El Papa León XIV aceptó la renuncia presentada por monseñor Orlando Brandes al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Aparecida (SP) y nombró como nuevo arzobispo a monseñor Mário Antonio da Silva, hasta ahora arzobispo de Cuiabá (MT).
La decisión fue comunicada este 2 de marzo y recibida con un mensaje oficial de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), que expresó gratitud por la década de servicio de Mons. Orlando en Aparecida y dirigió un saludo fraterno al nuevo pastor.
Nuevo desafío en el corazón mariano de Brasil
En su mensaje a Mons. Mário Antonio, la presidencia de la CNBB señaló el significado especial de la misión que ahora asume al frente de una Iglesia particular que ocupa un lugar central en la vida eclesial del país. Aparecida, además de ser sede de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, también alberga la Red de Comunicación de Aparecida, uno de los mayores sistemas católicos de comunicación del país.
Los obispos hicieron hincapié en el carácter “especial y desafiante” de esta nueva encomienda confiada por el Santo Padre y recordaron el anhelo expresado por el Papa León XIV: “que la Palabra de Dios llegue a cada miembro y alimente su camino de fe”, abriendo a todos a una dinámica misionera permanente.
En el mensaje, firmado por el cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente de la CNBB; por monseñor João Justino de Medeiros Silva, arzobispo de Goiânia y primer vicepresidente; por monseñor Paulo Jackson Nóbrega de Sousa, arzobispo de Olinda y Recife y segundo vicepresidente; y por monseñor Ricardo Hoepers, obispo auxiliar de Brasilia y secretario general, se invocó la protección de Nuestra Señora de Aparecida como guía e intercesora en esta nueva etapa del ministerio episcopal de Mons. Mário.
Gratitud por diez años de servicio en Aparecida
La CNBB dedicó también palabras de reconocimiento a monseñor Orlando Brandes por su servicio al frente de la Arquidiócesis de Aparecida durante los últimos diez años.
En el mensaje de despedida, los obispos brasileños agradecieron su “generoso y fecundo servicio pastoral”, y manifestaron que ejerció su misión con diligencia, cercanía y espíritu misionero, fortaleciendo la comunión eclesial, promoviendo la devoción a Nuestra Señora de Aparecida y animando a la Iglesia en Brasil a caminar con esperanza, fidelidad y compromiso evangelizador.
Asimismo, resaltaron que su testimonio de pastor comprometido, atento a las realidades contemporáneas y profundamente arraigado en el Evangelio, permanece como inspiración para el episcopado y los fieles. La ocasión fue propicia también para dar gracias por su ministerio anterior en las diócesis de Joinville (SC) y Londrina (PR), y encomendar su vida y misión bajo la protección de la patrona del Brasil.
Monseñor Mário Antonio
Mons. Mário Antonio da Silva nació el 17 de octubre de 1966 en Itararé (SP). Proveniente de una familia católica, cultivó su vocación desde joven. Realizó su formación en el Seminario Mayor Divino Mestre, en la diócesis de Jacarezinho (PR), y obtuvo una maestría en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense, en Roma.
Ordenado sacerdote en 1991, desempeñó múltiples responsabilidades en la diócesis de Jacarezinho: fue formador y rector en el seminario, director espiritual, párroco, canciller de la curia, asesor de comunidades de asistencia a personas con adicciones, profesor de Ética Filosófica y Teología Moral, además de coordinador de pastoral vocacional y de acción evangelizadora.
En 2007 fue nombrado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Manaus (AM), donde se destacó por su cercanía a las comunidades eclesiales de base y su compromiso con la defensa de los derechos de las poblaciones del bioma amazónico, especialmente de los más pobres y marginados. Entre 2015 y 2019 presidió la Región Norte 1 de la CNBB, que comprende los estados de Amazonas y Roraima, y ejerció también como profesor de Teología Moral y Bioética en el ITEPES de Manaus.
Iglesia en salida
En 2015 asumió como obispo diocesano de Roraima, afrontando desafíos significativos, entre ellos la crisis migratoria provocada por la llegada masiva de refugiados venezolanos. Su liderazgo pastoral fue clave para articular la respuesta humanitaria de la Iglesia y coordinar la acogida y asistencia a miles de personas en situación de vulnerabilidad.
Nombrado en febrero de 2022 por el Papa Francisco como arzobispo metropolitano de Cuiabá, imprimió a su gestión un marcado espíritu misionero y una visión sinodal, orientada a una Iglesia en salida. Su lema episcopal, “Testificar y Servir”, sintetiza su disponibilidad al servicio de Dios y del pueblo.
Además, fue elegido segundo vicepresidente de la CNBB para el cuatrienio 2019-2023 y actualmente preside Cáritas Brasileira, organismo que desarrolla acciones solidarias en favor de comunidades afectadas por situaciones socioambientales y de vulnerabilidad. En Cuiabá se ha distinguido por promover el diálogo con diversos sectores sociales, impulsando la paz, la justicia y el bien común, junto con la formación de líderes laicos y el fortalecimiento de la acción evangelizadora y social.
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