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Magnifica humanitas: León XIV en el tiempo de la inteligencia artificial

Papa rubricando

Magnifica humanitas (Manífica humanidad) es el título de la primera carta encíclica promulgada por el papa León XIV este 25 de mayo, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). ¿Por qué a un papa le interesa la IA? Acaso existe algún vínculo entre la IA y la misión de la Iglesia?

Al día siguiente de su elección, cuando se reunió con los cardenales que participaron en el cónclave, Robert Prevost confesó que el principal motivo por el que había elegido el nombre de León XIV había sido la inspiradora gesta de León XIII, el último Papa del siglo XIX (1878 – 1903), artífice de la histórica encíclica Rerum novarum (sobre Las cosas nuevas), la encíclica que inauguró un nuevo tiempo en el magisterio de los pontífices, acentuando su preocupación por los problemas “de este mundo” —que dio paso a la doctrina social de la Iglesia—, y no solo por las cuestiones del “más allá”.

Si en estos tiempos puede sorprender que un papa se pronuncie sobre la IA, en aquellos no era menos desconcertante que un pontífice levantara su voz sobre la situación de los obreros. No olvidemos que en aquellas épocas prevalecían los ritos y los documentos en latín, así como diversas prácticas religiosas medievales, bajo el presupuesto de que “extra Ecclesiam nulla salus” (fuera de la Iglesia no hay salvación).

Así que la disrupción doctrinal de León XIII ha sido un sugestivo referente para León XIV. El primero “afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial”, mientras que el actual bebe del patrimonio de la enseñanza social de sus predecesores “para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”. No es casual, por tanto, que León XIV haya elegido el 15 de mayo para rubricar su primera carta encíclica, coincidiendo con el 135.º aniversario de la publicación de Rerum novarum.

Pero, volvamos a la pregunta inicial. ¿Por qué León XIV aborda en su primera encíclica la IA? Porque, como lo ha dicho él mismo, al presentar su encíclica en el aula del Sínodo, “la Iglesia desea con humildad y franqueza participar en los diálogos sobre IA”, consciente de que “no poseemos respuestas técnicas, ni pretendemos sustituir a los expertos”, pero con la certeza de que “aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita con urgencia”.

“Nada que sea humano nos es indiferente”, ha ponderado el Card. Víctor Manuel Fernández, durante el mismo acto de promulgación. El teólogo argentino, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe, además, ha subrayado que Magnifica humanitas no es un documento “sobre la IA”, sino que versa sobre el cuidado de la persona humana “en el tiempo de la IA”.

Para León XIV, además, “es un signo de esperanza que en medio de nuestras diferencias podamos escucharnos unos a otros” en un momento clave de la historia en el que la Iglesia “está llamada a descifrar las ‘nuevas cosas’ a la luz del Evangelio y de la dignidad humana”, y desde el reconocimiento de que “la IA ya influye en muchos ámbitos de nuestra vida, y afecta decisiones que configuran la convivencia humana”, incluso las nefastas dinámicas de las guerras.

Preocupado por “sistemas de armas cada vez más autónomos”, y “algoritmos que pueden bloquear el acceso a la atención médica, el empleo y la seguridad social, basados en datos viciados por prejuicios e injusticias”, el Papa afirma que “las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y de la responsabilidad”.

Con todo, cabe señalar que Magnifica humanitas, no ofrece una mirada fatalista ni una perspectiva tecnófoba frente a los desarrollos de la IA. Se sostiene, más bien, en la esperanza de que “la IA puede ser un terreno de construcción de la historia desde un horizonte de comunión, donde el progreso técnico aprende a servir a la vida humana”.

“No temamos a la IA, sino que mantengamos siempre presente la cuestión humana”, clama el papa, con una clara invitación humanista y al pensamiento crítico, para que nadie quede al margen de la transformación digital, ni sea reducido a meros datos.

“Cada persona es única e irremplazable, un sujeto libre e inteligente con conciencia, capaz de buscar a Dios, servir a los demás y cuidar de nuestra casa común”, concluyó el Papa.

 

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