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Testimonios de sinodalidad en la Asamblea de la Región Caribe

Tras el cierre de la Asamblea de la Región Caribe en la Casa Arquidiocesana María de la Altagracia, en Santo Domingo, algunos de sus participantes comparten un balance del encuentro que reunió a 41 representantes de la Iglesia del Caribe, provenientes de Antillas, Cuba, Haití, Puerto Rico y la República Dominicana, en el marco de la Fase Continental del Sínodo de la Sinodalidad.

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Una experiencia reconfortante

“En torno al tema de las mujeres, mi experiencia en estos días ha sido muy reconfortante”, comenta Andrea Sánchez, quien hace parte de la comisión animadora de la red mujeres en la Iglesia y en la sociedad. “Tanto el documento que hemos trabajado como las sesiones de grupo en las que hemos reflexionado, sobre esta temática, han puesto en evidencia que es una preocupación en América Latina y el Caribe, pero también un anhelo cómo las mujeres pueden ser favorecidas en todas sus áreas de despliegue”, comenta.

De igual forma, Andrea comparte que durante esta Asamblea “hemos reconocido los dolores por los que atraviesan las mujeres, tanto en la vida laical como en la vida religiosa”, así como “la búsqueda de equidad para todos y para todas”. “Puedo decir que se nota la intención de que las mujeres podamos ser reconocida con igual dignidad de bautizadas, ciudadanas y conciudadanas del Reino”, apostilla la laica argentina.

Una Iglesia de hermanos

En la perspectiva del sacerdote jesuita Raúl Arderí, del equipo nacional del Sínodo, en Cuba, “esta experiencia del encuentro regional de la fase continental del sínodo ha sido un regalo de Dios porque nos ha permitido descubrir en la práctica qué significa ser una Iglesia de hermanos, donde el valor fundamental es la dignidad bautismal”.

“En mi grupo donde estábamos sentados laicos, mujeres, hombres, teólogas, sacerdotes, obispos, religiosos, todos compartimos con confianza, con honestidad, nuestra vida, nuestras experiencias, nuestros sueños para la Iglesia”, detalla el religioso cubano, añadiendo que “esto es una riqueza: una Iglesia que sepa escuchar y valorar las voces que estamos escuchando, es una Iglesia que se deja impulsar por el Espíritu Santo para renovar, cambiar, transformar lo que necesitamos, para que la misión de la [misma] Iglesia en este mundo se pueda llevar de la mejor manera posible, porque este mundo necesita [a] Jesús y una Iglesia coherente, que dé testimonio de una comunidad de hermanos, donde nadie es descartado, y este es un fruto fundamental de nuestro encuentro regional”.

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‘Caminar juntos’ es un estilo de vida

Janet Rodríguez, directora de Cáritas en la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, en República Dominicana, manifiesta su alegría por este encuentro caribeño y coincide en que esta Asamblea ha sido “un regalo de Dios que, en mi caso, como laica, como mujer comprometida y que trabaja en la Iglesia desde hace muchos años, en su comunidad, en su parroquia, ha sido una oportunidad maravillosa en la que palpamos la presencia del Espíritu Santo”.

“Doy gracias a Dios por haber inspirado al Papa Francisco y a todo el equipo que ha trabajado en este tema de la sinodalidad”, continúa Janet, avizorando grandes cambios para la Iglesia: “caminar juntos no es solo una palabra, es todo un movimiento, un estilo de vida, que nos ha transformado a los que hemos participado en esta Asamblea”.

Todas las voces han sido escuchadas

Como representante de la Pastoral Juvenil de Puerto Rico, Ramón Torres considera que “esta experiencia ha sido maravillosa y enriquecedora a la luz del sínodo, pues cada una de las voces han sido escuchadas”. “Por eso –continúa el joven puertorriqueño– me llena de alegría y de ilusión que podamos seguir caminando juntos con la mirada puesta en Jesucristo y, sobre todo, siendo más humanos, siendo más hermanos”.

Desde la pastoral juvenil latinoamericana, Ramón hace un llamado a los jóvenes para que hagan parte del camino sinodal que termina aquí, sino que se extiende incluso hasta la Jornada Mundial de la Juventud 2023, “donde nuestras voces se levantarán llenas de alegría y de ilusión, de muchos sueños y esperanzas junto al Papa Francisco”.

La sinodalidad es fruto del Espíritu Santo

Finalmente, José Armando Tavárez, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Laicos en República Dominicana, expresa que “caminar juntos con obispos, religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos, en sentido general, nos hacer ver de manera concreta, que la sinodalidad se puede dar y viene de Dios, es fruto del Espíritu Santo, que nos está llevando por caminos de encuentro y de comunión, y nos envía en misión a un mundo que necesita ver que hoy la Iglesia es comunión de amor y que, efectivamente, en medio de tantos dones, carismas (…), se puede dar la unidad”.

Tavárez destaca, además, que “conocer la experiencia del sínodo digital, expresa que nuestra Iglesia se renueva a la luz del Espíritu Santo”.

Desde el 27 de febrero hasta el 3 de marzo, la fase continental del sínodo de la sinodalidad, en América Latina y el Caribe, se traslada a Quito (Ecuador), donde tendrá lugar la Asamblea Regional de los países Bolivarianos.


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