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Brasil: João Luiz Pozzobon, “burrito de la Mater”, más cerca de los altares

La Iglesia en Brasil y la familia de Schoenstatt de fiesta tras conocer que el Papa León XIV ha autorizado la promulgación del decreto que reconoce las virtudes heroicas del Siervo de Dios João Luiz Pozzobon, diácono permanente y padre de familia brasileño, conocido como el “burrito de la Mater” por su incansable labor de evangelización con la imagen de la Virgen Peregrina.

La noticia se dio a conocer tras la audiencia concedida por el Pontífice a Su Eminencia el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, quien informó de la firma de varios decretos relacionados con causas de beatificación y canonización de mártires y testigos de la fe.

¿Qué significa ser Siervo de Dios?

En la tradición católica, el título de Siervo de Dios es el primer reconocimiento oficial que la Iglesia otorga a un bautizado que ha iniciado su camino hacia la santidad de los altares.

Es la fase inicial del proceso de beatificación y canonización, que sigue con la declaración de Venerable (reconocimiento de virtudes heroicas), la beatificación (cuando se confirma un milagro o martirio) y, finalmente, la canonización, cuando la Iglesia proclama la santidad universal del fiel.

Con la promulgación de este decreto, João Pozzobon es ahora Venerable, porque se ha confirmado que vivió de forma heroica las virtudes cristianas. El siguiente paso requerirá la confirmación de un milagro atribuido a su intercesión para su beatificación.

Testimonio de fe y caridad

Nacido el 12 de diciembre de 1904 en Rio Grande do Sul, Brasil, João Pozzobon creció en una familia de inmigrantes italianos, sencilla y devota. Desde niño soñó con ser sacerdote, pero las dificultades familiares y de salud le impidieron seguir en el seminario. A los 23 años se casó y formó una familia numerosa: fue padre de siete hijos y sostén de hogar.

Su vida cambió cuando, en 1947, conoció el Movimiento de Schoenstatt. Desde entonces, su corazón quedó unido a la Virgen Peregrina. En 1958 recibió de las Hermanas de María una réplica de la imagen de la Madre Tres Veces Admirable y la misión de llevarla a los hogares. Así nació la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina, que Pozzobon expandió caminando más de 140.000 kilómetros a pie, visitando escuelas, cárceles, hospitales y hogares, organizando rezos del Rosario, catequesis y ayudas solidarias para los más pobres.

Su carisma era sencillo: “Nadie es incapaz de servir a Dios”, repetía. Y con la humildad de un servidor, se llamaba a sí mismo el “burrito de la Mater”, que llevaba sobre sus hombros la imagen de la Virgen para hacerla cercana a todos.

Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina

Ordenado diácono permanente en 1972, sufrió incomprensiones y críticas, pero siempre obedeció con fidelidad a la Iglesia y a sus pastores. Fundó la Villa Noble de la Caridad, un barrio para familias sin hogar, organizando la distribución de alimentos y trabajo comunitario para dignificar a los más pobres.

Pozzobon ofreció su vida por la Campaña del Rosario el 15 de junio de 1985. Murió doce días después, el 27 de junio, atropellado por un camión mientras iba caminando, como cada mañana, a Misa en el Santuario de Schoenstatt de Santa María.

Hoy, la Campaña que él inició sigue viva en más de 100 países, llevando la imagen de la Virgen a millones de familias.

Otros mártires y testigos reconocidos

Junto a João Luiz Pozzobon, el Papa ha aprobado también: Un milagro atribuido al Venerable Salvador Valera Parra, sacerdote español de Huércal-Overa (1816–1889).

El martirio de 58 sacerdotes y laicos de la diócesis de Jaén (España) asesinados en odio a la fe durante la persecución religiosa de 1936 a 1938. El martirio de 65 mártires más, también de Jaén, asesinados entre 1936 y 1937.

El martirio de Raimond Cayré, Gerard Martin Cendrier, Roger Vallée, Jean Mestre y 46 compañeros, asesinados entre 1944 y 1945 por odio a la fe.

Las virtudes heroicas de Raffaele Mennella, clérigo italiano; Teresa Tambelli, religiosa italiana de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl; y Anna Fulgida Bartolacelli, laica italiana de la Asociación de los Silenciosos Obreros de la Cruz.

La Iglesia camina con sus santos

Con cada causa, la Iglesia propone modelos de santidad cotidiana y heroica, cercana al pueblo y a la realidad de cada tiempo. João Luiz Pozzobon es hoy para Brasil, para el Movimiento de Schoenstatt y para toda la Iglesia un testigo de que el amor a la Virgen, la oración del Rosario y el servicio generoso pueden transformar comunidades. Como él mismo dijo: “Cuando algo proviene de Dios, un hombre puede mover el mundo”.

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