Para monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, el arranque del calendario escolar 2026 representa una nueva oportunidad para soñar desde la educación y construir un país mejor. Así lo expresó al dirigir un mensaje a estudiantes, familias, docentes y comunidades educativas.
«Soñamos con aulas llenas de esperanza, con niños y jóvenes que descubren su talento, con familias que acompañan y con educadores que siembran futuro. Cada comienzo de clases es más que un calendario que avanza; es una oportunidad concreta para transformar vidas«, observó, asegurando que es una oportunidad para «soñar como país», potenciar talentos y fortalecer el compromiso educativo de estudiantes y docentes.
Educación con la persona en el centro
Dirigiéndose a las autoridades docentes, les advirtió que la educación no es solo una política pública, sino una inversión moral en el país. Asimismo, hizo referencia al Pacto Educativo Global promovido por el Papa Francisco, centrado en poner a la persona como eje de la formación integral.
Insistió en la urgencia de fortalecer un modelo educativo sin exclusión, sin discriminación, ofreciendo a cada estudiante —sin importar su origen social, cultural o económico— oportunidades reales de progreso personal y académico.
Docentes y familias, aliados indispensables
El arzobispo dio gracias a los maestros por su compromiso y les recordó que educar no es solo transmitir conocimientos, pues implica formar ciudadanos críticos, responsables y capaces de promover la fraternidad en una sociedad cada vez más individualista.
De igual forma, exhortó a las familias —a quienes definió como las primeras educadoras— a estrechar la colaboración con los centros educativos. Señaló que cuando casa y escuela avanzan en sintonía, el estudiante se siente apoyado y seguro en su crecimiento.
Estudiantes protagonistas y constructores de futuro
El arzobispo también dirigió una palabra a los estudiantes, alentándolos a perseverar en sus sueños y a reconocer en la educación la vía más sólida para forjar un proyecto de vida con dignidad. “No se trata solo de aprobar materias, sino de convertirse en ciudadanos con calidad humana, comprometidos con el bien común y con el cuidado de la casa común”, afirmó .
Finalmente, el arzobispo instó a renovar el compromiso con una educación que no descarte a nadie, que escuche a las nuevas generaciones y esté enfocada en formar líderes comprometidos con la construcción de una sociedad más justa y humana. “El futuro del país se está escribiendo ahora, en cada salón de clases. Confiemos en que, trabajando juntos, podremos ofrecer a nuestros niños y jóvenes una educación que transforme sus vidas y fortalezca nuestra nación”, concluyó.
MENSAJE INICIO DEL AÑO ESCOLAR 2026
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