A un día de cumplirse el primer aniversario del asesinato de Juan Antonio López, líder religioso y defensor del medio ambiente en el Bajo Aguán, monseñor José Vicente Nácher Tatay, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, presidió una eucaristía en Basílica Menor, Nuestra Señora de Suyapa, en la que instó a no olvidar la memoria de este mártir del pueblo hondureño.
En su homilía, el prelado insistió que “asesinar a Juan Antonio López fue una pésima decisión porque su mensaje resuena ahora con más y más fuerza”. observó que, este hecho se repite como ocurrió con otros profetas en la historia de la Iglesia, “quienes intentaron callar su voz solo han logrado que su causa y su ejemplo se escuchen con mayor claridad en la conciencia del pueblo”.
- Foto: Suyapa Tv
La memoria de un profeta en medio de la impunidad
Durante su reflexión, el también arzobispo de Tegucigalpa se refirió al testimonio de López como “uno de nosotros, posiblemente el más valiente, que fue delante de su pueblo en la tierra y hoy intercede desde el cielo por el pueblo y sus necesidades”.
“Un 14 de septiembre decidieron callar su voz, como antes dijeron a San Óscar Romero que querían callar a alguien porque su voz era molesta. Mataron al profeta, pero su voz y su propósito resuenan hoy más fuerte que nunca”, expuso el arzobispo.
Juan López: vida entregada a la verdad y la justicia
El arzobispo señaló que, López hizo vida en si mismo las mejores cualidades de Jesús, aún, sabiendo del riesgo por su vida asumió el compromiso de defender la casa común, la justicia social y la igualdad. “Juan no se equivocó de camino, defendió la verdad incluso hasta morir por ella. Vivió y murió por amor a Jesús”, destacó.
Asimismo, exhortó al pueblo a no quedarse en la indiferencia: “La memoria de Juan nos interpela a bajar al barro de la realidad. Esa realidad no será transformada solo desde fuera ni solo desde dentro, sino desde una profunda fe en Dios y un compromiso efectivo por el bien común”.
Una esperanza que trasciende la muerte
Guiado por el Salmo 15, monseñor Nácher afirmó que Juan López ya participa del gozo eterno junto al Señor. “Sabemos que Juan mora en el Monte Santo porque anduvo en integridad, obró justicia, guardó la verdad en su corazón y no hizo mal a su prójimo”.
Por último, exhortó a mantener vivo su legado. “El camino de Juan Antonio nos impulsa a seguir trabajando por un país justo, solidario y en paz. Su vida no fue en vano, y su sangre clama justicia desde la tierra y esperanza desde el cielo”, concluyó.
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