corona es más que un ornamento: “Resume la historia de la Iglesia y el amor de un pueblo creyente. En ella se incorporaron alianzas matrimoniales, joyas heredadas y piezas cargadas de profundo valor simbólico, fruto de la devoción y gratitud de los panameños», expresó.
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