La Iglesia Católica en Brasil dio inicio a la Semana Nacional del Migrante 2026 con una celebración eucarística realizada el domingo 14 de junio en la Catedral Metropolitana de Brasilia. La iniciativa convoca durante toda la semana a diócesis, parroquias, pastorales y organizaciones sociales para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las personas migrantes y fortalecer el compromiso cristiano con la acogida, la protección y la defensa de sus derechos.
La jornada de apertura estuvo contó con la participación de fieles, agentes pastorales y representantes de diversas instituciones eclesiales vinculadas al trabajo con personas en situación de movilidad humana. Este año, la campaña propone reflexionar sobre el tema “Migración y Vivienda”, acompañada del lema “¡No tengo dónde vivir!”, poniendo en el centro la necesidad de garantizar el acceso a una vivienda digna como un derecho humano fundamental.
La Red Clamor Brasil se unió a la movilización nacional manifestando su servicio a la promoción, protección, integración y participación de migrantes, refugiados y personas desplazadas. Entre las organizaciones que forman parte de esta red se encuentra la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.
Acoger a los migrantes es acoger a Cristo
La misa inaugural fue presidida por Mons. Antônio Aparecido, quien durante su homilía recordó que el rostro de las personas migrantes y refugiadas refleja también el rostro de Cristo.
El prelado señaló que la misión evangelizadora de la Iglesia está inseparablemente unida al ejercicio concreto de la caridad y afirmó que no es posible anunciar auténticamente el Evangelio sin comprometerse con quienes sufren situaciones de vulnerabilidad.
Resaltó que la acogida de las personas en movilidad humana constituye una responsabilidad compartida por toda la comunidad cristiana. Según explicó, reconocer la presencia de Cristo en los migrantes implica traducir la fe en acciones de solidaridad, escucha, acompañamiento y defensa de la dignidad humana.
La celebración fue organizada por las Hermanas Scalabrinianas, responsables de la Pastoral de Migrantes y Refugiados de la arquidiócesis, junto al Instituto de Migración y Derechos Humanos, la Red Clamor y la Pastoral de Migrantes y Refugiados de la Arquidiócesis de Brasilia. También participaron representantes de la Conferencia de Religiosos de Brasil (CRB), del sector de Movilidad Humana de la CNBB y de Cáritas Brasil.
“Todos somos migrantes”
En vísperas de la apertura de la Semana Nacional del Migrante, el presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, cardenal Jaime Spengler, invitó a las comunidades a unirse en oración y solidaridad con las personas que se ven obligadas a dejar sus hogares en busca de mejores condiciones de vida.
En un mensaje difundido con motivo del inicio de la semana, el purpurado recordó que la historia de Brasil, especialmente la del estado de Rio Grande do Sul, está marcada por diversos procesos migratorios. Al mismo tiempo, advirtió que la humanidad atraviesa actualmente una dinámica migratoria que genera preocupación debido a las dificultades que enfrentan millones de personas desplazadas.
“Todos nosotros somos migrantes”, expresó el cardenal, al señalar que numerosos pueblos se ven obligados a buscar mejores oportunidades de vida, mientras que en distintas partes del mundo persisten actitudes de rechazo hacia quienes llegan en busca de acogida y nuevas posibilidades para sus familias.
A su vez, recordó que la Virgen María también experimentó la condición de migrante, e invitó a los fieles a elevar sus oraciones por todos aquellos que viven situaciones de movilidad humana. El cardenal Spengler anunció que las celebraciones concluirán el 20 de junio con una eucaristía en la Catedral Metropolitana de Porto Alegre, donde él es arzobispo.
Y concluyó invitando a los fieles a rezar y solidarizarse con todos los migrantes que viven las dificultades del contexto actual.