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Campesinos de Jericó bendicen monumento a Santa Laura en medio de la defensa del territorio frente a la minería

En el municipio de Jericó, ubicado en el suroeste del departamento de Antioquia, Colombia, comunidades campesinas, procesos territoriales y expresiones eclesiales participaron en la bendición de un monumento dedicado a Santa Laura Montoya. La iniciativa surge en un contexto de defensa del territorio frente al avance de proyectos extractivos y se consolidó como un signo de fe, organización y ecoespiritualidad.

El contexto territorial está marcado por una larga tradición minera. Así lo explica el padre Alberto Franco, Coordinador del Nodo Colombia de la Red Iglesias y Minería, al situar la región: Jericó se encuentra “cerca al río Cauca… muy cercano a uno de los principales lugares históricos de minería en Colombia que es Marmato, Caldas”, una zona que “siempre fue disputa… desde la colonia” por la presencia de oro en sus montañas.

En este escenario se inscribe el interés de la multinacional AngloGold Ashanti, que impulsa el proyecto Quebradona. Según el sacerdote, la empresa ha buscado “explorar y explotar ese territorio”, promoviendo licencias e intervenciones comunitarias con la intención de conformar “un distrito minero” que abarcaría varios municipios y podría extenderse a toda la región.

Resistencia social y judicialización campesina

Frente al avance extractivo, se ha consolidado un movimiento social de amplia base. “De los campesinos viene una resistencia de mucho tiempo junto a personas de la población urbana… generando un movimiento muy importante de defensa del territorio”, explica el padre Franco, remarcando la articulación entre campo y casco urbano.

Este proceso organizativo ha tenido consecuencias judiciales. Más de 80 personas han sido querelladas y once campesinos enfrentan denuncias penales, conocidos públicamente como “los 11 de Jericó”, en un caso que se ha vuelto emblemático de la criminalización de la defensa territorial.

Uno de los hechos que derivó en estas acciones legales fue el hallazgo de maquinaria ingresada clandestinamente. La empresa, relata, introdujo equipos “de forma ilegal… escondidos” en una vereda cercana. Al descubrirlos, los campesinos “la desbaratan, la sacan y se la entrega a la policía”, situación que dio origen a las denuncias penales.

El campamento de resistencia y el nacimiento del monumento

Como respuesta al ingreso nocturno de maquinaria, la comunidad organizó un campamento en la vereda Vallecillos, donde permanecieron “38 días… día y noche atentos” para impedir nuevas incursiones.

Ese espacio de vigilancia se transformó también en lugar de encuentro espiritual. La comunidad, de tradición católica, celebró allí la devoción de los “1000 Jesús”, fortaleciendo la dimensión religiosa del proceso organizativo.

Fue en ese contexto donde nació la idea del monumento. “Hablando decidieron que les gustaría tener un monumento a la Madre Laura allí mismo”. Con el tiempo, la propuesta se consolidó mediante colectas comunitarias destinadas a financiar la escultura y su infraestructura, hasta concretarse en la obra bendecida.

Acompañamiento de la Iglesia y articulación territorial

El padre Alberto Franco explica que el proceso ha contado con acompañamiento eclesial sostenido. Desde 2014 existe articulación con monseñor Noel Londoño y con la Mesa Ambiental de Jericó, instancia que coordina la defensa territorial y que recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos.

La causa también ha sido visibilizada internacionalmente. En la primera Caravana Europea participó el padre Juan Carlos Osorio, representando al suroeste antioqueño, región compuesta por 23 municipios impactados por la minería.

Posteriormente, Mons. Londoño participó en otra caravana junto a jóvenes del territorio, visibilizando la situación de Jericó, lo que le ha implicado “críticas… e incluso denuncias” desde sectores cercanos a la empresa, según señala el padre Franco.

Encuentro de ecoespiritualidades en clave territorial

Con motivo de la construcción del monumento surgió también la propuesta de fortalecer la dimensión espiritual de la defensa territorial. Desde el Nodo Colombia se impulsó la realización de un encuentro de ecoespiritualidad en la región.

Aunque inicialmente estaba previsto para el año anterior, el evento se realizó este año, coincidiendo con la bendición. Durante tres días se desarrollaron espacios de reflexión, espiritualidad y articulación comunitaria.

Participaron delegaciones de territorios afectados por la minería, entre ellos comunidades del Putumayo impactadas por Libero Cobre, procesos organizativos del Cerrejón en La Guajira y defensores del Páramo de Santurbán, además de representantes de Santander y municipios cercanos a Jericó.

El mensaje pastoral en la bendición

Durante la celebración, Mons. Noel Londoño centró su mensaje en el valor evangélico de la defensa territorial. En la liturgia se proclamó el sermón de las bienaventuranzas como marco espiritual del momento.

El obispo reconoció “el valor de los campesinos”, destacando su trabajo, su “lucha honesta” y su “conexión con la tierra”, elementos que situó dentro de la lógica del Evangelio.

Asimismo, resaltó el aporte de “campesinos y campesinas que defienden el territorio”, y aseguró que su labor constituye “un bien para todas y todos”.

Santa Laura, inspiración espiritual de la defensa de la vida

La elección de Santa Laura Montoya como figura del monumento tiene un significado pastoral. El padre Franco explica que existe “una profunda relación con la naturaleza” y una conexión directa entre su espiritualidad misionera y la defensa del territorio.

Esta dimensión fue reforzada en una publicación difundida tras la bendición, donde se señala que la santa “sigue inspirando a la Iglesia que acompaña a los pueblos campesinos, a los pueblos indígenas en sus reivindicaciones”.

El mensaje añade que su espiritualidad “sigue encendiendo corazones unidos por la defensa de los territorios como lugares de vida” y recuerda que su sueño fue “la libertad y la dignidad de las poblaciones olvidadas y excluidas”.

Símbolo de fe frente a la amenaza extractiva

La misma publicación sitúa el momento actual de Jericó, señalando que el territorio “está bajo la amenaza de empresas como AngloGold”, acusadas de vulneraciones socioambientales en distintos países.

La bendición del monumento se realizó la tarde del último sábado de enero de 2026, con la presencia de Mons. Noel Londoño, la comunidad jericoniana y el Nodo Colombia de la Red Iglesias y Minería, consolidando el lugar como signo espiritual de acompañamiento al pueblo.

La jornada concluyó con una plegaria colectiva que sintetiza el sentido de la iniciativa y del proceso vivido por las comunidades: “Madre Laura protege nuestras montañas”.

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