Con motivo del Día Internacional de la Mujer y como parte del Encuentro de Mujeres en Sinodalidad del Cono Sur realizado en Asunción, la Comisión del eje “Mujeres en la Iglesia y en la sociedad” del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) llevó a cabo el webinar titulado “La esperanza toma la palabra”, un espacio de escucha, testimonio y reflexión sobre el rol transformador de las mujeres en los territorios.
“Este webinario desea compartir con ustedes historias, experiencias de mujeres de distintos países de nuestro continente”, señaló Cristina dos Anjos, asesora del sueño cultural del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral (Ceprap) al inicio, resaltó que se trata de voces que “sostienen, acompañan y transforman la vida de nuestras comunidades”, como “sembradoras de esperanza y tejedoras de vida”.
El encuentro comenzó con una canción en portugués dedicada a todas las mujeres, que evocó la lucha histórica por sus derechos y el respeto a su dignidad. En uno de sus fragmentos se escuchó: “Esta va para ti que has sentido en el pecho cuán esencial es el mínimo respeto”. La canción también recordó que, aunque muchas veces se ha intentado silenciar a las mujeres, “ellas no están solas”, en una clara alusión a la fuerza colectiva y la resistencia frente a estructuras patriarcales.
Mapeo nacido del Sínodo
Durante el webinar se presentó el proceso de mapeo de experiencias de mujeres líderes en la Iglesia, surgido a partir del Sínodo. Según explicaron, esta iniciativa respondió a la necesidad de visibilizar liderazgos muchas veces invisibilizados.
Andrea Sanchez Ruiz, moderadora del encuentro, explicó que “no había clara conciencia del liderazgo de las mujeres”, por lo que se propusieron identificar a aquellas que “van marcando el rumbo a otras mujeres y mostrando todo lo que podemos hacer en nuestros territorios”.
El proceso incluyó entrevistas, sistematización de testimonios y producción de materiales audiovisuales. Gracias al trabajo colaborativo de muchas mujeres, el mapeo fue presentado formalmente el 8 de diciembre del año pasado.
“Mujeres Bordando Sueños”: dignidad y autonomía en Oaxaca
Uno de los testimonios presentados fue el de la hermana Alicia Guevara Pérez, misionera de la Eucaristía en México, quien compartió su experiencia con una cooperativa de mujeres indígenas en Oaxaca.
Con 47 años de vida religiosa, más de 20 de ellos en pueblos originarios, relató cómo en 2019 conoció a un grupo de mujeres que se reunían para aprender bordado. Al ver sus trabajos, les propuso formar una cooperativa. Aunque inicialmente dudaban, finalmente aceptaron el desafío. Así nació “Mujeres Bordando Sueños”, un nombre que, según explicó, refleja su historia: “se daban cuenta que habían logrado sueños, pero que todavía querían lograr más”.
La iniciativa no solo permitió generar ingresos, sino también fortalecer la autoestima y la organización comunitaria. Con apoyo de redes solidarias, lograron vender sus productos en México y Estados Unidos, registrar su marca: “Puntadas mágicas”, símbolo de “esperanza, transformación y libertad”, y construir un espacio de trabajo.
La religiosa resaltó además la importancia de la escucha: “La pastoral de escucha fue muy importante, porque ellas necesitaban ser escuchadas en ese dolor”. Muchas compartían historias de migración forzada y separación familiar. “Ahora dicen: ‘¿por qué no antes estaba una cooperativa?’”, expresó.
Liderazgo femenino en la Amazonía colombiana
Desde el sur de Colombia, Marleny Yucuma Vázquez compartió su experiencia como lideresa campesina en la Amazonía caqueteña. Catequista desde hace 26 años y presidenta de la Junta de Acción Comunal, vive en una zona rural de difícil acceso. “Allí donde termina el carro hay hora y media subiendo a caballo”, explicó, describiendo un territorio rico en agua y biodiversidad, pero históricamente abandonado por el Estado.
Marleny relató cómo ha promovido la organización de mujeres en un contexto marcado por el machismo: “La mujer era sumisa… económicamente dependía de lo que el esposo quisiera dar”. Sin embargo, con el tiempo lograron transformar esa realidad. Hoy, las mujeres se reúnen mensualmente, comparten experiencias, se escuchan mutuamente y desarrollan iniciativas productivas. “Sacamos un día al mes… dejamos los oficios y nos damos ese descanso”, contó.
También lideran procesos de defensa del territorio, como la protección del agua y las semillas nativas frente al extractivismo: “Defender este territorio con toda su riqueza” es una de sus principales luchas. En el ámbito eclesial, remarcó su labor como animadora de comunidades alejadas, donde muchas veces no llega el sacerdote: “Si no puede subir, se hacen las oraciones”. Las celebraciones, como la Navidad, reúnen a familias dispersas en un fuerte sentido comunitario. “Somos sembradoras de vida”, dijo, subrayando el papel de las mujeres en el cuidado de la familia, la fe y el territorio.
Escucha, resiliencia y redes: claves del liderazgo femenino
Andrea Villasboa, referente del área de mujeres de la Conferencia Episcopal Argentina, compartió su experiencia como entrevistadora en el proceso de mapeo. Definió el camino recorrido como una “experiencia de escucha sinodal profunda” y destacó que narrar las propias historias “habilita y abre puertas a espacios de resistencia”.
Señaló que, en toda la región, las mujeres comparten desafíos como la violencia, la pobreza y el dolor, pero también una gran capacidad de resiliencia: “La fe sigue transmitiéndose a través de la supervivencia, del cuidado de la tierra y del agua”.
Asimismo, resaltó que los liderazgos femeninos no son individuales, sino comunitarios: “Las mujeres no caminamos solas”, sino que “tejen alianzas” con distintos actores, incluso en contextos adversos.
Reconocer, escuchar y caminar juntas
Al reflexionar sobre lo que estos testimonios dicen hoy a la Iglesia, las participantes coincidieron en la necesidad de reconocer el protagonismo femenino. Para la Hna. Alicia Guevara, el trabajo de las mujeres en la cooperativa permitió que la Iglesia local tomara conciencia de su aporte, especialmente desde la pastoral social: “Es una manera de hacer conciencia de que las mujeres tienen esta posibilidad”.
Andrea Villasboa remarcó que las voces de las mujeres “piden a la Iglesia volver a mirar” que ellas representan a muchas otras que trabajan en el anonimato, y que su liderazgo transforma realidades desde la escucha y la acción.
Por su parte, Cristina hizo hincapié en “dar visibilidad a este caminar de mujeres que van transformando vidas y realidades”. Marleny, finalmente, remarcó el valor del trabajo conjunto con los hombres y el apoyo de la Iglesia: “Ellos son los principales que nos están dando esa voz de aliento”.
“Por el don de ser mujer”
El webinar concluyó con una oración en guaraní, evocando las raíces ancestrales del continente. En su traducción al español, se agradeció “por el don de ser mujer” y por “las capacidades, las luchas y todo lo que aún nos falta por caminar”.
El espacio cerró con una invitación a conocer el mapeo de experiencias en la plataforma https://ceprap.celam.org/comisionmujeres/ y a seguir construyendo una Iglesia más sinodal, donde —como se evidenció en cada testimonio— la esperanza, efectivamente, toma la palabra a través de las mujeres.
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