Con fe y un mensaje de esperanza, la ciudad de Trinidad en Bolivia celebró su fiesta patronal de la Santísima Trinidad y el 339 aniversario de su fundación, en una Eucaristía presidida por monseñor Aurelio Pesoa Ribera OFM, obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), quien en su homilía llamó a la conciencia ciudadana, la reconciliación y la justicia, en un contexto nacional que preocupa cada vez más a la Iglesia.
Monseñor Pesoa saludó con afecto a las autoridades locales, entre ellas la senadora Cecilia Moyoviri, la senadora Neila Velarde Salas, el diputado Genghis Justiniano Justiniano y el alcalde municipal, coronel Cristhian Cámara Arratia, así como a representantes cívicos e indígenas, reconociendo el valor de la unidad de todos los sectores en un momento importante para la región y el país.
En su homilía, resaltó la esencia de la fiesta: la Trinidad como misterio de amor, comunidad y proyecto de vida compartida. Recordó que “Dios no está solo” y que desde la creación “estaba acompañado por la sabiduría” que, desde la fe cristiana, “llamamos Cristo”. Remarcó que la vida humana no es fruto del azar, sino de un “plan maravilloso de Dios” y que, por tanto, cada persona está llamada a ser “proyecto de amor del Dios Trinidad”.
Frente a la violencia y la crisis
Sin ignorar la difícil coyuntura que enfrenta Bolivia, monseñor Pesoa advirtió que el país no puede permitir que la violencia se convierta en un método para resolver conflictos. Recordó que los obispos ya se habían manifestado en días recientes afirmando que: “La violencia no puede ni debe convertirse en mecanismo para resolver las diferencias. Manifestamos nuestro firme rechazo a toda forma violenta. La confrontación nunca es el camino para resolver los problemas”.
La autoridad eclesial reiteró que la confrontación solo engendra una “espiral de violencia” que termina cobrando vidas inocentes. Por ello, exhortó nuevamente a todos los sectores: políticos, sociales, indígenas, campesinos y autoridades, a deponer intereses particulares para “buscar juntos una solución pacífica” a la crisis.
En su mensaje, vinculó la vocación cristiana y trinitaria con la necesidad de defender la vida, la justicia y la dignidad de toda persona: “No fuimos creados para el odio, no fuimos creados para la violencia, la intolerancia, el resentimiento. Fuimos creados para el amor”.
Justicia y desarrollo para Trinidad
El obispo pidió que se construyan familias y comunidades a imagen de la Trinidad: diversas, pero unidas en respeto, cuidado mutuo y amor solidario.
El presidente de la CEB, no dejó de referirse a la situación de postergación que, según señaló, sufre la ciudad de Trinidad. Invitó a la población a alzar la voz frente al olvido estatal: “Hoy, en el día de nuestra fiesta, debemos decir con valentía: no a la postergación, no al olvido y marginación por parte de las autoridades del Estado boliviano”.
Reclamó que el progreso y la justicia social deben llegar a todos, especialmente a quienes enfrentan pobreza y exclusión. “El progreso y el desarrollo de nuestra noble ciudad pasa por poner al Dios Trinidad en el centro de nuestra vida social, familiar y personal”, afirmó.
“Con ustedes soy cristiano, para ustedes soy pastor”
Evocando a San Agustín: “Con ustedes soy cristiano, para ustedes soy pastor”, remarcó que su misión como pastor es procurar el bien de todos. “Dios nos bendiga, así sea”, concluyó monseñor Aurelio Pesoa, mientras la comunidad reunida respondía con fe renovada y esperanza de que las palabras se traduzcan en acciones para un futuro mejor.
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