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Colombia: Fiesta de la Eucaristía convoca más de 12 mil cartageneros y renueva compromiso social de la Iglesia

Foto: Arquidiócesis de Cartagena

Este 23 de junio, Cartagena, región norte de Colombia, acogió a más de 12.000 personas en una celebración eucarística presidida por el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, y concelebrada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, junto a decenas de sacerdotes del presbiterio arquidiocesano. En el corazón de la jornada se vivió la Fiesta Arquidiocesana del Cuerpo de Cristo y el Jubileo de la Ministerialidad, bajo el lema “¡Vive Cristo, esperanza nuestra!”, un mensaje que resonó con fuerza en cada gesto, palabra y canto.

En su homilía, monseñor Múnera hizo un llamado claro al compromiso cristiano en las realidades más duras de la ciudad. “No podemos ser indiferentes al dolor que nos rodea”, señaló, invitando a vivir la Eucaristía como impulso para servir. A su vez, el cardenal Jiménez rememoró la historia de esta celebración que desde 2005 es signo del caminar de la Iglesia en Cartagena. “Cristo vivo en la Eucaristía es el centro de nuestra Iglesia. Esta celebración es una historia de continuidad, de memoria y de fe que no se agota”, afirmó.

Una plaza repleta de vida, símbolo de reencuentro y comunión

El acto litúrgico que se celebró en La Plaza de Todos, antigua Plaza de Toros, se convirtió en una verdadera fiesta donde se vivió la manifestación de unidad y esperanza. Desde horas de la tarde comenzaron a llegar familias, jóvenes, adultos mayores, religiosas, seminaristas y servidores laicos procedentes de las 12 zonas pastorales de la arquidiócesis, incluyendo comunidades de barrios cartageneros y municipios bolivarenses. La plaza, que no albergaba un acto de esta magnitud desde 2019, volvió a ser símbolo de reencuentro para la ciudad.

Antes de iniciar la Eucaristía, la comunidad se recogió en oración mediante el rezo del Santo Rosario, cantos devocionales, y la entronización de tres símbolos apreciados por el pueblo cartagenero: el Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen de la Candelaria y el Santo Cristo de la Expiración. Estas representaciones fueron el punto de partida para una serie de testimonios de esperanza que abordaron diversas problemáticas sociales como el desempleo, la migración, la pobreza y la vida de las familias, jóvenes y trabajadores de los ríos y mares.

Envío misionero y procesión de fe

El momento culmen de la celebración se dio con la bendición de miles de ministros laicos que prestan su servicio en las comunidades como catequistas, animadores juveniles, proclamadores de la Palabra, misioneros de esperanza, entre otros. Fue un gesto de envío misionero que reafirmó la vocación de servicio que sostiene la vida pastoral de la Iglesia local y su compromiso en medio de los desafíos sociales.

La celebración concluyó con una procesión eucarística llena de luz y solemnidad . Distintas comunidades fueron las encargadas de ofrecer mensajes clave sobre el amor de Dios, la salvación en Cristo, la acción del Espíritu Santo y el llamado a vivir con propósito. Gracias a las velas encendidas que portaban los asistentes, sumado al canto y la adoración se creó un verdadero ambiente de espiritualidad.

 

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