Con la apertura este 24 de octubre en el Aula Pablo VI, la Iglesia da inicio al Jubileo de los equipos sinodales y de los órganos de participación, celebrado dentro del Año Jubilar 2025, un encuentro que reúne a miles de representantes de los cinco continentes para compartir experiencias, desafíos y esperanzas del camino sinodal.
Del 24 al 26 de octubre e inspirado bajo el lema “Convertir las relaciones para ser uno”, este evento eclesial pretende fortalecer el espíritu de comunión, participación y misión que orienta el proceso sinodal de la Iglesia.
En este escenario, donde participan de manera activa Nicolás Meyer, coordinador de Cáritas América Latina y el Caribe y el padre Pedro Brassesco (Celam), ex secretario adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), ADN conversó con ellos para conocer sus impresiones sobre el inicio de eta jornada, el sentido del Jubileo y los retos que plantea al camino sinodal actual.
La conversión personal como motor del cambio eclesial
A juicio de Nicolás Meyer, el evento ofrece una oportunidad para constatar el crecimiento y la consolidación del camino sinodal en la Iglesia latinoamericana y caribeña. Resaltó de manera particular el aporte de Mariana Aparecida Venâncio, del equipo sinodal de la CNBB, cuya intervención —dijo— “encarnó con lucidez la experiencia que compartimos como continente”.
En sus palabras, Meyer destacó que el proceso sinodal no puede entenderse solo como una reforma de estructuras, sino que requiere una transformación profunda, tanto personal como comunitaria. “El Papa nos recordó que lo que más entusiasma al proceso son las personas. Esa conversión individual debe traducirse en nuevos modos y estructuras dentro de la Iglesia”, afirmó.
El coordinador de Cáritas destacó que este Jubileo llega en una hora crucial para el discernimiento eclesial. “Estamos ante la disyuntiva de quedarnos quietos o avanzar en serio. Este encuentro nos invita a dar pasos más profundos, con convicción y esperanza”.
Paciencia, realismo y esperanza en el camino sinodal
Por su parte, el padre Pedro Brassesco expresó que el Jubileo abre un espacio para reavivar el entusiasmo, y asegurar la proyección sostenida del proceso sinodal. “Se ha hablado con realismo de las dificultades que enfrentan las Iglesias locales, pero también se reconocen avances significativos, aunque difíciles de medir”, apuntó.
El sacerdote argentino destacó que la sinodalidad es, sobre todo, un camino interior de conversión guiado por el Espíritu, más que como una reforma de estructuras. “Se trata de un cambio integral, de un nuevo estilo y cultura eclesial. Este proceso requiere entusiasmo, pero también paciencia, porque los tiempos de Dios no son los del inmediatismo ni la eficiencia”, aseguró.
Brassesco reconoció la riqueza que brota de la variedad de caminos que recorren las Iglesias del mundo. “Cada país y comunidad vive su propio proceso con ritmos y prioridades distintas, y eso muestra la belleza de una Iglesia verdaderamente plural y en comunión”, añadió.
Le puede interesar: Movimientos sociales honran el legado de Francisco, el Papa de la misericordia, en el V Encuentro Mundial de Roma
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Inscríbete en “Together”, la plataforma de formación masiva sobre sinodalidad https://bit.ly/4mkqeuk
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB
Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312













Post a comment