Con una invitación a renovar la fe en medio de las crisis que afectan al mundo y a la Casa Común, la Iglesia en la Amazonía inauguró su Asamblea General con una celebración eucarística cargada de esperanza y compromiso. “Nos reunimos para orar, discernir y caminar juntos”, dijo el cardenal Michael Czerny al presidir la misa de apertura de la Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía.
La Eucaristía se celebró el 17 de marzo de 2026 en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, en Bogotá, dando inicio a este espacio de encuentro que reúne a obispos, sacerdotes, religiosos, laicos y representantes de los pueblos amazónicos. La celebración, bajo el formulario “Pro Custodia Creationis”, colocó en el centro la responsabilidad compartida por el cuidado de la Casa Común.
El purpurado habló sobre el sentido espiritual de este momento eclesial: “No es solamente el inicio de una reunión de trabajo. Es un acto de fe: creemos que el Espíritu Santo guía a la Iglesia también en los procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento que caracterizan el camino sinodal”.
Cristo, centro de la creación y fundamento de la misión
A la luz de la carta a los Colosenses, el cardenal resaltó la centralidad de Cristo en toda la creación: “Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación; porque en Él fueron creadas todas las cosas”. Esta afirmación, explicó, invita a reconocer que la naturaleza no puede ser reducida a un objeto de consumo, sino que “es obra del amor de Dios Padre, sostenida por Cristo y destinada a la plenitud en el Espíritu Santo”.
Desde esta perspectiva, la Amazonía adquiere un significado particular para la Iglesia porque en ella “la creación manifiesta de manera particularmente intensa la belleza, la fragilidad y la providencia de la obra de Dios”.
El cardenal también evocó el Salmo 103 como una invitación a redescubrir una mirada contemplativa del mundo, entendiendo la creación como un tejido vivo donde todo está interconectado. En este sentido, remarcó el aporte de los pueblos amazónicos: “En muchas de sus cosmovisiones, la relación con la tierra, el agua, el bosque y la vida está marcada por el respeto y la reciprocidad”.
La Casa Común en medio de la tormenta
Al reflexionar sobre el Evangelio de la tempestad calmada, el purpurado estableció un paralelismo con la situación actual del planeta: “Nuestra Casa Común atraviesa también tormentas: crisis ecológicas, cambios climáticos, pérdida de biodiversidad, contaminación de ríos y tierras, desplazamiento de comunidades indígenas, ribereñas y campesinas. La Amazonía sufre heridas profundas”.
Ante este panorama, reconoció que puede surgir el miedo, pero recordó una certeza para la fe cristiana: “Jesús está en la barca. Aunque parezca dormir, Él no está ausente. Su presencia es garantía de que la historia no está abandonada al caos. Está esperando nuestra respuesta, que nos hagamos responsables de la situación”.
De este modo, la escena evangélica se convierte en una invitación a renovar la esperanza y el compromiso, confiando en que Cristo, Señor de la creación, tiene poder sobre las tormentas que sacuden al mundo.
Camino sinodal al servicio de la Amazonía
La Asamblea General de la Ceama fue presentada como una expresión del camino sinodal de la Iglesia, un espacio donde se busca discernir la voluntad de Dios a partir de la escucha mutua y el diálogo entre los diversos actores eclesiales y sociales.
El cardenal recordó que este encuentro será también un momento importante de renovación en el servicio, ya que en la Iglesia “los servicios de gobierno nunca deben entenderse como posiciones de poder, sino como ministerios de comunión y de misión”. En este sentido, animó a continuar avanzando en un proceso de conversión pastoral, ecológica y sinodal.
Asimismo, insistió en que la Amazonía tiene mucho que enseñar al mundo, especialmente en la comprensión de que todo está conectado: la vida humana, los ecosistemas, las culturas y la espiritualidad.
Unidad en Cristo y misión profética
En su reflexión, el cardenal vinculó la enseñanza de la encíclica Laudato Si’ con el lema del pontificado de Papa León XIV, “In Illo uno unum”. Explicó que mientras Laudato Si’ afirma que “todo está conectado”, el lema papal expresa que “en aquel único, somos uno”, subrayando que Cristo es el centro que sostiene, reconcilia y unifica toda la realidad.
El cardenal Michael Czerny invitó a los participantes a pedir dones concretos para este tiempo de discernimiento: “la contemplación, para reconocer la presencia de Dios en la belleza y en la fragilidad de la creación; el discernimiento, para que nuestras reflexiones y decisiones estén guiadas por el Espíritu Santo; y el coraje misionero, para que la Iglesia en la Amazonía siga siendo una voz profética en defensa de la vida, de los pueblos y de la Casa Común”.
La celebración concluyó con una invocación a la Virgen María, bajo las advocaciones de Nuestra Señora de Aparecida y de Guadalupe, y con una firme esperanza: que Cristo, Señor de la creación y de la historia, guíe a su Iglesia “en medio de las tormentas de nuestro tiempo, hasta llevarnos al puerto de su Reino”.
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