En medio de la zozobra y la incertidumbre provocadas por la reciente incursión violenta de disidencias de las Farc en el municipio de Buenos Aires, al norte del Cauca, la Iglesia católica alzó nuevamente su voz para rechazar los hechos, expresar solidaridad con las víctimas y reiterar su compromiso con la paz.
Monseñor Omar Sánchez, arzobispo de Popayán, envió un mensaje de esperanza a la comunidad afectada, al tiempo que respaldó de manera clara y firme al sacerdote Winston Chávez, párroco del municipio, al explicar que hombres armados ingresaron a la casa cural y lo presionaron para pedir a la Policía que se rindiera.
La acción armada dejó profundas heridas en la población civil: viviendas destruidas, negocios afectados, miedo generalizado y policías heridos. Para la Iglesia, se trata de hechos absolutamente desproporcionados que vuelven a poner a la sociedad civil en el centro del conflicto.
Dolor, miedo e incertidumbre en el Cauca
El arzobispo expresó su hondo dolor por el pesar de las víctimas, sobre todo de las familias que han perdido sus hogares y su tranquilidad. Advirtió que el Cauca vive un clima de miedo y desaliento, al finalizar el año con más de 25 hechos violentos que han dejado destrucción y duelo.
“El departamento está atemorizado. Estas acciones no solo destruyen casas y negocios, también rompen la esperanza y dejan una gran incertidumbre frente al futuro”, expuso monseñor, señalando que la comunidad caucana sigue aguardando salidas reales a un conflicto de larga data.
- Foto: Internet
Respaldo al sacerdote Winston Chávez
El arzobispo de Popayán expresó el respaldo total de la Iglesia al sacerdote Winston Chávez, párroco de Buenos Aires. Señaló que el sacerdote actuó bajo coacción de hombres armados, quienes lo forzaron a usar los parlantes parroquiales para enviar un mensaje a la Policía, en un contexto de alto riesgo.
“El sacerdote fue intimidado. Se trató de una acción forzada, en un contexto de violencia y bombardeos. Juzgarlo sin comprender esta realidad es profundamente injusto”, observó, al recordar que ningún pastor está a salvo de la coacción en escenarios de guerra.
Permanecer con la comunidad, aun en el dolor
El arzobispo señaló que, aunque en otras zonas del Cauca se han registrado daños severos en templos parroquiales, en Buenos Aires no se reportan afectaciones a la estructura de la iglesia. Añadió que no hay amenazas directas contra el sacerdote, quien seguirá acompañando a su comunidad.
“El sacerdote se debe a su pueblo. Permanecerá allí, compartiendo el dolor de quienes han perdido tanto. Esa es la misión de nuestros pastores: estar donde más se sufre”, aseveró, destacando el compromiso de los sacerdotes que no abandonan a sus comunidades en los momentos más duros.
Llamado a los violentos y a la sociedad
Finalmente, el arzobispo reiteró una vez más el llamado de la Iglesia a los actores armados para que respeten la vida y protejan a la población civil. Recordó iniciativas como el SOS Cauca y otros espacios de articulación social que buscan visibilizar la crítica situación del territorio.
“Las soluciones no son rápidas ni simples, pero deben construirse caminos serios hacia una salida estructural. No podemos seguir sumando cifras de dolor y terror”, mencionó el prelado, al llamar a la sensatez de los actores armados y a la responsabilidad del Estado y la sociedad.
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