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Iglesia colombiana renovó consagración al Inmaculado Corazón de María durante jornada nacional de oración

14 de mayo de 2026 por
Iglesia colombiana renovó consagración al Inmaculado Corazón de María durante jornada nacional de oración
CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO - CELAM

La Iglesia en Colombia renovó este 13 de mayo la consagración del país al Inmaculado Corazón de María durante el cuarto Rosario Nacional por la Reconciliación y la Paz, realizado en la Catedral Primada de Bogotá. La ceremonia convocó a obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos en una jornada de oración por la reconciliación y la paz nacional.

La celebración estuvo presidida por Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien llamó a profundizar en el sentido de la consagración bautismal y a contemplar en María un camino de encuentro, reconciliación y transformación para el país.

La jornada coincidió con la memoria litúrgica de la Virgen de Fátima y estuvo acompañada de significativos signos de fe, como la exposición del Santísimo Sacramento en la custodia del Cristo de Bojayá y la procesión de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima.

Llamado a la unidad nacional

Al abordar el episodio del Calvario, el arzobispo afirmó que María acompaña el sufrimiento humano y permanece cercana a los “crucificados de nuestra historia”. En ese contexto, animó a los colombianos a practicar el perdón, «aprendamos a estar al pie de quienes sufren todo tipo de abuso y atropelladas brindándoles consolación, fortaleza y compasión».

Asimismo, el arzobispo exhortó a promover la fraternidad y el respeto mutuo pese a las diferencias políticas y sociales que atraviesa el país. “Podremos ser, inclusive, adversarios, pero nunca enemigos”, expresó, al animar a fortalecer nuevamente la confianza entre los colombianos y sus instituciones.

Durante la homilía, el prelado recordó que la política está llamada a servir al bien común y a promover la verdad como fundamento de la convivencia social. “La verdad nos hará libres”, expresó, al exhortar a construir un país fundamentado en la justicia, la equidad y la solidaridad.

Oración, reparación y consagración

El arzobispo recordó igualmente los tres compromisos que deja el mensaje de Fátima: orar, reparar y consagrarse. Explicó que la oración lleva a confiar plenamente en Dios, mientras que la reparación impulsa a asumir una actitud solidaria y comprometida frente al dolor de los demás.

“La invitación es a orar y sacrificarse por los demás”, señaló el prelado, quien insistió en que “el cristiano es un ser para los otros y no solo para sí”. Añadió que la consagración al Corazón Inmaculado de María fortalece la comunión, sana las heridas sociales y anima la vida cristiana.

Previo a la celebración eucarística, cientos de fieles se unieron al rezo del Santo Rosario, elevando plegarias por Colombia, sus autoridades, las víctimas de la violencia, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y las personas privadas de la libertad. Como gesto de esperanza y reconciliación, internos enviaron cartas y camándulas hechas por ellos mismos para ser colocadas a los pies de la Virgen María.

 

 

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