Frente a la realidad de violencia que vive hoy Colombia y más cercanamente la ciudad de Cali, ubicada al suroccidente del país, el arzobispo metropolitano de esta ciudad, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, presentó la carta pastoral: “Hacia una paz desarmada y desarmante”, en la lanzó un llamado claro e inmediato al desarmar los corazones, las manos y la palabra.
A partir de la frase del Papa León XIV, pronunciada la noche de su elección el 8 de mayo de 2025, el arzobispo invita a los caleños a cultivar la esperanza, el perdón y la reconciliación, para desarmar la realidad violenta que se vive y sembrar una paz auténtica.
El prelado resalta que la carta no es solo una exhortación retórica y discursiva, es una llamada a que la Palabra de Dios transforme la mente y conducta de quienes actúan erradamente. Destaca, el llamado del Papa León XIV durante su bendición Urbi et Orbi, a un desarme de corazón resaltando que es un acto de humanidad y valentía frente a una sociedad encerrada en el miedo y la desesperanza.
Violencia desbordada y llamado ético urgente
Monseñor Rodríguez da muestra con cifras de la difícil realidad: en enero de 2025 hubo más de 2.437 muertes violentas en Colombia; al cierre de abril se han registrado más de 120 feminicidios, un alza en ataques contra personas LGBTI, y un incremento alarmante del reclutamiento de niños y jóvenes. Estas realidades, señala que dan muestran de una sociedad que se ha acostumbrado a la violencia, “incluso cuando la vemos tan cercana como en un adolescente armado con la justificación de mantener a su familia”.
Por otra parte, observa que recuperar una ética de mínimos –y para los cristianos, de máximos– es indispensable. Por lo que sugiere fortalecer el respeto a la legalidad, rechazar la justicia por propia mano y revalorar los derechos humanos. Retoma referentes bíblicos como Caín y Abel, y los mandamientos de Jesús, para recordar que el mandamiento de amar no es solo espiritual, sino también social y político.
Convocatoria para Corpus Christi y paz eucarística
Citando a San Pablo y la encíclica Dilexit nos, el arzobispo asegura que una renovación del corazón humano es el único camino para reconstruir el tejido social. Además, habla de una conciencia ética que brota del corazón, que aleje la maldad del habla y lleve a la fraternidad. Menciona a María como modelo de consolación y esperanza, y a Jesús eucarístico como el centro de una unidad renovada.
Finalmente, invita a las parroquias de Cali a sumar la solemnidad de Corpus Christi, el 22 de junio, a una gran procesión por la paz. Propone que las calles se llenen de presencia eucarística como símbolo de reconciliación y sanación comunitaria, y afirma que esta sería una oportunidad para clamar por la paz anhelada por todos.
Contexto posterior a los atentados
Esta carta fue presentada el 9 de junio, un día antes de los devastadores atentados que se registraron el 10 de junio en la ciudad Cali y otras zonas del Valle del Cauca, con al menos siete muertos y decenas de heridos, atribuidos a disidencias de las FARC-EMC ─en un ataque coordinado contra estaciones de policía y espacios públicos─, en conmemoración del aniversario de la muerte de un líder disidente.
Carta pastoral - Arzobispo de Cali- 22
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