El padre Luis Miguel Modino, presbítero de la Arquidiócesis de Madrid y una de las voces más reconocidas de la comunicación eclesial en la Amazonía, regresa a España después de 19 años de misión en Brasil. Su experiencia, llena de cercanía pastoral, vida comunitaria y un compromiso sostenido con la comunicación para la Iglesia, revela cómo la misión se encarna en las historias y sufrimientos del pueblo.
El camino misionero que comenzó en Bahía
En una entrevista realizada por el padre Julio Caldeira IMC para la web de la Red Eclesial Panamazónica, el padre Modino comparte este camino misionero de casi dos décadas.
Llegó a Brasil el 26 de septiembre de 2006 para integrarse como fidei donum en la Diócesis de Rui Barbosa, en Bahía. Allí permaneció durante una década, aprendiendo, como él mismo dice: “la fuerza de las pequeñas comunidades”.
Recuerda que comprendió que la vida eclesial se sostiene en “la comunión, el compartir y la presencia cercana del misionero”.
Su servicio pastoral se caracterizó por una presencia humilde y acompañada: “procuré ser no solo una presencia sacramental, sino una presencia evangélica”. Desde ese territorio del Nordeste brasileño descubrió la importancia de la vida comunitaria y del protagonismo de las vocaciones que brotan de la propia gente.
El salto a la Amazonía: caminar sin prisa
En febrero de 2016 fue enviado a la Diócesis de São Gabriel da Cachoeira, donde más del 90% de la población es indígena. Allí acompañó las parroquias de Pari-Cachoeira y Cucuí, aprendiendo a entrar en la lógica del territorio: “el pueblo espera más que sacramentos; espera presencia”.
En la Amazonía entendió que el tiempo tiene otra cadencia y que llegar “hasta la última comunidad, donde casi nadie llega” es parte esencial de la misión. Esta experiencia se profundizó después en la Arquidiócesis de Manaus, especialmente en el Área Misionera São José do Rio Negro, donde sirvió a comunidades ribereñas e indígenas.
Su paso por la Amazonía lo llevó también a un compromiso creciente con la comunicación eclesial, convirtiéndose en una figura clave en la Red Eclesial Panamazónica (Repam), en la comunicación del Celam, y en el Regional Norte 1 de la CNBB.
La comunicación como parte de la misión
Para él, comunicar nunca fue un trabajo accesorio: “en la comunicación de la Iglesia debemos entender que comunicar es evangelizar”. Al narrar la vida, los dolores, las luchas y la fe de los pueblos amazónicos, descubrió que el Evangelio se hace visible en la sencillez de la gente.
El padre Modino agradece profundamente a las comunidades que acompañó, que supieron comprender sus ausencias cuando era llamado a servir en la comunicación continental: “sabían que yo era el párroco, pero sabían también de la otra misión que tenía”.
Consultado por los momentos más significativos de estos años, señala sin dudar la cobertura de los procesos sinodales: el Sínodo para la Amazonía (2018-2019), la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe (2021) y el Sínodo sobre la Sinodalidad (2021-2024). Sin embargo, insiste en que lo más valioso fue contar las historias de la gente sencilla: “las personas más sencillas comunican el Evangelio sin adornos. Es un testimonio mucho más claro y auténtico”. Para él, los ministros y ministras que acompañan silenciosamente las comunidades son una fuente de inspiración.
Regreso en obediencia
Después de casi veinte años, el padre Modino regresa a Madrid en respuesta al llamado del arzobispo, el cardenal José Cobo. Lo hace desde la fidelidad al espíritu presbiteral: “nunca debemos olvidar lo que prometimos el día de la ordenación: obediencia y respeto al obispo”.
Regresa “tranquilo y agradecido a la Iglesia de Brasil”, y disponible para asumir las necesidades pastorales de su arquidiócesis. En su corazón lleva los rostros y testimonios de quienes conoció en Brasil: “llevo conmigo el testimonio de vida de muchas personas profundamente comprometidas con la vida de la Iglesia”.
Entre los aprendizajes que desea compartir ahora en España, resalta la convicción de que “el bautismo es el sacramento fundamental en la vida eclesial y de él nace toda ministerialidad”. Asegura que la ministerialidad laical es clave para una Iglesia con mayor cercanía y capilaridad: “es fundamental para concretar esa Iglesia en salida y sinodal por la que tanto ha apostado el Papa Francisco y que el Papa León XIV viene impulsando con fuerza”.

Agradecimiento del Centro para la Comunicación del Celam
El Centro para la Comunicaciones del Celam expresa agradecimiento al padre Luis Miguel Modino por su compromiso, su generosidad y su servicio incansable. Su tarea, marcada por la escucha y la comunión, ha sido esencial para visibilizar los procesos eclesiales del continente y la vida de los pueblos amazónicos. Su servicio y entrega seguirá iluminando el camino comunicacional de la Iglesia en América Latina y el Caribe.
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