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Durante el EPA 16, padre Venanzio Mwangi propone discernir y compartir las buenas prácticas pastorales afrodescendientes

Con la autoridad de más de dos décadas de servicio pastoral, el padre Venanzio Mwangi Munyiri, misionero de la Consolata, intervino con la ponencia “Buenas prácticas pastorales”, en el XVI Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA 16). Allí invitó a las comunidades afrodescendientes a mirar sus experiencias pastorales como espacios de discernimiento, aprendizaje y crecimiento en espíritu sinodal.

Desde su experiencia de acompañamiento a comunidades afrodescendientes en diversos contextos, el padre Mwangi recordó que el verdadero sentido del encuentro EPA está en compartir y aprender unos de otros, «no se trata de uniformar nuestras prácticas pastorales, sino de preguntarnos qué podemos aprender del otro», observó, añadiendo que el objetivo es impulsar nuevas alianzas en la misión común.

Discernir, aprender y compartir desde la fe

El misionero señaló que una buena práctica pastoral no se mide solo por lo que realiza, sino por lo que logra inspirar y encender una luz de esperanza para otro. Iluminado por san Mateo —“ustedes son la luz del mundo”—, recordó que una pastoral afro que comunica su fe, su cultura y su historia se convierte en signo luminoso que orienta y enriquece la vida de toda la Iglesia.

El religioso subrayó que el discernimiento constituye el eje central para evaluar las prácticas pastorales, eliminando juicios morales o comparativos. Lo esencial —agregó— es escuchar lo que Dios revela en las experiencias ajenas y reconocer en ellas oportunidades para crecer juntos en comunión.

Igualmente, destacó que las buenas prácticas pastorales encuentran su origen en la cercanía con las comunidades, en la capacidad de responder a sus necesidades, en el permanente diálogo de la Palabra de Dios y la cultura propia de la cultura afrodescendiente.

Comunión y participación en clave sinodal

Al referirse a la importancia de la dimensión comunitaria y participativa de las prácticas pastorales, observó que una pastora viva no se soporta en líderes aislados, sino en un caminar compartido que alimenta la comunión y, en la Iglesia se ve expresada de modo concreto en la sinodalidad.

Recordando la sabiduría africana del ubuntu —“yo soy porque nosotros somos”—, el sacerdote exhortó a cultivar una pastoral afro que construya unidad en todos los aspectos de la vida: social, cultural, espiritual y económica. “El individualismo contradice la espiritualidad afrodescendiente —dijo—. La comunidad es el espacio donde se hace visible la presencia de Dios”, apuntó.

Transformación, formación y coherencia pastoral

En otro momento de su intervención, recordó que la autenticidad de una práctica pastoral se evidencia en su poder de transformación. “No basta conservar estructuras, necesitamos una pastoral misionera que toque corazones y genere cambios reales”, afirmó. Destacó que la pastoral afro está invitada a vivir ese paso de lo estructural a lo vivencial, abrazando los procesos de renovación cultural y espiritual que hoy marcan el caminar de los pueblos afrodescendientes.

En este sentido, resaltó la necesidad de sostener las buenas prácticas en procesos formativos que garanticen continuidad, madurez y crecimiento en la fe, de esta forma —añadió—, se asegura que las experiencias no queden en iniciativas aisladas, sino que ayuden en la transformación de crecimiento en las comunidades. En este contexto, afirmó que la coherencia pastoral supone claridad de propósito, fidelidad al Evangelio y compromiso con la dignidad y esperanza del pueblo negro.

Caminar juntos en esperanza y comunión

Antes de concluir, recordó que las buenas prácticas pastorales no se miden por los resultados inmediatos, sino por su capacidad de fortalecer la comunión, animar y mantener viva la presencia de Dios en medio del pueblo afrodescendiente. Compartir experiencias —dijo— es un acto de fraternidad que no busca homogeneizar, sino aprender unos de otros y construir juntos caminos de vida y de misión.

Recibamos las experiencias de los demás como semillas del Reino, llamadas a irradiar luz, esperanza y fraternidad en toda la Iglesia”. El religioso cerró su intervención invitando a continuar el camino en el espíritu ubuntu y en la sinodalidad que dan identidad al pueblo afrodescendiente, llamado a ser signo vivo de comunión, dignidad y fe que transforma.

 

 

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