Durante la Eucaristía celebrada este domingo 05 de octubre en la parroquia San Pablo VI, en Panamá, con ocasión de la 111.ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2025, el sacerdote Mario Geremia, misionero scalabriniano y miembro del Consejo General de los Misioneros de San Carlos, presentó una homilía centrada en el valor espiritual, humano y social de las personas migrantes, a quienes el Papa Francisco ha denominado “misioneros de la esperanza”.
El misionero Geremia recordó que la Iglesia está llamada a contrarrestar “la globalización de la indiferencia” con la globalización del encuentro, la reconciliación, la solidaridad y lo necesario. “El mundo vive guerras, conflictos y un consumismo desbordado, pero los cristianos debemos proponer caminos de paz, fraternidad y cuidado de la casa común”, señaló.
- Foto: Movilidad Humana Panamá
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Memoria de fe y compromiso en Panamá
El sacerdote destacó el itinerario vivido por la Pastoral de Movilidad Humana de Panamá durante el año jubilar de los migrantes. Entre las iniciativas mencionó la apertura, el 17 de agosto, de la Puerta Santa del Centro de Acompañamiento Integral a Refugiados y Migrantes Hogar Luisa, un espacio de reconciliación y misericordia. En este contexto, reconoció de manera especial la labor de Jorge Ayala, director del Hogar, y de su esposa Mabel Rodríguez, quienes durante años han servido y acompañado con dedicación a las personas migrantes.
Igualmente, mencionó el Festival de las Naciones, celebrado el 14 de septiembre, que reunió a comunidades de más de diez países. Además, evocó la emotiva celebración del bautismo de una familia vietnamita deportada desde Estados Unidos, acompañada por la comunidad scalabriniana. “Después de recorrer quince países, encontraron en Panamá un lugar de fe y esperanza. Fue un signo de resurrección para toda la Iglesia”, observó.
- Foto: Movilidad Humana Panamá
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“Los migrantes no son un problema, son personas”
El sacerdote recalcó que los migrantes no representan una carga, reconociendo que cada persona migrante es una oportunidad de encuentro, renovación y crecimiento comunitario. “Tienen nombre, rostro e historia. Cuando los miramos a los ojos y los escuchamos, descubrimos un hermano, una hermana”, afirmó.
Recordó que, en la historia de muchos países, incluidos Panamá, Venezuela y Brasil, los migrantes han sido constructores de nación y promotores de vida digna. Por ello, instó a las comunidades a abrir sus puertas y corazones, a “vivir la diversidad como una riqueza y a hacer de la solidaridad una respuesta concreta al sufrimiento humano”.
- Foto: Movilidad Humana Panamá
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Presencia misionera scalabriniana en Panamá
Mario Geremia, misionero scalabriniano brasileño, acompaña desde 2024 la labor pastoral con migrantes en Panamá. Su labor, junto con la de otros religiosos y religiosas, fortalece la acción de la arquidiócesis de Panamá en el acompañamiento, integración y promoción de quienes buscan una vida con dignidad y paz.
“Que cada comunidad sea una presencia de Dios para los que llegan, y una bendición para los lugares donde vivimos y servimos”, puntualizó. Al concluir la Eucaristía, se realizó un acto cultural y un momento de convivencia con los cientos de migrantes presentes en la jornada.
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