La delegación de 188 jóvenes guatemaltecos se hizo presente en Roma para ser parte del Jubileo de la Juventud y de la Esperanza, celebrado del 28 de julio al 3 de agosto. Fue una semana intensa de actividades, donde los participantes quedaron inmersos en una experiencia espiritual colectiva que reunía a cientos de miles de jóvenes en torno a la fe.
En la eucaristía de clausura, el Papa León XIV instó a los jóvenes a ser “el signo de que otro mundo es posible”, un mundo, indicó, de fraternidad donde los conflictos se resuelven mediante el diálogo y no con armas. Además, recordó con mayor relevancia a los jóvenes de Gaza y Ucrania, reafirmando la solidaridad del pontificado con quienes sufren en zonas de guerra, y alentó a cada uno a “aspirar a cosas grandes, a la santidad” y a no conformarse con menos.
- Foto Prensa Libre: VATICAN MEDIA / AFP
Ritual y mensaje en cada paso
Durante la semana jubilar, los jóvenes guatemaltecos vivieron diversos momentos cargados de simbolismo espiritual . Atravesaron las Cuatro Puertas Santas de Roma —San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros— donde vivieron momentos de oración por sus familias y por todo Guatemala.
Según se conoció, los jóvenes previos al viaje a Roma se prepararon recibiendo formación a través de unas catequesis y actividades organizadas por la Pastoral Juvenil Nacional de Guatemala, organismo dependiente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG).
Encuentros, cultura y reconciliación
En los Diálogos con la Ciudad, organizados el miércoles y jueves en Roma compartieron experiencias con jóvenes de diversas culturas en eventos de arte, tecnología y deporte que fortalecieron el intercambio y la fraternidad internacional.
El viernes se trasladaron al histórico Circo Máximo para una jornada penitencial donde se acercaron al sacramento de la reconciliación, un momento íntimo de reflexión y perdón.
- Foto Prensa Libre: cortesía Ariel López, ispx
Vigilia y clausura con esperanza
Una velada de oración y espiritualidad fue la que vivieron los jóvenes en la noche del sábado 2 de julio. En Tor Vergata, los jóvenes participaron en la vigilia papal, acampando bajo las estrellas, mientras el Papa recorría el lugar en papamóvil, saludando a los peregrinos con entusiasmo, en una atmósfera evocadora de la Jornada Mundial del año 2000
Finalmente, la mañana del domingo, más de un millón de jóvenes asistieron a la Santa Misa de clausura, celebrada por León XIV en el mismo campo. Su homilía se apoyó en textos bíblicos como Eclesiastés y el Salmo 90, animando a entender que la fragilidad es parte del misterio humano que se regenera en el don y el amor. De igual forma observó que la realización personal no está en lo que acumulamos, sino en lo que ofrecemos y compartimos con alegría y generosidad.
Con la seguridad que estos jóvenes guatemaltecos no solo se llevan el recuerdo de un evento eclesial más, sino que llegarán con el impulso a renovar la pastoral juvenil de su país, atendiendo el llamado del Papa León XIV a proteger la dignidad humana en la era digital y fomentar el diálogo cultivando relaciones auténticas.
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