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CXIX Asamblea: Obispos de Colombia llamados a ser pastores de esperanza en tiempos de gran fragilidad

Foto: Episcopado colombiano

En el marco de la CXIX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, que se celebra desde el pasado 7 de julio en Bogotá, los obispos del país vivieron una jornada intensa marcada por la oración, la reflexión y el diálogo en torno a su misión como pastores. El tema central para esta Asamblea fue abordar las claves para ejercer el ministerio episcopal con mayor cercanía, profecía y esperanza ante los múltiples desafíos que enfrentan hoy las comunidades.

La sesión del segundo día inició con la celebración eucarística presidida por el arzobispo de Puerto Montt en Chile, monseñor Luis Fernando Ramos Pérez, invitado especial de esta edición de la Asamblea. Inspirado en el Evangelio de Mateo, el prelado chileno hizo un llamado a los obispos a ser pastores verdaderamente cercanos a un pueblo “extenuado y abatido”. enfatizó que el sufrimiento humano clama por la presencia de ministros capaces de interpretar la realidad con profundidad y acompañar las crisis familiares, laborales y económicas que afectan al pueblo de Dios.

Pastores en la fragilidad: consolar y dar testimonio

Monseñor Ramos quien tuvo igualmente una conferencia magistral en la plenaria, ofreció una reflexión teológico-pastoral en la que insistió en el valor de la esperanza como virtud teologal. Recordó que esta esperanza no es simple entusiasmo, sino que nace de la certeza en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, “quien atravesó lo más temido por la humanidad: la muerte”. Esta esperanza, agregó, permite a los obispos mirar el futuro con la confianza de que la vida en el Señor se concreta aquí y ahora, en la cotidianidad de las comunidades.

En ese sentido, instó a los pastores a convertirse en signos vivos de esperanza, facilitando la conexión de sus comunidades con el Señor. Ser obispo, subrayó, implica abrir puertas al mundo de Dios cada vez que se celebra un sacramento. “Es permitir que la gracia divina toque la fragilidad humana como bálsamo y consuelo, y que la presencia ministerial sea respuesta concreta al dolor que atraviesan tantas personas”.

Testimonios desde las periferias

Concluida la intervención del arzobispo chileno, se dio paso a un espacio de testimonios compartidos, moderado por monseñor William Prieto Daza, obispo de San Vicente del Caguán. Allí participaron monseñor José de Jesús Quintero Díaz, vicario apostólico de Leticia; monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura; monseñor Carlos Germán Mesa Ruiz, obispo emérito de Socorro y San Gil; y el mismo monseñor Ramos desde Chile.

Los prelados tuvieron la oportunidad de compartir momentos íntimos de su vocación: aspectos luminosos donde percibieron la presencia de Dios, así como pruebas y desafíos que los confrontaron y fortalecieron en su misión. En sus palabras, se hizo visible cómo la esperanza también se alimenta de la oración diaria, del conocimiento profundo de las culturas locales, y de un compromiso pastoral que no desconoce la necesidad del descanso, el cuidado físico y el cultivo de vínculos de apoyo humano y espiritual.

En un ambiente de sinodalidad, los obispos avanzan en su CXIX Asamblea guiados por un camino de escucha atenta y comunión. De esta manera, la Iglesia colombiana busca redescubrir su vocación profética y asistir con mayor compromiso a las comunidades que anhela consuelo, justicia y esperanza.

 

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