El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) presentó el informe “Nuevo escenario político-económico: Estrés y bienestar en una Argentina en transición”. El informe, que retoma más de diez años de mediciones, revela un deterioro creciente en los planos social, económico y subjetivo, con picos especialmente críticos durante 2024.
La investigación presentada el 4 de diciembre, suma indicadores nuevos sobre ansiedad, presión social y desgaste emocional, lo que ofrece una mirada más amplia del impacto que la inestabilidad económica dejó en las familias durante esta etapa de transición que abarca de 2010 a 2025.
Desigualdad persistente y una transición marcada por la fragilidad
El equipo dirigido por el sociólogo Agustín Salvia advierte que el país sigue abocado en un período de transición marcado por desigualdades arraigadas y una recuperación económica aún incipiente. El documento advierte que los intentos de estabilización aún no consiguen reparar las marcas de una crisis prolongada, caracterizada por el estancamiento, la conflictividad política y el desgaste institucional.
Aunque el gobierno orientó su gestión hacia una mayor liberalización económica, el documento indica que, después de dos años, las bases del nuevo modelo siguen incompletas y el crecimiento continúa debilitado. La inestabilidad y el desgaste social, hacen ver un panorama muy complejo que genera preocupación en la ciudadanía.
- Foto: Universidad Católica Argentina (UCA)
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Pobreza arraigada y retrocesos en el bienestar
El Grupo de investigadores, hacen ver que la pobreza y la indigencia permanecen en niveles altos y persistentes, convertidos ya en un piso difícil de perforar. Las leves recuperaciones registradas en los últimos dos años no evitaron que los indicadores retomaran niveles alarmantes, cercanos a los vividos entre 2018 y 2023.
Asimismo, advirtieron que desde 2004, se ha mantenido la tasa de desempleo, pero que en los últimos años aumentó el empleo precario, subempleo inestable, autoempleo y programas de empleo financiados directamente por el Estado. De acuerdo con la EDSA, desempleo en 2025 fue de 10,1% (mayor al 8,9% del año pasado); el subempleo inestable, de 24,1% y el empleo precario, de 27% a nivel urbano. El empleo pleno registró 38,8%, una leve baja con respecto al 39,7% de 2024.
Exponen que el poder de ahorro cada vez es menos y las brechas sociales se profundizan entre los hogares de menores ingresos, especialmente aquellos con niñas, niños y adolescentes. La inseguridad alimentaria se convirtió en uno de los síntomas más severos de este deterioro. En 2024 alcanzó su marca más alta en la serie histórica, con casi una cuarta parte de los hogares afectados. Aunque en 2025 se observa una leve mejora, el retroceso previo continúa siendo significativo.
- Foto: Universidad Católica Argentina (UCA)
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Retroceso en salud y un clima emocional tensionado
El estudio señala un deterioro continuo en el acceso a la salud cada día muestra un retroceso. Desde 2018, la falta de cobertura y de recursos médicos viene en aumento, alcanzando cifras mucho más altas que las registradas a comienzos de la década. Unido a ello, la no afiliación a la seguridad social se afianza como un fenómeno estructural del sistema laboral argentino.
Sumado a este panorama, el informe apunta que las crisis que viven los argentinos no solo es material, sino también emocional. Las estadísticas de ansiedad y problemas de ánimo alcanzaron en 2024 su mayor registro de toda la serie, con una mejora apenas perceptible al año siguiente.
Aun en medio de un panorama complejo, una porción significativa de la sociedad mantiene expectativas favorables respecto del porvenir de sus hijos y nietos. Aun cuando muchos sienten que su realidad económica retrocedió respecto de la de sus padres, predomina el deseo —y la convicción— de que las oportunidades para los jóvenes pueden mejorar.
- Foto: Universidad Católica Argentina (UCA)
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Un horizonte que exige transformaciones profundas
En el cierre del informe, la UCA señala que las políticas de asistencia resultan claves para impedir que la indigencia avance con más fuerza. Aclarando que, los mecanismos apenas logran amortiguar la emergencia que se ha consolidado en el país. Según la investigación, los avances recientes representan alivios circunstanciales sin impacto estructural.
El estudio muestra que el país se encuentra en una etapa clave que definirá su rumbo. Los pasos en materia macroeconómica no se ven traducidos en un desarrollo equitativo ni en soluciones a largo plazo para los problemas estructurales. Es así como señalan que, el país transita un escenario complejo que demanda políticas de largo aliento y una reconstrucción profunda del tejido social.
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