“La Iglesia se deja perturbar por la historia, y el tiempo presente parece indicar que el mundo se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre”. Con estas palabras el cardenal Jaime Spengler, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), iniciaba su intervención este 11 de junio en la jornada de reflexión sobre transiciones justas y el rol de la Iglesia en la construcción de una visión latinoamericana del desarrollo social, económico y ambientalmente sostenible, un evento académico promovido por la Embajada de Colombia ante la Santa Sede, a propósito de la celebración de 190 años de relaciones entre Colombia y la Santa Sede.
En su ponencia magistral, pronunciada en el Aula Magna de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, el Presidente del Celam ha subrayado que “la crisis ecológica nos interpela a repensar el bien común y a cultivar el diálogo social en torno a la ecología integral”, en un tiempo en el que “hay muy poco diálogo a nuestro alrededor, con frecuencia el griterío lo viene a reemplazar”, como ha afirmado el Papa León XIV, y en el que el Card. Spengler ha hecho memoria de tantos hombres y mujeres que han sido martirizados a lo largo del continente, por su trabajo “en pro de la promoción del bien común, del cuidado de la Casa Común, y de la frágil planta de la democracia en diferentes contextos sociopolíticos y económicos”.
“La vida pende de un hilo”
Por eso, “al reflexionar sobre las transiciones justas no se puede dejar de contemplar estos rostros y testimonios concretos”, aseveró el cardenal brasileño, evocando la campaña “la vida pende de un hilo” lanzada por el Celam y otras instituciones, con el propósito de cuidar y proteger la vida amenazada de tantos líderes sociales y eclesiales defensores de derechos humanos y ambientales, y recordando que quienes padecen las mayores consecuencias del cambio climático son los pobres que viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento global.
Por eso, desde la mirada de la Iglesia latinoamericana, “asumir las necesarias transiciones justas es reconocer que el cambio climático es una realidad que se explaya de modo exponencial en nuestra región”. No se trata de una cuestión teórica o especulativa. “Es un problema social global que está íntimamente relacionado con la dignidad de la vida humana”, como afirmó en su momento el Papa Francisco, y “los indicadores ambientales y las informaciones científicas señalan que vamos acercándonos a un colapso climático sin retorno”, como se evidencia en el aumento de la temperatura media global del aire en 1,5 ºC con respecto al periodo anterior de la industrialización. “Los efectos ya se pueden sentir en la salud, en la biodiversidad y en la economía”, ha sostenido el Card. Spengler, al recordar con dolor las inundaciones que ha padecido el año pasado su arquidiócesis de Porto Alegre y toda la región de Río Grande do Sul, en Brasil.
¡Se requieren cambios urgentes!
Frente a esto “¡se requieren cambios estructurales urgentes!”, enfatizó el Presidente del Celam, y de cara a la COP30 que tendrá lugar en la Amazonía brasileña, en Belém do Pará, ha propuesto “la necesidad de reforzar especialmente en el Sur Global una posición profética anclada en nuestro compromiso con la justicia socioambiental y denunciando las falsas soluciones climáticas”. Es claro que “las medidas actuales no están a la altura ni corresponden con la rapidez de los impactos climáticos”, dijo.
“Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales”, como propuso el Papa Francisco en Laudato Si’. De ahí que, en la perspectiva del representante del episcopado latinoamericano “urge el diálogo social para encontrar un camino que permita asegurar un medio ambiente limpio, sin dejar una huella de violencia socioambiental sobre comunidades y sin caer en los lugares comunes de quienes alertan sobre los impactos económicos y al ‘desarrollo’ que devienen de las transiciones energéticas”.
Compromisos inaplazables
“Esta visión corresponde con una respuesta ética, espiritual y social ante las injusticias ambientales, exigiendo una conversión de los estilos de vida, de los patrones de consumo y de las políticas económicas, toda vez que el cuidado de la casa común es un compromiso esencial y constituye el punto de partida para nuestra participación en la próxima COP30”, refrentó del purpurado brasileño, al proponer, explícitamente, cinco compromisos inaplazables para hacer posible algunas transiciones necesarias para vivir una ecología integral con justicia: (1) sobriedad como resistencia al consumismo; (2) educación para la conversión ecológica; (3) fortalecimiento de las comunidades locales; (4) diálogo permanente con la comunidad científica; y (5) promoción de narrativas de esperanza y cuidado de la ‘casa común’.
El evento organizado por la embajada de Colombia ante la Santa Sede, bajo el liderazgo de su encargado de negocios, el Dr. Oscar Iván Echeverry, también contó con la participación del rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, el P. Mark A. Lewis, de la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), la Dra. Emilce Cuda, y de varios representantes del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, propició también un panel entre Iglesia, academia y Estado, moderado por la Dra. Cuda, el que interactuaron el viceministro de asuntos multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, el Dr. Mauricio Jaramillo Jassir, la vicerrectora académica de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, la Dra. María Adelaida Farah, uno de los académicos más destacados de la Pontificia Universidad Gregoriana, el P. Adelson Araújo dos Santos, y el propio Card. Jaime Spengler.

Participantes del panel sobre transiciones justas organizado por la Embajada de Colombia ante la Santa Sede.
Paz con justicia social
Este panel ha puesto sobre la mesa “las necesidades y los sueños de todo un continente, con la conciencia de que la diplomacia nace para defender la vida y de que la paz a través de la justicia social”, como mencionó la secretaria de la PCAL, quien también es doctora en teología especializada en teología moral. Al recordar el legado del Papa Francisco en Laudato Si’ y Fratelli Tutti, Cuda subrayó el papel de los pueblos, de las universidades y de las organizaciones que “se organizan para salvarse ante esta crisis social y ambiental”.
En sus intervenciones, los miembros del panel coincidieron en la necesidad de abordar una postura crítica frente al paradigma económico actual, asumiendo que las “transiciones justas” en torno a la ecología integral, deben ser abordadas desde la pluralidad, la inclusión, el diálogo de saberes y el multilateralismo. “Son transiciones irreversibles”, afirmó el viceministro Jaramillo. Verdaderamente “todo está conectado”, como acotó el Padre Araújo, y “deben ser consideradas las acciones colectivas de quienes habitan los territorios”, según ha afirmado la Dra. Farah. “El planeta puede sobrevivir sin nosotros, pero nosotros no podemos sobrevivir sin el planeta”, agregó el Card. Spengler.
“En la búsqueda de soluciones la Iglesia ha tenido una posición trascendental, y Laudato Si’ es prueba de ello, en la búsqueda de una mayor equidad económica y social, de modelos sostenibles para reducir las desigualdades con una perspectiva democrática y restaurando los ecosistemas”, concluyó el Dr. Echeverry.
También le puede interesar: El Celam participa en discusiones multilaterales sobre biodiversidad y cambio climático en Roma.













Post a comment