Con un llamado a escuchar “los gritos de la madre tierra y de las comunidades que resisten”, fue lanzada oficialmente la Plataforma de Desinversión en Minería, una iniciativa impulsada por la Red Iglesias y Minería, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y diversas organizaciones eclesiales, académicas y sociales del continente.
El lanzamiento, realizado en modalidad virtual desde la sede del Celam, marcó el inicio del año 2026 con una propuesta que articula fe, territorio, ética y acción política frente al modelo extractivista que atraviesa América Latina y el Caribe.
“Nos convocan los gritos de la madre tierra y de las comunidades que resisten y construyen alternativas al modelo extractivista”, señaló Paola Calderón, moderadora, al iniciar encuentro, y remarcó que la iniciativa se inspira tanto en los documentos sobre ecología integral de la Iglesia católica y de otras confesiones religiosas, como en las acciones alternativas que las propias comunidades impulsan en sus territorios para procurar el buen vivir.
Caminar eclesial y territorial por la vida
En nombre de la presidencia y la secretaría general del Celam, el padre Francisco Hernández, director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral, dio la bienvenida y resaltó que este lanzamiento forma parte de “un caminar que el Celam y la Red Iglesias y Minería venimos realizando en el marco de la Comisión de Ecología Integral de Latinoamérica y el Caribe”.
“Queremos contribuir a que nuestra madre y hermana tierra no siga siendo desangrada”, expresó, agradeciendo la articulación de “una diversidad de entidades religiosas, académicas, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil” que hacen posible la plataforma. En ese sentido, manifestó: “Queremos caminar juntos con las comunidades para salvaguardar y exigir el respeto a los derechos y su participación real en la construcción de políticas públicas en favor de nuestra casa común y el buen vivir”.
El sacerdote elevó además una oración inspirada en Querida Amazonía, pidiendo que “María de Guadalupe toque la sensibilidad de los poderosos, porque aunque sentimos que ya es tarde, nos llamas a salvar lo que todavía vive”.
El testimonio del dolor: el caso Cerrejón en Colombia
Antes del lanzamiento formal de la plataforma, el encuentro dio espacio a las voces de los territorios. El líder indígena Luis Misael Socarras, del pueblo Wayúu, compartió el dramático testimonio del caso de la mina de carbón a cielo abierto El Cerrejón, en La Guajira, Colombia.
“El Cerrejón es la mina de carbón a cielo abierto más grande de Latinoamérica y la segunda a nivel mundial. Más de 40 años explotando carbón”, compartió, señalando que lo que se prometió como desarrollo “trajo despojo, desalojos, desplazamiento y un cambio total en la vida de los afrodescendientes y del pueblo Wayúu”.
Socarrás denunció la destrucción sistemática de los cuerpos de agua: “Cerrejón ha desviado más de 18 arroyos sin ningún proceso de consulta previa. Han sido desviados a sangre y fuego”.
“Somos víctimas de amenazas solo por defender lo que es nuestro”
Sobre el arroyo Bruno, dijo: “Hoy el arroyo Bruno está secuestrado y no nos permiten realizar nuestros pagos espirituales en lugares sagrados”.
El líder indígena también alertó sobre el incumplimiento sistemático de sentencias judiciales: “Hay más de 16 fallos condenatorios contra Cerrejón y no se ha cumplido ninguno. La sentencia SU-698 de 2017 de la Corte Constitucional ordena devolver el arroyo Bruno a su cauce natural y no se ha cumplido”.
“Somos testigos de la contaminación del río Ranchería. De Barrancas hacia Riohacha esa agua ya no sirve para el consumo humano”, añadió, denunciando además amenazas y atentados contra líderes sociales: “Hoy los que alzamos la voz somos víctimas de amenazas solo por defender lo que es nuestro”.
“La Iglesia está llamada a una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”
Desde una perspectiva internacional, Marta Inés Romero, secretaria general de Pax Christi Internacional, explicó que la red ha escuchado “a cientos de miles de comunidades empobrecidas por este sistema”.
“Estamos respondiendo a los gritos de la naturaleza que clama por respuestas”, manifestó, señalando cuatro prioridades fundamentales. La primera, las “falsas soluciones de las transiciones energéticas” que profundizan el extractivismo de minerales críticos en el sur global. “Se demandan recursos contrarios a los derechos de las comunidades y de la naturaleza”, sostuvo.
Romero alertó también sobre la relación entre minería y armamentismo: “El gasto militar global alcanzó 2.7 billones en 2025, mientras la asistencia humanitaria se reduce drásticamente”. Frente a ello, dijo que la respuesta debe darse “desde nuestro rol de fe, profético y pragmático”. Citando al Papa León XIV, expresó: “La Iglesia está llamada a una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, subrayando que la no violencia “no es pasividad, sino una forma activa de resistencia”.
Orientaciones pastorales y opción por la desinversión
El obispo de Soacha, Mons. Juan Carlos Barreto, presentó los criterios pastorales surgidos tras un encuentro episcopal en Panamá. “La cultura del cuidado que aparece en el Evangelio nos llama a cuidar a las personas y a la creación”, compartió, advirtiendo que la megaminería “hiere a la humanidad y al corazón de Dios”.
Citando Laudato si’ y Querida Amazonía, recordó que la Iglesia debe prestar “especial atención a la procedencia de las donaciones y a las inversiones realizadas”. En ese sentido, expresó: “No es conveniente seguir apoyando la extracción minera por todas las consecuencias negativas que tiene”.
“Por eso, como Iglesia, tomamos la decisión de optar por la desinversión en minería”, concluyó.
Fundamentos ecoespirituales: la creación gime
Desde una reflexión teológica, el padre Alberto Franco, redentorista y miembro de la Red Iglesias y Minería, afirmó que “el extractivismo minero es uno de los problemas que ponen en riesgo la supervivencia de los pueblos y del planeta”.
Inspirado en San Pablo, recordó: “Toda la creación está gimiendo con dolores de parto”. Para el religioso, el extractivismo responde a “una lógica que normaliza sacar a la naturaleza y a los seres humanos el máximo de ganancia sin pensar en las consecuencias”.
Citó a Jesús: “Nadie puede servir a Dios y al dinero”, advirtiendo que el extractivismo constituye una forma de idolatría. “La fidelidad al Dios del Evangelio depende de nuestra respuesta a los gemidos de la creación”, sostuvo.
¿Cómo funcionará la Plataforma de Desinversión en Minería?
Javier Jahncke, de la Red Iglesias y Minería en Perú, explicó que la plataforma es fruto de un proceso iniciado en 2021-2022 y articulado a nivel global. “Buscamos reunir instituciones eclesiales, académicas, humanistas y movimientos sociales para construir incidencia colectiva”, dijo.
El objetivo es ofrecer información clara sobre los flujos financieros vinculados a la minería: “Puede ocurrir que instituciones de Iglesia acompañen a las comunidades, pero sin saberlo tengan fondos invertidos en actividades extractivas que vulneran esos mismos derechos”.
“La información es fundamental para tomar decisiones éticas”, subrayó, indicando que la plataforma promoverá criterios éticos, herramientas financieras y campañas conjuntas para avanzar hacia una transformación socioecológica.
“Este sistema no da para más”, recordó, citando al Papa Francisco: “La desinversión en minería es una expresión concreta de solidaridad con la madre tierra y con las comunidades”.
Vista la plataforma: Plataforma por la desinversión en minería
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