En 2025, la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) ha cumplido 80 años, por ello, el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo emérito de Tegucigalpa (Honduras) y director espiritual de esta entidad desde 2017, les ha dedicado un mensaje de “profunda gratitud y aprecio”.
“La escuela católica, gracias a la labor incansable de la CIEC, continúa siendo faro de esperanza”, mencionó, por lo que con “el corazón lleno de esperanza” los ha animado a no desfallecer en su “misión evangelizadora y formativa”.
Son ocho décadas – apuntó el purpurado – en las que “el amor a Dios y al prójimo se entrelazan con el aprendizaje” para convertir las aulas en un espacio sagrado donde se forja el futuro de la humanidad.
Invitó a todos los docentes de la Escuela católica “a mantener viva la llama del Evangelio en el corazón de cada educador, de cada niño y joven. Que su caminar esté siempre sostenido por la oración, la comunión y la luz del Espíritu Santo”.
Trabajar por la paz
El cardenal Rodríguez Maradiaga hizo memoria agradecida de su entrañable amigo, el papa Francisco, quien tras la partida a la Casa del Padre “recordamos con gratitud su inmenso legado, en particular el Pacto Educativo Global”.
Invitación que la CIEC ha abanderado durante estos años para hacerse eco de la invitación profética hecha por Francisco: “reconstruir la educación desde la fraternidad, el diálogo y la centralidad de la persona humana”.
Confía que el Papa León XIV seguirá dando continuidad a esta visión, de hecho, ya ha dado señales claras al recordar con fuerza y sencillez: “Tenemos que trabajar por la paz”.
Por lo que en un mundo herido por las guerras, divisiones y la exclusión, la Escuela católica “está llamada a ser laboratorio de reconciliación, lugar donde la paz se aprende, se vive y se irradia. Y la CIEC, con sabiduría y valentia, ha sabido responder a esta misión con creatividad y fidelidad evangélica”.
Agradecimiento especial
El arzobispo emérito ha hecho un reconocimiento especial a Oscar Pérez Sayago, actual secretario de la CIEC, quien “en los últimos años ha sabido conducir con visión pastoral, compromiso continental y profunda espiritualidad esta Confederación”.
Aseguró que el laico colombiano ha fortalecido la identidad eclesial y su misión educativa, “su liderazgo ha sido clave para impulsar procesos de transformación en las escuelas católicas de América, promoviendo una educación innovadora, enraizada en el Evangelio y abierta a los signos de los tiempos”.
En sus 80 años, la CIEC ha estado cerca de la vida de los educadores que la conforman, bajo una premisa clave, “no se trata solo de enseñar, sino de transformar vidas, de formar comunidades de fe, pensamiento crítico y compromiso solidario”.
“Ustedes han sabido ser voz profética y presencia encarnada del Evangelio en la cultura educativa de América”, finalizó.













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