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Fe, cultura y sinodalidad en la apertura del XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña

Desde la Basílica de Nuestra Señora de Luján, bajo la mirada maternal de la Virgen y el legado del negro Manuel, se inauguró oficialmente el XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA), que se celebra del 4 al 7 de noviembre en la arquidiócesis de Mercedes-Luján, Argentina.

Delegaciones de más de 10 países de América Latina y el Caribe, junto a obispos, religiosas, religiosos y laicos, dieron inicio a un encuentro que se vive como una verdadera fiesta del Espíritu: con tambores, cantos, danzas y el firme compromiso de construir una Iglesia sinodal con rostro afro.

Un kairos de gracia y esperanza

El arzobispo Mons. Zanoni Demettino Castro, de Feira de Santana (Brasil), abrió el acto haciendo hincapié en el carácter eclesial y sinodal de este encuentro. “Nos reunimos en Luján, bajo la mirada maternal de la Virgen, en la memoria viva de Manuel, el rostro afro del pueblo peregrino”, expresó.

Recordó que este EPA16 es “un kairos de gracia, discernimiento y esperanza para nuestras comunidades afrodescendientes del continente”, y reconoció que el camino de estos pueblos está marcado “por una historia larga de dolor y resistencia”.

Mons. Zanoni evocó los documentos del anterior encuentro, realizado en México, donde se reafirmó que la pastoral afro “es un sueño eclesial y presencia profética, llamada a escuchar los clamores de nuestros pueblos frente al racismo, la exclusión y la invisibilización”. Al mismo tiempo, afirmó que también es “un canto de esperanza que brota del Evangelio vivido en nuestras culturas, en nuestras danzas y en nuestras expresiones de fe”.

Caminar sinodalmente

El obispo brasileño llamó a caminar “sinodalmente, como nos enseña el Papa Francisco”, y recordó que “una Iglesia sinodal es una Iglesia del encuentro, donde nadie queda atrás y donde cada voz tiene lugar y dignidad”. Desde las raíces afro, agregó, “queremos aportar al camino eclesial del continente con nuestra espiritualidad de comunión y nuestro sentido profundo de comunidad”.

El tema de esta edición: Los afrodescendientes y sus clamores dentro de la Iglesia sinodal”, interpela, según Mons. Zanoni, a comprometerse con acciones “que respondan a los desafíos del segundo decenio internacional por la justicia y el desarrollo”. Y añadió: “Este encuentro no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Que sea un espacio de escucha espiritual, de comunión fraterna y de compromiso misionero, donde las comunidades afrodescendientes sean reconocidas no solo por su pasado de resistencia, sino por su presente de esperanza y su futuro de santidad”.

Pidió a la Virgen de Luján y al negro Manuel “que nos enseñen a vivir enraizados en la memoria de nuestros ancestros, pero con la mirada puesta en el futuro”, y dio paso al cantautor Zé Vicente, quien animó el momento con un canto que evocó las raíces afro y la espiritualidad de los pueblos.

Argentina, tierra de santos y mártires

Por su parte, Mons. Juan José Chaparro, obispo de Merlo-Moreno, dio una cálida bienvenida a los participantes recordando que Luján es “tierra bendita de nuestra madre, tierra del negro Manuel, tierra sagrada para nuestro pueblo del sur americano”.

El prelado compartió una reflexión sobre el significado espiritual y popular de este lugar, donde cada año millones de peregrinos llegan con fe y esperanza: “Un joven me preguntó por qué camina la gente. Y le respondí: porque vuelve con ganas de seguir viviendo, de seguir luchando. Aunque vuelvan enfermos o con los pies llagados, regresan abrazados, con nuevas fuerzas y nuevas relaciones”.

Mons. Chaparro dijo que Argentina es una tierra marcada por “santos y mártires que alimentaron la fe del pueblo”, mencionando al santo cura Brochero, a la beata Mama Antula y a los mártires riojanos, así como a “tantos hermanos y hermanas desconocidos para la gran historia, pero que construyen día a día nuestras comunidades”. Con orgullo, señaló que este encuentro se realiza también en “la casa del Papa Francisco, el primer Papa del sur, que llevó al mundo nuestra experiencia de Iglesia nacida del Concilio Vaticano II e interpretada desde América Latina”.

“Queremos escuchar los clamores”

El obispo, rindió homenaje a “los pueblos originarios de nuestra tierra, con más de sesenta comunidades distintas que siguen luchando por sus derechos tantas veces pisoteados”, y recordó a “tantos hermanos y hermanas que desde la esclavitud a la libertad ofrecieron sus vidas en las luchas por la independencia”.

Se refirió también a la historia reciente del país: “Bienvenidos a la tierra de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de Adolfo Pérez Esquivel, de un pueblo marcado por dictaduras, injusticias y atropellos”. Y añadió con convicción: “Qué bueno que estemos los hermanos unidos, buscando juntos el camino de fidelidad a Jesús y al Padre, movidos por su Espíritu”.

En su mensaje, Mons. Chaparro insistió en que la Iglesia debe escuchar los clamores de los pueblos afrodescendientes, migrantes, originarios y empobrecidos: “Queremos escuchar los clamores de todos los tiempos y de los nuevos tiempos, los que nadie escucha, porque creemos que el Espíritu nos ayudará a encontrar respuestas humildes, pero llenas de vida y de fuerza, así como lo hizo el negro Manuel”.

Y concluyó con una frase que conmovió a todos los presentes: “Sin Manuel no habría Luján. Sin la vida de cada uno, sin la vida de nuestras comunidades, sin la vida de nuestro aporte como Iglesia, a la humanidad le faltará algo, le faltará plenitud”.

La bendición del Papa León XIV

Durante el acto, el padre Flavio Lauría, misionero scalabriniano, leyó un mensaje enviado por el Papa León XIV a los participantes del XVI EPA.

El Santo Padre, a través del nuncio apostólico Mons. Miroslaw Adamczyk, expresó su cercanía y agradecimiento “por el precioso servicio a la misión de la Iglesia”, deseando que el encuentro sea “una experiencia rica en frutos espirituales”.

El Papa impartió su bendición apostólica “invocando la intercesión de la Virgen de Luján” y extendiéndola a los familiares y seres queridos de todos los participantes.

Pastoral Afroamericana y Caribeña, signo de comunión, justicia y esperanza

Por su parte, representantes del Secretariado de Pastoral Afroamericana y Caribeña (SEPAC) tomaron la palabra para agradecer la presencia de las delegaciones y destacar el sentido histórico del encuentro.

Este XVI EPA es un verdadero kairos de nuestra Iglesia latinoamericana y caribeña”, afirmaron. “El encontrarnos siempre renueva el entusiasmo de seguir caminando y entregando la vida desde nuestra identidad como pueblos, mujeres y hombres negros”.

“Nos sentimos conmovidos, porque nuestros ancestros nos acompañan. Con ese impulso queremos seguir apostando por una pastoral que sea signo de comunión, justicia y esperanza para toda América Latina y el Caribe.”

El acto continuó celebrando la presencia de más de 150 representantes de las pastorales afroamericanas y caribeñas, entre ellas la Red de Mujeres Afrocatólicas (LACAM) y la pastoral garífuna, que sesionarán en torno a los clamores y esperanzas de los pueblos afrodescendientes.

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