En la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y en el marco de la LVIII Jornada Mundial de la Paz, el Papa León XIV presidió el rezo del Ángelus desde la Plaza de San Pedro, donde dirigió un mensaje alentando a la esperanza, la conversión del corazón y el compromiso por la paz, al inicio del nuevo año.
El Jubileo y la esperanza de un mundo nuevo
“Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz año nuevo!”, saludó el Pontífice, invitando a vivir el comienzo de 2026 como una oportunidad para inaugurar “una época de paz y amistad entre todos los pueblos”. Resaltó que, sin este deseo de bien, “no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”.
El Papa recordó que el Jubileo, ya cercano a su conclusión, ha enseñado a los creyentes a “cultivar la esperanza de un mundo nuevo” mediante la conversión del corazón a Dios. Esto se traduce, explicó, en transformar “los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”.
Este es el modo en que Dios mismo actúa en la historia, dijo el Santo Padre, habitándola y rescatándola del olvido al entregar al mundo al Redentor: “Jesús. Él es el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano e ilumina las conciencias de buena voluntad, para que podamos construir el futuro como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace”.
María y el latido del corazón de Cristo
En la solemnidad mariana, el Pontífice invitó a dirigir la mirada a la Virgen, “la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo”. En el silencio de su seno virginal, señaló, “el Verbo de la vida se anuncia como latido de gracia”.
Dios, creador bueno, conoce desde siempre el corazón de María y el de toda la humanidad, aseguró el Papa, y al hacerse hombre “nos da a conocer el suyo”. Por eso, explicó, “el corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”: por quienes lo acogen, como los pastores, y también por quienes lo rechazan, como Herodes. “Su corazón no es indiferente ante quien no tiene corazón para el prójimo”, añadió, pues palpita “por los justos, para que perseveren, y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz”.
El Pontífice invitó a adorar el misterio del Salvador que viene al mundo “naciendo de una mujer”, un acontecimiento que “resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido, revelando la imagen divina impresa en nuestro cuerpo”.
Oración por la paz en el mundo y en los hogares
En esta Jornada Mundial de la Paz, el Papa exhortó a rezar “todos juntos por la paz”, especialmente entre “las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria”, pero también en la vida cotidiana: “en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”. Con confianza, animó a suplicar la intercesión de María, “Madre de Dios y Madre de la Iglesia”, con la certeza de que “Cristo, nuestra esperanza, es el sol de justicia que nunca declina”.
Tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV saludó afectuosamente a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro en este primer día del año, expresando “mis mejores deseos de paz y de todo bien”, y agradeció de manera especial los buenos deseos del Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella.
Recordó que desde el 1 de enero de 1968, por voluntad de san Pablo VI, se celebra la Jornada Mundial de la Paz. En su Mensaje para esta edición, explicó, quiso retomar el saludo que marcó el inicio de su ministerio: “¡La paz esté con todos ustedes!”. Se trata, precisó, de “una paz desarmada y desarmante, que proviene de Dios, don de su amor incondicional, que ha sido confiado a nuestra responsabilidad”. “Con la gracia de Cristo, comencemos desde hoy a construir un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndonos de toda violencia”, exhortó el Pontífice.
Gestos, memoria y bendición para el nuevo año
El Papa expresó su aprecio por “las innumerables iniciativas promovidas con ocasión de esta Jornada en todo el mundo”, recordando de modo particular la Marcha nacional celebrada en Catania y saludando a los participantes de la iniciativa organizada por la Comunidad de Sant’Egidio. Asimismo, dirigió un saludo especial a un grupo de estudiantes y docentes de Richland, Nueva Jersey, así como a los romanos y peregrinos presentes.
Al inicio de este año, marcado también por la conmemoración del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, el Papa León XIV quiso hacer llegar a todos una bendición tomada de la Sagrada Escritura: “El Señor te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga misericordia de ti; vuelva hacia ti su mirada y te conceda la paz”.
Al terminar, encomendó el camino de 2026 a la intercesión de la Virgen María: “Que la santa Madre de Dios nos guíe en el camino del nuevo año. Muchas felicidades a todos”.
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