Este 9 de febrero comenzó la CXX Asamblea Plenaria del episcopado colombiano con un llamado a vivir una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa. En la instalación, el presidente del organismo, Francisco Javier Múnera Correa, destacó el llamado a fortalecer la presencia ética y esperanzadora de la Iglesia permeada por la violencia y la exclusión.
A la luz del magisterio del Papa León XIV, el arzobispo observó que la paz se construye desde el Evangelio y se opone a la lógica de la violencia. Indicó que se trata de una paz desarmada, con fuerza transformadora, donde la Iglesia está llamada a escuchar atentamente el dolor de las víctimas y a deslegitimar la violencia como respuesta a los conflictos.
Indicó que la misión de la Iglesia pasa por ser profeta y testigo de esta novedad, escuchando el dolor del que sufre y ayudando a liberar a la sociedad del engaño y la violencia, «para que la paz de Cristo se traduzca en justicia, reconciliación y dignidad humana».
Opción por los pobres y cultura del cuidado
Otro aspecto que abordó el presidente del episcopado, tuvo que ver con la opción por los pobres, entendida como un camino evangélico fundamental. Monseñor Múnera destacó que los más vulnerables no ocupan un lugar secundario, sino que iluminan a la Iglesia y la invitan a vivir la fraternidad sin paternalismos.
Al mismo tiempo, puso de relieve el compromiso de la Iglesia con la promoción de una cultura del cuidado y la prevención de abusos y la cercanía con las víctimas. Precisó que estos esfuerzos se han visto materializados en procesos de formación y acompañamiento, asumidos con responsabilidad, dentro del marco del respeto por la ley y defensa a los derechos de las personas involucradas.
Esperanza para los presbiterios y proyección nacional
Añadió que las reflexiones previstas durante la semana buscan trabajar en el fortalecimiento de los presbíteros, con el propósito de reforzar la comunión entre los sacerdotes y renovar el acompañamiento pastoral, siguiendo la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la renovación de la Iglesia.
El arzobispo cerró su mensaje encomendando los trabajos de la Asamblea a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, y elevando una oración por los frutos pastorales de este encuentro, en favor de la reconciliación, la paz y el amor concreto y eficaz hacia los pobres, los débiles y los sufrientes.
Le puede interesar: Primer vicepresidente del Episcopado peruano: “La Iglesia adopta el modelo de Jesús para atender a los enfermos”
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia https://bit.ly/4q1aKho
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB













Post a comment