En un enérgico mensaje la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), ha expresado su sentimiento de dolor y preocupación por los progresivos actos de violencia que afecta algunas zonas del país, particularmente la región del Catatumbo, dejando con ello muerte y desolación en sus habitantes.
En su pronunciamiento, los obispos católicos del país reprobaron los actuales enfrentamientos armados entre grupos guerrilleros que han causado la muerte de al menos 80 personas y más de 30.000 desplazados entre campesinos y firmantes de paz, viéndose afectas las comunidades más vulnerables.
- Foto: RFI
Una Nación herida por la violencia
Las confrontaciones armadas en el noreste de Colombia han traído graves consecuencias para la población civil, al punto de que el presidente Gustavo Petro anunciara la declaratoria de los estados de conmoción interior y de emergencia económica para tratar de recuperar el control del territorio y proteger la vida de las casi 300.000 personas que viven en la zona.
El organismo eclesial condenó la crisis humanitaria que afronta esa región en el Norte de Santander, que incluyen homicidios, desplazamientos forzados, confinamientos y ataques contra líderes sociales. Estas indicaronn son acciones que vulneran los derechos humanos fundamentales, agudizan el sufrimiento de niños, mujeres y personas en estado de indefensión
“Una vez más afirmamos que la violencia no es el camino. La violencia engendra más violencia, genera pérdidas humanas irreparables, siembra más odio, división y pobreza, y trae consecuencias funestas para la familia humana”, indicaron.
- Foto: Verdad Abierta
Solidaridad, oración y acción por las víctimas
La Iglesia católica expresó su compromiso de continuar presente en estos territorios ofreciendo ayuda humanitaria a quienes sufren las consecuencias de la violencia, además de brindar el acompañamiento espiritual a las familias que se ven afectadas. Asimismo, el episcopado colombiano manifestó su cercanía a los obispos presentes en las diócesis de Tibú, Ocaña y Cúcuta quienes están enfrentando de primera mano esta crisis humanitaria.
“Estamos cerca de quienes sufren, oramos por quienes han fallecido y expresamos toda nuestra solidaridad con las víctimas de esta violencia absurda”, señaló la CEC, reiterando su afecto a las familias de las víctimas y su esperanza para los desplazados.
Un llamado a la paz y al diálogo
La Conferencia Episcopal instó a los actores armados a cesar las hostilidades de manera inmediata y a respetar el derecho internacional humanitario. También llamó al Gobierno Nacional a retomar con determinación el diálogo y garantizar la implementación de los acuerdos de paz.
La CEC exhortó a todas las personas de buena voluntad y a la comunidad internacional a redoblar esfuerzos para atender a las víctimas y promover una paz estable y duradera en Colombia.
Jornada de oración por la paz
Finalmente, los obispos concluyen su mensaje con una invitación para que el pueblo católico se una el próximo 26 de enero a una Jornada de Oración que se ofrecerá en todos los templos del país, donde se pedirá la superación de la multiplicidad de los conflictos que tanto daño están haciendo al país.
Para animar este momento de oración, el Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano preparó una guía que puede ser descargada aquí.
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