Dando inicio a las actividades programadas para la 111.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará los días 4 y 5 de octubre, ADN Celam sostuvo un diálogo con Claudia Carolina Hércules, coordinadora de la Unidad de Migraciones de Cáritas en la diócesis de Santa Ana, El Salvador.
La especialista compartió algunos de los momentos vividos en San Lorenzo, Ahuachapán, zona fronteriza con Guatemala, donde comunidades, Iglesia y sociedad civil se unieron en oración y reflexión, mostrando cercanía con quienes emprenden la ruta en busca de esperanza.
Según indicó, la jornada congregó a representantes de la Pastoral de Movilidad Humana, la Red Clamor, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, la Red Franciscana, Tutela Legal, la municipalidad y la feligresía local, junto a religiosos y misioneros scalabrinianos. “Nuestro objetivo fue ser portadores de esperanza por un mundo más digno para los migrantes”, resaltó Hércules.
- Foto: Clamor El Salvador
Desafíos en la frontera de Santa Ana
Durante la entrevista, la coordinadora expuso que los migrantes enfrentan numerosas dificultades que motivan este tipo de actos conmemorativos. Resaltó la explotación y los abusos a los que se exponen quienes buscan cruzar de manera irregular las fronteras, convirtiéndose en víctimas de violencia, explotación laboral e incluso abusos sexuales, que afectan con mayor frecuencia a mujeres y niños.
Igualmente, mencionó los casos de estigmatización y discriminación a los que son sometidos los migrantes por parte de la población local, haciendo con ello difícil la integración y dejándolos sin una red de apoyo. Considerando este contexto, observó que sensibilizar a las comunidades y a las instituciones resulta clave para dar paso a espacios de acogida dignos y seguros.
- Foto: Clamor El Salvador
Acciones pastorales y acompañamiento
La diócesis de Santa Ana, se ha destacado por su decidido trabajo en favor de los migrantes, hecho que le ha permitido ejecutar planes de acción para atender a esta población en condición de vulnerabilidad. Actualmente la Iglesia cuenta con una Casa de Acogida que ofrece refugio inmediato y seguimiento psicosocial.
Además de este servicio, se presta apoyo jurídico, capacitación en habilidades para la vida y emprendimiento, así como apoyo en la intermediación laboral y en la regularización de documentación para quienes buscan integrarse en el país.
- Foto: Clamor El Salvador
Redes de apoyo y corresponsabilidad
Toda esta labor, según lo explicó Hércules, se puede adelantar a nivel diocesano gracias a la integración de voluntarios, peregrinos y comunidades locales que trabajan en la construcción de redes de apoyo. Todas estas acciones se enmarcan bajo el principio de la corresponsabilidad, donde cada actor eclesial o civil asume su rol compartido en la misión de acompañar a los migrantes.
Finalmente, Hércules se refirió a la experiencia de lo vivido durante el encuentro, advirtió que la labor con migrantes sólo es posible con la unificación de esfuerzos y la acción conjunta. Además, mencionó que los espacios de frontera visibilizan una realidad que debe ser escuchada e intervenida.
Le puede interesar: En periodo electoral, obispos de Costa Rica urgen rescatar la política como servicio al bien común
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Inscríbete en “Together”, la plataforma de formación masiva sobre sinodalidad https://bit.ly/4mkqeuk
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB
Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312
















Post a comment