ADN Celam

Bolivia: Monseñor Aurelio Pesoa alienta a enfrentar las nuevas esclavitudes

En su homilía, este domingo 15 de febrero, a puertas de iniciar el tiempo litúrgico de la Cuaresma, Mons. Aurelio Pesoa Ribera OFM, obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, reflexionó sobre el sentido cristiano de la libertad y su vínculo inseparable con la responsabilidad, la justicia y la defensa de la dignidad humana.

Desde la proclamación del Evangelio (Mt 5, 17-37), el prelado recordó que la Palabra de Dios orienta el comportamiento de los creyentes y sitúa la misión de Cristo como plenitud de la ley. Citando el Evangelio de Mateo, expresó: “No piensen que vine para abolir la ley y los profetas. Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”, remarcando que Jesús no suprime la ley, sino que la lleva a su sentido más profundo: el amor que transforma la vida y la sociedad.

Acerca de la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, Mons. Pesoa resaltó que la libertad es un regalo de Dios que hace al ser humano responsable de sus decisiones: “A nadie se le ordenó ser malo. O a nadie se le ordenó ser perverso. O a nadie se le ordenó ser impío”.

La ley que llega al corazón

El obispo explicó que Dios creó al ser humano libre, con capacidad de discernir entre el bien y el mal, entre “la vida o la muerte”, por lo que cada persona decide el camino que recorre. En esa perspectiva, insistió en que el mal no proviene de Dios, sino de la elección humana: “Dios no creó el mal, sino que el mal y todo lo que lastima al ser humano entraron en el hombre porque el mismo ser humano lo permitió”. Recordó además que la humanidad fue creada “para el bien” y “a imagen y semejanza de Dios”, lo que fundamenta la dignidad humana y el llamado a vivir conforme a ella.

En su reflexión evangélica, el presidente del episcopado boliviano explicó que Jesús responde a quienes cuestionaban la validez de la ley antigua, no para desautorizarla, sino para darle plenitud: “El maestro de Nazaret fue enviado para que se entienda la ley y para que se le dé plenitud y cumplimiento”, dijo, e insistió en que la ley no ha quedado superada.

Sin embargo, advirtió que Cristo va más allá de una interpretación legalista: la ley debe encarnarse en el corazón humano y traducirse en justicia concreta. Por ello recordó las palabras de Jesús: “Cuando ustedes digan: ‘Sí’, que sea sí. Y cuando digan: ‘No’, que sea no. Todo lo demás viene del demonio”.

Distintas formas de esclavitud

El momento más incisivo de la homilía llegó al trasladar la reflexión bíblica al contexto social contemporáneo. Mons. Pesoa alertó que, pese a los avances históricos, en el mundo persisten diversas formas de esclavitud: “Aunque parezca una contradicción, en estos años transcurridos de este siglo en todo el mundo existen personas que viven bajo distintas formas del yugo de la esclavitud”.

La autoridad eclesial señaló que esta realidad no es lejana, sino que también atraviesa la vida nacional, donde el sufrimiento de muchos permanece invisibilizado: “Los gritos de muchos hermanos que sufren no son escuchados o si son escuchados son escuchados con indiferencia, porque pocas veces son atendidos”.

Añadió que estos clamores expresan ausencia de condiciones dignas para ejercerla, lo que interpela directamente a la conciencia cristiana. Ante esta realidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana invitó a un examen personal y comunitario: “Conviene que nos preguntemos nosotros que escuchamos la palabra de Dios, ¿cuál es nuestra postura frente al mundo donde están las distintas esclavitudes? ¿O qué hacemos para que existan menos esclavos y esclavizadores?

Retomando el testimonio apostólico, citó el libro de los Hechos: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, recordando que todo poder humano es temporal y deberá rendir cuentas ante Dios.

Libertad que se traduce en acción

Mons. Pesoa insistió en que la libertad cristiana no puede quedarse en el discurso. Cada creyente está llamado a ser promotor y defensor de la libertad propia y ajena: “No es suficiente hablar de libertad, sino que el hablar nos debe llevar a un compromiso con hechos concretos”. Solo así, dijo, se evita caer en la indiferencia o la complicidad frente a las injusticias que oprimen a millones de personas.

El obispo vinculó la reflexión social con la vivencia sacramental, señalando que el encuentro con Cristo en la Eucaristía debe fortalecer el compromiso con la transformación del mundo: “Que nuestro encuentro con Jesús… nos haga sentir Iglesia de Dios… y nos haga personas comprometidas con la justicia, la paz y el bien de todos”.

Concluyó recordando que elegir el bien significa reconocer que la humanidad no camina sola, pues la gracia de Dios acompaña y fortalece el compromiso de quienes trabajan por la dignidad humana. Así, la homilía se constituyó en una motivación pastoral a vivir la fe desde la libertad responsable, enfrentando las esclavitudes modernas y construyendo una sociedad más justa, donde la ley de Dios se cumpla plenamente en la vida personal y en las estructuras sociales.

Le puede interesar: Celam reúne a redes eclesiales, plataformas y pastorales de todo el continente para trazar juntos “un horizonte sinodal”

Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0

Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia https://bit.ly/4q1aKho

Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1

Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB

Post a comment