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El Cardenal Parolin resalta la diplomacia como servicio a la paz en el bicentenario entre Brasil y la Santa Sede

En la Basílica Papal de Santa María la Mayor, en el corazón de Roma, se celebró una solemne misa de acción de gracias por los 200 años de relaciones diplomáticas entre Brasil y la Santa Sede, presidida por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano. En la celebración se resaltó la diplomacia como camino de paz, diálogo y dignidad humana.

La Eucaristía, celebrada en lengua portuguesa, fue concelebrada por cardenales brasileños y animada por la Camerata Antiqua de Curitiba, que interpretó la Misa de Nuestra Señora de la Concepción (1810), del compositor brasileño José Maurício Nunes Garcia, considerada una obra cumbre de la música sacra colonial.

“Construir puentes donde el mundo levanta muros”

En su homilía, el cardenal Parolin dijo que el bicentenario más allá de una conmemoración histórica, es una experiencia viva de encuentro entre pueblos e instituciones: “Doscientos años no son solo una medida cronológica, sino una trama de encuentros, palabras pronunciadas y también silencios, de gestos discretos y decisiones valientes que han contribuido a construir puentes donde el mundo frecuentemente levanta muros”.

Recordó que fue el 23 de enero de 1826 cuando la Santa Sede reconoció oficialmente al Imperio del Brasil, dando inicio a una relación diplomática que ha atravesado transformaciones políticas, sociales y culturales, manteniendo como eje la centralidad de la persona humana.

A la luz de la Palabra proclamada, el cardenal Parolin vinculó la figura bíblica de David con el sentido de la diplomacia pontificia. Resaltó que, aun teniendo la posibilidad de ejercer la fuerza, David elige la misericordia y el respeto: “Renuncia a la violencia y elige el camino más arduo y noble: el de la mansedumbre, que no es debilidad, sino justicia”. En ese sentido, sostuvo que la diplomacia de la Santa Sede nace de una visión moral y espiritual de la historia, donde “el diálogo prevalece sobre el conflicto, la paciencia sobre la opresión y la conciencia sobre el interés inmediato”.

Permanecer con Cristo, fuente de toda misión

Al comentar el Evangelio, el Card. Parolin recordó que Jesús llama a los apóstoles “para que estuvieran con Él” antes de enviarlos a la misión.

La proximidad con Cristo precede a toda palabra y a toda acción”, señaló, y agregó que también la acción diplomática de la Iglesia encuentra allí su fuente más auténtica: en la oración, el discernimiento y la fidelidad al Evangelio.

Dijo además que la diversidad de los apóstoles refleja el camino recorrido en estos dos siglos de relaciones bilaterales, donde la comunión no nace de la uniformidad, sino de la armonía de las diferencias orientadas a un bien mayor.

María, madre y guía de los pueblos

Celebrar este aniversario en una basílica dedicada a María no fue un hecho casual. El cardenal Parolin confió este camino histórico a la intercesión de la Virgen, venerada en Santa María la Mayor como Salus Populi Romani y en Brasil como Nuestra Señora Aparecida.

Bajo su mirada materna, la diplomacia se convierte en ejercicio de escucha, cuidado y paciente tejido de vínculos”, expresó.

Al concluir, el secretario de Estado invitó a mirar el pasado con gratitud, el presente con responsabilidad y el futuro con esperanza, afirmando que estos 200 años son “un umbral, un nuevo inicio al servicio del ser humano y de su vocación trascendente”.

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