La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) inauguró este lunes 25 de agosto la fase de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, considerada la etapa más decisiva del proceso eclesial que comenzó en 2021.
El lanzamiento se realizó en una transmisión virtual organizada por el Equipo Nacional de Animación del Sínodo, en la que se presentó el documento “Directrices para la Fase de Implementación”, preparado por la Secretaría General del Sínodo en el Vaticano.
En la apertura, Mons. Ricardo Hoepers, obispo auxiliar de Brasilia y secretario general de la CNBB, recordó la “generosa contribución de las iglesias locales” y destacó que el proceso entra ahora en un tiempo clave: “Estamos llamados a implementar concretamente las prácticas y estructuras sinodales, renovando así nuestra cultura y nuestras relaciones eclesiales, como nos pide el documento final del Sínodo”.
Directrices para la acción Evangelizadora
Mons. Hoepers señaló que las nuevas Directrices Generales para la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil (DGAE), que serán aprobadas en 2026, son fruto del camino sinodal y servirán como instrumento fundamental para llevar sus orientaciones a diócesis, parroquias y comunidades.
Por su parte, Mons. Joel Portella Amado, obispo de Petrópolis y delegado sinodal de la CNBB, repasó el recorrido del Sínodo y explicó que las directrices se resumen en cuatro verbos que marcan el paso a la acción: “recibir, implementar, concretizar y realizar”.
La hermana Teresinha Mendonça Del’Aqua abordó la propuesta de conversión de las relaciones dentro del Pueblo de Dios, mientras que Sônia Gomes Oliveira, laica participante en las asambleas sinodales, remarcó la importancia del Documento Final: “Es el punto de referencia que todos los equipos deben esforzarse por estudiar”.
Método e instrumentos
El Padre Jânison de Sá Santos, subsecretario adjunto de Pastoral de la CNBB, explicó el método y los instrumentos para esta nueva etapa. Resaltó que el método sinodal “no se reduce a una serie de técnicas de gestión de reuniones, sino que es una experiencia espiritual y eclesial que implica crecer en un nuevo modo de ser Iglesia”.
Para concluir, Mons. Dirceu Medeiros, obispo de Camaçari y miembro del Equipo de Animación del Sínodo, presentó algunas preguntas para guiar la implementación:
- ¿Qué temas del Documento Final ya forman parte de la tradición de la Iglesia en Brasil y América Latina?
- ¿Qué desafíos emergen y qué implicaciones tienen para la vida eclesial?
- ¿Cómo fortalecer los signos de sinodalidad ya presentes en nuestras comunidades?
- ¿De qué manera superar resistencias como el clericalismo y otras realidades?
Con esta apertura, la CNBB proyecta que el proceso sinodal se traduzca en una Iglesia más participativa, corresponsable y en salida, donde las comunidades no solo reciban el mensaje del Sínodo, sino que lo conviertan en experiencias concretas de vida cristiana. El desafío, señalaron los ponentes, será mantener viva la dinámica de escucha, discernimiento y misión que caracterizó al camino iniciado en 2021 y que ahora comienza a tomar forma en estructuras y prácticas cotidianas.
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