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“Demos esperanza defendiendo la vida”, la Iglesia en la Amazonía inicia en Iquitos la Cumbre del Agua

Este 30 de septiembre, en la iglesia matriz de Iquitos, Perú, se celebró la Eucaristía inaugural de la Cumbre Amazónica del Agua, un encuentro que congrega a delegaciones de distintos países de la Panamazonía y del mundo. La celebración eucarística, presidida por el obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, O.S.A., marcó el inicio de un espacio de oración, reflexión y compromiso en defensa de la Casa Común.

“Atentar contra la creación es atentar contra Dios”

En su homilía, Mons. Cadenas recordó que rezar es una forma de custodiar la creación: “Rezar nos acerca a Dios y a reconocernos como criaturas suyas. Por tanto, a custodiar la creación de Dios”. Basándose en la carta a los Colosenses, remarcó la centralidad de Jesucristo: “En él fueron hechas todas las cosas y todo fue creado por él y para él. El mundo no es fruto del azar, sino que todo está unido a Cristo Jesús”.

El prelado advirtió que “atentar contra la creación de Dios es atentar contra el mismo Dios creador” y llamó a no dejarse dominar por la prisa y el agobio de la vida moderna: “El jubileo nos invita a descansar, dejar descansar a los que trabajan y dejar descansar la tierra”.

Mons. Cadenas vinculó el Evangelio con la realidad amazónica: “Lo importante es el Reino de Dios donde todos los seres, los humanos, los pájaros, los lirios, somos súbditos del rey Yahvé”. Invitó a contemplar, en contraste con el extractivismo: “Contemplar es lo contrario del extractivismo”.

“Somos agua, somos vida, somos esperanza”

Condujo a los presentes a observar las pinturas del altar de la iglesia, obra de César Calvo de Arauco. Entre ellas, destacó la imagen de la Virgen María “sobre las aguas del río Amazonas, frente a Iquitos”, como signo de la relación entre fe y agua en la tradición amazónica.

También señaló la fragilidad de la vida ribereña: “Podemos encontrar estadísticas de accidentes en carretera, pero no de personas que caen en los ríos amazónicos. Como si la gente de los ríos no existiera”.

El obispo pidió a la Virgen “que está en medio del Amazonas” cuidar a las comunidades y animó a entregar la creación en mejores condiciones a las siguientes generaciones. Al final, condujo a los asistentes a proclamar juntos el lema de la cumbre: “Somos agua, somos vida, somos esperanza”.

“Demos esperanza defendiendo la vida”

La Eucaristía transcurrió con signos que animaron a proteger, defender y dignificar la vida para vivir en sinodalidad: agua, árbol, artesanía multicolor, pan y vino.

Antes de la bendición final, tomaron la palabra varios representantes eclesiales de los diferentes países. Inició el cardenal Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), quien expresó un saludo especial de la Ceama, creada por el Papa Francisco en 2020 y ratificó la entrega de la Iglesia en la defensa de la vida y de la Casa Común, animando a los participantes de la cumbre a mantener vivo el lema que convoca el encuentro: “Somos agua, somos vida, somos esperanza”.

Mons. Rafael Cob, presidente de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y obispo del Vicariato de Puyo (Ecuador), cuestionó: “Si todo era bueno, ¿por qué hoy destruimos eso que es bueno? Nuestros ríos, nuestros árboles, nuestra tierra”. Felicitó a quienes defienden la Amazonía: “Nuestro mundo necesita esperanza, demos esperanza defendiendo la vida”.

“El agua de la Amazonía nos hermana”

Por su parte, el vicepresidente de la Repam, Mons. David Martínez, obispo de Puerto Maldonado, resaltó que “el agua del bautismo nos hermana. El agua de la Amazonía nos hermana también y nos compromete a hacer respetar a nuestros pueblos”.

También, Mons. Alfredo Vizcarra, arzobispo de Trujillo y administrador apostólico de Jaén, denunció los daños de la minería ilegal: “Estamos en un momento muy duro… el agua también está siendo contaminada”. Llamó a “cambiar la perspectiva codiciosa de querer adueñarse” de los recursos.

Desde Ecuador, Mons. Adalberto Jiménez, vicario de Guarico, compartió la realidad regional: “Vivimos guerras internas, represión y violencia, pero también hay signos de vida. Aunque sabemos que es tarde, nos llamas a salvar lo que todavía vive”.

“Que los pueblos tengan vida”

El Vaticano estuvo representado por el padre Patricio Sarlat, del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien transmitió los saludos del Papa León XIV: “Nos unimos a los esfuerzos y procesos que hacen como agentes de pastoral para que los pueblos tengan vida y la tengan en abundancia”.

El padre César Caro, vicario general de San José del Amazonas, resaltó el simbolismo y el compromiso de la cumbre: “Deseo que de esta cumbre del agua saquemos acciones concretas en incidencia, en trabajo en red, para que los pueblos tengan vida”.

Cumbre del Agua fruto del trabajo conjunto

La misa también contó con representantes de Requena, Pucallpa y delegaciones internacionales de México, Brasil, Colombia, Bolivia y Ecuador.

Entre los asistentes hubo líderes comunitarios amenazados por su defensa de la Amazonía. Mons. Cadenas recordó que la Cumbre del Agua es fruto del trabajo conjunto de muchas organizaciones y de la nueva Vicaría del Agua: “Esta es una cumbre de todas las personas que sienten el agua de la Amazonía como propia”.

La celebración concluyó con la bendición colectiva de los obispos presentes y la proclamación final: “Somos agua, somos vida, somos esperanza”.

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