En medio de un contexto que enfrenta el avance de la minería, la expansión de economías ilegales y el debilitamiento institucional, la violencia contra los pueblos indígenas y las comunidades amazónicas de Ecuador continúa profundizando una crisis de derechos humanos. Criminalización de la protesta, impunidad judicial, daños ambientales y abandono estatal configuran un escenario que afecta de manera directa a la vida, la salud y la dignidad de miles de personas.
En este escenario, la Iglesia amazónica mantiene una presencia activa y profética. Una de esas voces es la del padre Txarli (Charlie) Azcona, misionero capuchino navarro con más de cuatro décadas de labor pastoral en la Amazonía ecuatoriana, especialmente en el Vicariato Apostólico de Aguarico, donde acompaña a los pueblos indígenas huaorani y continúa el legado de monseñor Alejandro Labaka, asesinado en 1987 en defensa de los pueblos en aislamiento voluntario.
Desde la ciudad de Coca (Francisco de Orellana), el misionero compartió el sentido de una acción sostenida denominada “Con Alejandro e Inés oración por la paz, la justicia y la vida”, que busca unir espiritualidad, denuncia pública y exigencia de justicia frente a la violencia estructural que atraviesa el país.

Padre Charlie Azcona
Orar frente a la Fiscalía: un gesto de denuncia
“Los lunes hacemos un plantón oración. Nos reunimos frente a la Fiscalía del Coca”, explicó el padre Azcona. La elección del lugar no es casual: “¿Y por qué la Fiscalía? Porque la Fiscalía es uno de los lugares donde más corrupción hay y donde muchísimas de las violaciones de derechos humanos no se hace absolutamente nada”.
Cada lunes, de 4 a 5 de la tarde, el espacio se convierte en un lugar de silencio, pancartas y oración: “Ponemos las pancartas y hacemos una oración en silencio. Las pancartas hablan, nuestra actitud orante también, la gente que pasa ve los carteles”.
El objetivo central de esta iniciativa es visibilizar a quienes sufren las múltiples formas de violencia que atraviesan el territorio amazónico. “El objetivo es orar por todas las víctimas del sicariato, todas las víctimas de la minería, todas las víctimas de los derrames de petróleo, de los mecheros de la muerte, de la tala de los bosques, de los enfermos de cáncer abandonados por el Estado, todas las víctimas de la violencia, genocidios”, enumeró.
Las víctimas como protagonistas
La convocatoria está abierta a toda la comunidad, especialmente a las parroquias y comunidades del vicariato: “Están invitados todas las personas, sobre todo el vicariato, de las comunidades, los jóvenes, para hacer una oración, para visibilizar”.
El padre Txarli dijo que esta acción se realiza siempre “con Alejandro Labaka por la paz, la justicia y la defensa de la vida y de los derechos de todas las personas”, fortaleciendo la memoria del misionero como inspiración permanente.
Uno de los ejes más fuertes de la propuesta es que las víctimas ocupen el centro: “Lo que queremos es, este es el trabajo un poquito a largo plazo, que las víctimas sean los protagonistas”, explicó. En ese sentido, detalló que se invita a las familias a participar activamente: “Que las víctimas de todos los femicidios, de también el sicariato, todas las muertes violentas, la familia traiga la foto ahí; también los enfermos catastróficos abandonados por el Estado, que la familia traiga la foto”. Así, la oración se convierte en un acto de memoria y exigencia: “Que sea oración, pero siempre con este reclamo de que haya justicia”.
Oración que interpela a las autoridades
Además del espacio semanal, el misionero señaló que se proyectan acciones de incidencia. “Luego queremos hacer también la labor de cartas a las autoridades, a todas las autoridades que tienen una responsabilidad”, indicó.
El plantón quiere ser también una forma de presión moral y social: “Que sea el foro de oración, sea también como una presión para que no queden en la impunidad, para que se tomen cartas en el asunto”.
Con realismo, reconoció las dificultades del contexto ecuatoriano: “Sabemos que es muy difícil porque estamos invadidos por la corrupción y porque la justicia no funciona”. Aun así, insistió en la perseverancia: “Estamos con alegría, ya hemos cumplido el mes desde que hemos retomado y vamos a hacer una evaluación, pero la idea es continuar y seguir involucrando”.
Iglesia que ora y denuncia
Frente a propuestas de realizar la acción solo una vez al mes, el padre Azcona asegura que “una vez al mes no crea conciencia”. Por ello, la constancia semanal es clave: “El hecho de cortar la calle, de estar ahí presentes en silencio y con todas esas pancartas pidiendo la paz, pidiendo justicia, pidiendo que se respeten los derechos de las personas, creemos que es una conciencia a las autoridades y una conciencia también a toda la población”.
El misionero concluyó reafirmando el sentido de la iniciativa: “El trabajo va a ir a que ese espacio sea un espacio de oración, pero al mismo tiempo de reclamo, de pedir justicia y de conciencia social”.
En un país atravesado por la violencia del extractivismo, el crimen organizado y la impunidad, la experiencia del Vicariato Apostólico de Aguarico se suma a las múltiples voces que, desde la Amazonía, reclaman verdad, justicia y respeto a la vida. Una Iglesia que ora, pero que no guarda silencio; que acompaña a las víctimas y mantiene viva la memoria de quienes dieron su vida por la defensa de los pueblos y del territorio.
Le puede interesar: Conferencia Eclesial de la Amazonía: un proceso nacido del sueño del Papa Francisco que hoy se consolida
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Descarga la versión popular de Rerum novarum, la encíclica primera encíclica que marcó la historia social de la Iglesia
https://bit.ly/4q1aKho
Descubre la nueva oferta 2026 de cursos, diplomados y licenciaturas en el Cebitepal https://bit.ly/4aHAue1
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB













Post a comment