En el marco de la Segunda Conferencia Internacional sobre la Reforma Agraria y el Desarrollo Rural (ICARRD+20), que se desarrolla en la ciudad de Cartagena de Indias, monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia y jefe de la delegación de la Santa Sede, advirtió que el hambre continúa siendo una herida abierta que desafía la conciencia del mundo.
Durante su intervención, el prelado se refirió al eje de la plenaria, “Tierra: alimentación, trabajo y vida”, el diplomático subrayó que tierra, alimentación y trabajo forman una realidad inseparable. Aunque reconoció algunos progresos, advirtió que en 2024 más de 670 millones de personas vivían en situación de hambre. Al respecto calificó esta situación como “un fracaso colectivo, un extravío ético, una culpa histórica”, derivado no de la escasez de recursos, sino de sistemas injustos que bloquean el acceso equitativo a los alimentos.
Afirmó que hacer efectivo el derecho a la alimentación no pasa únicamente por aumentar la producción, sino por impulsar “un cambio radical de paradigma” de la manera como se procesan, comercializan y consumen los alimentos. En este proceso, resaltó la contribución decisiva de mujeres, comunidades originarias y jóvenes, recordando que la reforma agraria es ante todo un compromiso humano y ético.
- Foto: Pastoral Social – Cáritas Colombiana
- Foto: Pastoral Social Cáritas Colombiana
Trabajo digno y límites del planeta
En una segunda parte de su intervención, monseñor Rudelli profundizó en el vínculo que une tierra y trabajo. Observó que, durante años, las economías han priorizado “la fría lógica de los mercados”, dejando en segundo plano la solidaridad y el cuidado de los límites ecológicos. Anotó que el uso indiscriminado de la naturaleza con fines extractivos constituye una grave irresponsabilidad frente al presente y al futuro.
El Diplomático advirtió sobre la concentración indebida de tierras agrícolas en pocas manos, una práctica que margina a agricultores familiares y poblaciones rurales de sus medios de subsistencia. Ante esta situación, planteó la urgencia de consolidar una relación más justa entre tierra y trabajo, reivindicando el valor del trabajo agrícola como expresión de dignidad. Insistió en la necesidad de reformas profundas que reposicionen a la agricultura como pilar de una economía justa y sostenible.
Defender la vida para construir paz
Finalmente, el representante de la Santa Sede destacó que la defensa de la naturaleza con la protección de la vida humana está íntimamente conectada. Afirmó que hambre y malnutrición “niegan la dignidad humana, comprometen el desarrollo deseable, obligan inicuamente a muchedumbres de personas a abandonar sus hogares y obstaculizan el entendimiento entre los pueblos”.
Finalmente, insistió en la urgencia de un “cambio de mentalidad” que transforme las estructuras culturales y sociales que normalizan la exclusión. Subrayó que mientras persista la indiferencia ante quienes sobreviven en la precariedad, no habrá justicia. Únicamente con ese giro profundo la tierra podrá ofrecer sus frutos en beneficio de toda la humanidad.
Cartagena-Santa Sede, intervención ICARRD+20
Le puede interesar: Un nuevo comienzo en Brasil: 65 migrantes venezolanos inician proceso de integración laboral en el Distrito Federal
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia https://bit.ly/4q1aKho
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB















Post a comment