Este 9 de julio, en el marco de la conmemoración por el 209.º aniversario de la Declaración de la Independencia, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, presidió el Tedeum en la histórica Casa de Tucumán. Su mensaje lo centró en la esperanza e invitó a los argentinos a recuperar el impulso de los próceres y a enfrentar los desafíos actuales con fe y compromiso.
A la luz del año jubilar propuesto por el Papa Francisco, monseñor Sánchez recordó que «la esperanza no defrauda», más aún cuando se fundamenta en la fe y se alimenta de la caridad. Desde una lectura espiritual y comprometida con lo social, instó a vencer el pesimismo y el desánimo, y a asumir con responsabilidad el destino de la nación.
- Foto: Arquidiócesis de Tucumán
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Signos concretos que alientan a seguir caminando
El prelado puso mayor atención, señalando en que la esperanza no debe entenderse como evasiva e ingenua, sino como una fuerza transformadora que impulsa al compromiso con quienes más sufren. “No es una esperanza alienante —subrayó—, sino que nos responsabiliza”. Fue así como llamó a ser signos vivos de esperanza para los pobres, los enfermos, los presos, los jóvenes sin rumbo y todos aquellos que viven situaciones de exclusión o desesperanza.
En este sentido, monseñor Sánchez recordó también signos visibles de esperanza en la vida de personas concretas de Tucumán: desde un joven que venció las adicciones hasta un preso que logró recibirse de ingeniero, o la docente que enseña en condiciones difíciles en la alta montaña. “Estos rostros nos muestran que aún en medio de la adversidad, hay vida, hay lucha, hay fe”, expresó.
- Foto: Arquidiócesis de Tucumán
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Una patria como casa común
Por otra parte, el arzobispo recordó que el Congreso de 1.816 se desarrolló en una casa familiar, convertida en espacio de encuentro, diálogo y búsqueda del bien común. Ese símbolo, mencionó, debe llamar la atención a todos los argentinos sobre el ideal de construir una nación como una gran familia, donde primen la fraternidad y la solidaridad. “Todavía nos falta mucho camino por recorrer, pero no podemos rendirnos”, indicó, exhortando a “ponernos la patria al hombro”, como decía el entonces cardenal Bergoglio.
Concluyó su homilía, elevando una plegaria a Jesucristo, “ancla de nuestra esperanza”, y a la Virgen María, “Madre de la esperanza”, para que acompañen al pueblo argentino en su caminar. “Pidamos al Señor de la historia que nos conceda la alegría de la esperanza que no defrauda”, puntualizó monseñor Sánchez en este nuevo aniversario patrio, con un llamado a mantener viva la llama que inspiró a los fundadores de la Nación.
Argentina-HOMILIA TE DEUM 9 DE JULIO DE 2025(1)
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