En el Encuentro latinoamericano y caribeño de Secretarios Generales, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) del 12 al 13 de marzo en Bogotá, el teólogo alemán Joseph Sayer presentó una ponencia sobre la constitución apostólica Praedicate Evangelium y sus implicaciones para la vida de la Iglesia universal, especialmente en la relación entre la Curia romana, las conferencias episcopales y las iglesias particulares.
Sayer, quien durante años presidió la organización católica alemana de cooperación internacional Misereor, inició su intervención recordando su vínculo con América Latina y el aprendizaje pastoral que recibió en la región. “En la pastoral del Cusco y en el sur andino en Perú, junto con nuestro gran amigo Lizardo, o también en los barrios de miseria de Lima, no hubiera podido realizar bastante mis trabajos como presidente de Misereor”, compartió.
Asimismo, recordó su participación en momentos importantes de la vida eclesial latinoamericana: “Tuve la gran oportunidad de participar en las conferencias generales de Santo Domingo y Aparecida. Realmente fueron grandes y únicas oportunidades de aprendizaje”.
Participación en la elaboración de la nueva constitución
El teólogo explicó que también formó parte del grupo que acompañó al cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga en su tarea de coordinación del Consejo de Cardenales creado por el Papa Francisco en 2013. “Desde el comienzo hasta el final estuve involucrado en el trabajo de la elaboración del borrador para la nueva Constitución del Papa Francisco”, señaló, indicando que esa experiencia le permitió conocer de cerca el proceso que condujo a la promulgación de Praedicate Evangelium.
Al iniciar su exposición, quiso aclarar que el documento no debe interpretarse únicamente como una reforma administrativa de la Curia romana: “Quiero subrayar esto desde el comienzo: Praedicate Evangelium no es solamente para la Curia, aunque muchos piensan solamente en la Curia cuando se refiere a la constitución del Papa Francisco. Pero esto es una percepción no tan correcta, hasta peligrosa”.
Según explicó, la constitución tiene un alcance mucho más amplio: “Su importancia se refiere a la reforma de la Curia y de la Iglesia entera”.
Reforma nacida del cónclave de 2013
Sayer explicó que la decisión de elaborar una nueva constitución apostólica surgió durante las reuniones previas al cónclave que eligió al Papa Francisco: “Los cardenales reunidos habían pedido establecer un consejo de cardenales de los diferentes continentes para que el Papa no dependiera solamente de las informaciones de la Curia y elaborar una nueva constitución adaptada a los desafíos del siglo XXI”.
Según relató, el Pontífice asumió rápidamente ese compromiso: “El Papa Francisco aseguró ya el cuarto día después de su elección, durante un almuerzo especial con el cardenal Óscar Rodríguez, que cumpliría con estas dos sugerencias”.
De esta manera se constituyó el Consejo de Cardenales, integrado por representantes de distintos continentes. Para Sayer, ese grupo permitió elaborar la reforma desde una perspectiva verdaderamente universal. “Vemos que el primer Papa de América Latina, formado específicamente por la Iglesia de América Latina y de manera muy única por la conferencia general de Aparecida, tenía un consejo apto para acordar una constitución desde la perspectiva de la Iglesia universal”.
Constitución nacida de un proceso
El expositor explicó que el largo proceso de elaboración del documento responde a la forma de gobernar del Papa Francisco, centrada en los procesos más que en decisiones puramente teóricas. “Praedicate Evangelium no es una constitución elaborada teóricamente en una mesa de trabajo, sino configurada en el transcurso del propio pontificado”. Según señaló, el documento fue tomando forma a medida que el pontificado avanzaba y respondía a los desafíos pastorales del momento. “Esto le confiere una calidad única y especial”.
Sayer resaltó que el preámbulo de la constitución se inspira en la eclesiología del Lumen Gentium. Recordó que los padres conciliares comenzaron hablando del pueblo de Dios antes de abordar la estructura jerárquica de la Iglesia. De manera similar, explicó, la nueva constitución parte de la misión de toda la Iglesia.
En el centro del documento aparecen las dos palabras que dan título a la constitución: predicar el Evangelio. “El Evangelio expresa con precisión el mandato del Señor a su Iglesia de anunciar la misericordia de Dios concedida a todos, verdaderamente a todos y no solamente a los cristianos”, explicó.
De este modo, el Papa orienta la misión de la Iglesia hacia la humanidad entera: “Francisco orienta el horizonte de la Iglesia hacia el anuncio del Evangelio a todos y a toda la humanidad”. “Este pasaje respira el espíritu de la Iglesia latinoamericana y de los documentos de sus grandes conferencias”, señalo Sayer.
Sinodalidad y comunión en la vida de la Iglesia
Otro elemento central del documento es la eclesiología de comunión inspirada en el Vaticano II: “El pueblo fiel, el colegio de los obispos y el obispo de Roma forman juntos la estructura de la Iglesia. Todos deben escucharse, todos deben aprender unos de otros. Esto es constitucionalmente fundamental para la Iglesia en todos sus niveles y sus actividades”, explicó.
La constitución, añadió, introduce una lógica de diálogo y discernimiento común. “Todos juntos deben escuchar al Espíritu Santo”.
Cambio en la relación entre la Curia y los obispos
Uno de los cambios introducidos por la constitución se refiere al papel de la Curia romana dentro de la estructura de la Iglesia: “La Iglesia no se sitúa entre el Papa y los obispos, sino que se pone al servicio de ellos”, dijo Sayer al comentar el número ocho del preámbulo.
Este cambio implica repensar las formas de cooperación entre la Curia y las conferencias episcopales. Además, el Papa introduce el principio de una “sana descentralización”, ya planteado en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
“Los episcopados deben encargarse de aquellos asuntos con los que, dada su proximidad, están familiarizados y que no afectan la unidad, la doctrina y la comunión”, compartió.
El papel de las conferencias episcopales
El expositor puso de relieve que la constitución menciona repetidamente la necesidad de colaboración entre los dicasterios de la Curia y las iglesias locales.
Según explicó, en el documento se afirma en numerosas ocasiones que los dicasterios colaboran, apoyan, promueven, acompañan o consultan a las conferencias episcopales y a las iglesias particulares. Para Sayer, esto plantea un desafío pastoral concreto para el futuro: “Se nos presenta ahora con urgencia la tarea de implementar la Constitución”.
En ese sentido planteó la pregunta: “¿Cómo podemos pasar de las disposiciones establecidas por la Constitución a un cambio de mentalidad tanto en la Curia como en los obispos y las conferencias episcopales?”.
Cooperación entre las conferencias episcopales del mundo
El teólogo señaló que las asociaciones continentales de conferencias episcopales pueden desempeñar un papel clave en este proceso de implementación: “Las federaciones continentales pueden iniciar procesos de implementación e impulsarlos, porque representan a las conferencias episcopales de un continente entero”.
Recordó que en los últimos años ya se han realizado encuentros entre organismos episcopales de distintos continentes, incluyendo reuniones entre el Celam, el Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar y la Federación de Conferencias Episcopales de Asia. Según indicó, estas iniciativas reflejan el espíritu de cooperación global promovido por el proceso sinodal.
Sin embargo, advirtió que sería un error interpretar este proceso como una confrontación: “Sería un error fatal pensar todo esto como un conflicto entre nosotros y la Curia o la Curia contra nosotros”.
Conversión misionera para la Iglesia
Al concluir su exposición, Sayer señaló que la constitución apostólica propone una conversión misionera de toda la Iglesia: “La Iglesia de nuestro tiempo, guiada por el Papa como cabeza, tiene que emprender una conversión misionera para que, a través de predicar el Evangelio a toda la humanidad, la luz de Jesucristo se refleje por la comunión eclesial”.
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