En el marco de la COP 30 en Belém do Pará, las Iglesias de África, Asia, América Latina y el Caribe presentaron el documento “Un llamado por la justicia climática y la Casa Común”, un mensaje que urge a actuar frente al agravamiento de la crisis climática. Los cardenales Jaime Spengler, Felipe Neri Ferrão y Fridolin Ambongo alertaron sobre el incremento de la vulnerabilidad en los países del Sur Global.
El texto, elaborado en 2024 y nuevamente puesto en el centro del debate en esta cumbre climática, aborda la crisis desde una perspectiva ética, espiritual y ecológica. Durante la sesión de un conversatorio, los cardenales entregaron personalmente el documento a los negociadores que definirán los acuerdos finales de esta cumbre.
Con esta acción, las Iglesias del Sur Global reiteraron su compromiso de acompañar a las poblaciones afectadas y alertar sobre las falsas soluciones que perjudican a los territorios. En esa línea, el documento sintetiza cinco propuestas que orientan una respuesta climática justa y centrada en quienes cargan con los mayores impactos.
Justicia climática y equidad para el Sur Global
El documento afirma como primera propuesta que el calentamiento global es una crisis existencial que afecta desigualmente al Sur Global. El aumento de 1,55 °C registrado en 2024 evidencia que no se trata simplemente de una cuestión técnica, sino de un reto que toca la dignidad de los pueblos y el futuro de la creación.
Desde esta mirada, el documento insiste en la necesidad de una justicia climática que reconozca la deuda ecológica del Norte Global y exige financiamiento justo y no endeudante. Además, rechaza falsas soluciones —entre ellas la financiarización de la naturaleza— o el capitalismo, que favorecen intereses económicos y amplían desigualdades.
Seguir el camino de una conversión ecológica integral
La segunda propuesta llama a una auténtica conversión ecológica, basada en Laudato Si’, Laudate Deum y el “buen vivir”. Al respecto, esta conversión señala el mensaje, exige cambiar estilos de vida, economías y superar modelos extractivistas que hieren territorios y comunidades.
El documento plantea que educar en ecología integral, fomentar economías solidarias y formar líderes comprometidos permitirá una transformación real. Según las Iglesias del Sur Global, la espiritualidad del cuidado y la “sobriedad feliz” ofrecen caminos concretos para reconstruir la relación con la creación.
Hacia alternativas verdaderamente sostenibles
En su tercera propuesta, el documento rechaza las falsas soluciones que aparentan ser sostenibles, repiten patrones de injusticia. Por ello cuestionan los mercados de carbono, la economía verde corporativa, la minería “para la transición” y los megaproyectos impuestos sin consulta a los pueblos indígenas y comunidades tradicionales.
Como respuesta, el documento propone desarrollar tecnologías éticas y descentralizadas, creadas de la mano con las comunidades. Las Iglesias insisten en promover modelos energéticos y productivos que cuiden los ecosistemas, impulsen la autonomía territorial y ofrezcan soluciones sostenibles para mujeres, jóvenes y pueblos indígenas.
Fortalecer la protección integral del territorio
La cuarta propuesta es clara, pide proteger a las comunidades más vulnerables y a los territorios amenazados por la crisis climática. Este compromiso abarca la protección de pueblos indígenas, campesinos, afrodescendientes, pescadores tradicionales, mujeres, niñas y personas desplazadas por el deterioro ambiental.
También, el texto llama a detener la deforestación antes de 2030 y recuperar ecosistemas vitales como selvas, fuentes de agua y franjas costeras. El mandato es claro por parte de las Iglesias, la defensa de la biodiversidad y de los territorios ancestrales es un encargo ético no negociable y debe estar en el centro de las decisiones climáticas globales.
Transformación económica y justicia climática
La quinta propuesta llama a repensar los modelos económicos para dejar atrás el paradigma tecnocrático y el crecimiento infinito. Recuerdan que la transición energética solo será justa si no sacrifica territorios y se construye desde el bien común, la solidaridad y el respeto de los ciclos de la creación.
En este contexto, se sugiere que el financiamiento climático debe garantizar equidad, transparencia y llegar directamente a las comunidades. Las Iglesias del Sur Global llaman a los países con responsabilidad histórica a asumir su deuda ecológica y a apoyar sin condiciones los esfuerzos de adaptación, mitigación y atención de pérdidas y daños.
Para las Iglesias del Sur Global, estas cinco propuestas constituyen una hoja de ruta ética y urgente para enfrentar la crisis climática. Desde la COP 30, los cardenales llaman a los gobiernos a tejer una alianza intercontinental que priorice solidaridad, justicia y cuidado de la creación, y que no se deje seducir por falsas soluciones o presiones corporativas.
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