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Guatemala: Vía Crucis del Migrante en Tecún Umán congrega a más de 9.000 personas y visibiliza abusos

En el contexto del Vigésimo Vía Crucis del Migrante, celebrado el pasado 13 de marzo en Tecún Umán, Guatemala, el religioso scalabriniano Francisco Pellizzari habló con ADN Celam sobre el trasfondo pastoral y humanitario de esta expresión de fe, que denuncia la realidad de miles de personas en movilidad.

La jornada tuvo lugar en esta ciudad fronteriza del municipio de Ayutla, en San Marcos, un lugar estratégico en la ruta migratoria entre Guatemala y México. A través de las estaciones se reflexionó sobre el dolor, los riesgos y las injusticias que enfrentan quienes migran, en analogía con la pasión de Jesús.

Una expresión de fe con fuerte compromiso social

El padre Pellizzari destacó con alegría que la convocatoria de este año reunió a unas 9.000 personas, superando los registros de años previos, situados entre 5.000 y 6.000 participantes. La organización estuvo a cargo de la Casa del Migrante Sin Fronteras Scalabrini, junto con la Pastoral de Movilidad Humana (PMH) de la diócesis de San Marcos. El recorrido del vía Crucis estuvo acompañado por monseñor Bernabé de Jesús Sagastume Lemus, obispo de la diócesis de San Marcos, animando paso a paso el recorrido de cada una de las estaciones.

Remarcó que este recorrido es fruto de más de dos décadas de trabajo pastoral, organizada mediante una red de delegados parroquiales presentes en casi el 90 % de las parroquias de la diócesis. “Es un camino de formación, de información y de compromiso que da frutos no solo en la convocatoria, sino en la conciencia social”, apuntó.

Además, explicó que más allá de su dimensión espiritual, el Vía Crucis del Migrante se configura como una iniciativa pastoral que busca generar conciencia social, hacer visible la crisis migratoria y promueve una cultura de acogida, protección y solidaridad.

Solidaridad concreta: en lugar de flores, víveres para los migrantes

Una de las características más significativas que el religioso destacó de esta celebración es que, en lugar de ofrendas convencionales como flores, los participantes realizaron aportes en alimentos, maíz, artículos de higiene y otros insumos esenciales para el sostenimiento de la Casa del Migrante.

El sacerdote Pellizzari valoró la “enorme generosidad” de las comunidades, particularmente de las regiones del altiplano, el valle y la costa, que cada año contribuyen solidariamente con sus aportes al sostenimiento de esta misión. “Son cosas sencillas, pero indispensables para continuar nuestra misión de acogida y acompañamiento”, afirmó.

El Señor de las Tres Caídas convocó a más fieles

Como novedad de esta edición, el religioso mencionó que se incorporó por primera vez la imagen del Señor de las Tres Caídas, una de las devociones más arraigadas en Guatemala, vinculada a una parroquia atendida por los misioneros scalabrinianos.

De acuerdo con Pellizzari, la presencia de esta imagen logró atraer a personas que antes se mostraban distantes ante la realidad migratoria. “Ha sido un acontecimiento muy significativo que permitió ampliar la participación y la sensibilidad”, comentó.

Frontera marcada por violencia y retornos forzados

A lo largo de las estaciones del Vía Crucis se abordaron las principales dificultades que viven los migrantes en la frontera. El sacerdote señaló que, aunque ha disminuido el flujo hacia el norte, ha crecido el número de retornos forzados desde México.

Explicó que muchas de las personas que llegan a Tecún Umán lo hacen tras ser deportadas o quedan detenidas en su tránsito, sin opción de avanzar. En este escenario, mencionó que la Casa del Migrante brinda asistencia, especialmente a quienes no pueden regresar a sus comunidades debido a amenazas o situaciones de riesgo.

Asimismo, denunció la existencia continua de redes de tráfico de personas que operan de manera clandestina, con altos costos y en condiciones peligrosas, junto a múltiples formas de abuso y explotación. “Las vejaciones y violaciones a los derechos humanos se están viviendo de manera muy aguda. Al haber menos migrantes, hay más disputa entre quienes buscan aprovecharse de ellos”, advirtió.

Una frontera donde la dignidad sigue siendo vulnerada

Finalmente, el religioso relató que lastimosamente muchas personas llegan a la Casa del Migrante en estado crítico, con afectaciones físicas y secuelas derivadas de las violencias sufridas durante su trayecto.

En este contexto, el Vía Crucis del Migrante emerge cada año como un grito profético que sacude a la sociedad y a las autoridades, haciendo visible que detrás de cada historia migratoria hay vidas concretas que claman por dignidad, justicia y esperanza.

Como parte de esta iniciativa, la Casa del Migrante Tecún Umán, junto a la Pastoral de Movilidad Humana (PMH) de la diócesis de San Marcos, elaboró el texto del Vía Crucis del Migrante, centrado en las realidades y esperanzas de las personas en movilidad. Este subsidio acompañó la oración de los participantes, incorporando las problemáticas actuales de la frontera. Así, se propuso como una herramienta para profundizar la fe y animar el compromiso con la dignidad de las personas migrantes.

 

Guatemala-Viacrucis-Migrante-2026

 

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