En un contexto marcado por profundos cambios sociales y eclesiales, el Magisterio latinoamericano sigue siendo una referencia clave para comprender los desafíos de la Iglesia en el continente. Para el teólogo José de Jesús Legorreta, profesor del Centro Teológico del Celam – Cebitepal, es fundamental mantener un diálogo constante con la realidad, leer los signos de los tiempos y fortalecer una Iglesia cada vez más sinodal e inclusiva.
En esta entrevista, el profesor del diplomado “El Magisterio Latinoamericano” del Cebitepal reflexiona sobre la recepción del Concilio Vaticano II, los desafíos actuales del Magisterio y el papel de la formación pastoral en América Latina.
Desde su participación en el proyecto sobre la recepción del Vaticano II, ¿qué relevancia tiene este trabajo para América Latina?
Colaboro en el proyecto sobre la recepción del Vaticano II en América Latina, especialmente en el área de México, Centroamérica y el Caribe. Este trabajo es relevante porque permite recuperar y documentar la experiencia plural de las iglesias del continente en una recepción creativa del Concilio.
Esta recepción ha dado lugar a rasgos que siguen caracterizando a la Iglesia latinoamericana: una teología que parte de los signos de los tiempos, una Iglesia que busca ser sacramento histórico de salvación y liberación, y una comunidad que promueve nuevos ministerios.
¿Cómo se recibió el Concilio Vaticano II en el continente y qué rasgos propios asumió?
Como en otras regiones, el Concilio se recibió inicialmente en el ámbito litúrgico, a partir de los cambios impulsados por Sacrosanctum Concilium. Sin embargo, uno de los aportes más significativos en América Latina fue asumirlo desde Gaudium et Spes, es decir, desde una comprensión de la historia como lugar teológico.
En este contexto, el método ver, juzgar y actuar se consolidó como una forma emblemática de vivir la fe, hacer teología y articular la relación entre fe y vida. Además, este proceso tuvo un carácter continental y colegiado, gracias a las asambleas del episcopado latinoamericano.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos del Magisterio latinoamericano?
Entre los múltiples desafíos actuales, destacaría cuatro principales. En primer lugar, continuar discerniendo permanentemente los signos de los tiempos. En segundo lugar, sostener un diálogo constante con las ciencias humanas y sociales, que permita comprender mejor la realidad y ejercer una sana autocrítica.
Como tercer desafío, profundizar en la conversión y reforma eclesial en clave de sinodalidad, en continuidad con la eclesiología del Pueblo de Dios del Vaticano II. Finalmente, es imprescindible no perder de vista a los pobres y descartados, manteniéndolos en el centro de la vida eclesial.
¿Cómo este diplomado de Cebitepal contribuye a la formación pastoral y a la identidad eclesial en América Latina?
La recuperación de la memoria eclesial del continente, junto con su transmisión a través de procesos formativos, es fundamental para fortalecer la identidad de la Iglesia. Este ejercicio que hacemos en Cebitepal no solo permite comprender el pasado, sino también renovar el presente y proyectar el futuro de manera más consciente y comprometida.
¿Qué dificultades identifica hoy para la implementación de la sinodalidad?
Persisten inercias de formas eclesiales marcadamente jerárquicas, presentes tanto en el imaginario de los fieles como en las estructuras y prácticas institucionales. Estas dinámicas tienden a reforzar desigualdades dentro del Pueblo de Dios.
Uno de los ámbitos que requiere una profunda renovación es el de los seminarios, donde aún predominan modelos formativos que no siempre favorecen una vivencia auténticamente sinodal.













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