Al cierre de las sesiones de la COP30 en Belém, el Cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente tanto de la CNBB como del Celam, ofreció una habló sobre la presencia de la Iglesia Católica en este importante espacio global y sobre la urgencia de asumir compromisos integrales frente al cambio climático.
El purpurado recordó que la participación eclesial en la COP30 “no se limitó a los días programados para este mes de noviembre”, y forma parte de un proceso continental y mundial en sintonía con África y Asia.
Resaltó especialmente la Carta del Sur Global, presentada en Belém, calificándola como “un hito en este camino eclesial”, pues “ha sido aceptada, reconocida, promovida y agradecida más allá del Sur Global”.
Más allá de lo urgente
El Card. Spengler advirtió que el calentamiento global “no puede reducirse a la búsqueda de respuestas parciales y urgentes”, aunque estas sean necesarias. Señaló que, además de medidas inmediatas, es imprescindible un cambio de paradigma que supere el modelo económico dominante. En este sentido, subrayó la necesidad de “políticas públicas adecuadas” y de “programas educativos capaces de promover la conciencia crítica”, así como una espiritualidad que sostenga las transformaciones requeridas.
Recordó que “un saco vacío no se sostiene”, indicando que la ecología integral requiere conversión (concepto central del Documento Final del Sínodo) y una espiritualidad coherente.
El cardenal manifestó que la tradición cristiana posee una “herencia extraordinaria” para alimentar el compromiso ecológico, recordando que la liturgia de la Iglesia “ora por la dignidad de la creación” e impulsa espacios de diálogo sobre la ecología integral. Para el cardenal asumir este compromiso es parte esencial de la vocación bautismal: “Construir mejores días y tiempos para las generaciones futuras es la misión de toda persona bautizada”, seguidora de “el hombre que anduvo haciendo el bien”.
Responsabilidad global
Durante la COP30, los espacios de diálogo reunieron a pueblos indígenas, comunidades quilombolas, científicos, estudiantes, líderes religiosos, empresarios y representantes políticos. Sin embargo, el cardenal hizo hincapié en que para avanzar hacia soluciones reales se necesitan “hombres y mujeres guiados no por intereses ocultos o privados”, sino “auténticos humanistas, o si lo preferimos, estadistas”.
La autoridad eclesial señaló que los desafíos contemporáneos “son enormes” y que no hay lugar para “ideologías ajenas a lo que exige lo mejor de cada persona”, y “¡Es urgente promover la ética y la esperanza!”.
Al concluir su reflexión, el presidente del Celam dijo que la COP30 mostró cuán profundamente estos temas atraviesan a todas las realidades sociales. Expresó su deseo de que la humanidad encuentre la fuerza necesaria para avanzar hacia la ecología integral: “Que no nos falte el coraje, el discernimiento y la determinación para construir caminos que promuevan una auténtica Ecología Integral”.
Con información de Vatican News Brasil.
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