Previo al inicio del Adviento, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) culminó una semana de reflexión social para animar la vivencia comunitaria de este tiempo litúrgico. A lo largo de cinco días, referentes eclesiales analizaron los signos de los tiempos en la región e impulsaron una Iglesia sinodal marcada por la esperanza y el compromiso transformador.
Durante el cierre, dedicado a las “Pistas para caminar juntos”, tomaron la palabra monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Celam, el padre Pedro Brassesco y la hermana Liliana Franco, estos últimos son parte del equipo continental de la recepción del documento final del sínodo. Sus reflexiones destacaron la importancia de profundizar la comunión eclesial, revitalizar el compromiso pastoral y avanzar como pueblo de Dios mediante procesos de escucha, discernimiento y misión compartida.
Un llamado a vivir el Adviento con esperanza activa
Monseñor Lizardo Estrada, también obispo auxiliar de Cusco, agradeció el camino recorrido y señaló que estos días permitieron profundizar en la dimensión social y espiritual del Adviento. Subrayó también que la Navidad debe vivirse como “celebración de dignidad, justicia y cercanía”.
Mencionó que, en contexto jubilar, el Adviento invita a renovar una esperanza que no es pasiva, sino capaz de impulsar la construcción de sociedades que salvaguarden la dignidad humana. Señaló además que estas reflexiones quieren fortalecer a las comunidades y acompañar el avance del camino sinodal de la Iglesia.
El prelado recordó que, ante Dios, ninguna persona es descartable, e invitó a reconocer los “pesebres cotidianos” donde la realidad reclama compasión y cercanía. Además, agradeció a los ponentes y a quienes participaron desde distintos países, y llamó a abrir el corazón para acoger al Señor y avanzar unidos bajo la guía de la Virgen, Madre de la Esperanza.
Adviento: vigilar, convertir, discernir, actuar
Por su parte, el padre Pedro Brassesco enfocó su intervención en mostrar cómo el Adviento brinda un marco privilegiado para encarnar la fase de implementación de la sinodalidad. Fue así como explicó uno a uno los cuatro domingos de este tiempo, que aseguró, pueden convertirse en un itinerario espiritual y social para “hacer carne” lo discernido durante el proceso sinodal.
En torno al primer domingo, invitó a mantenerse vigilante ante la acción de Dios, sin caer en la rutina ni el pragmatismo. Del segundo, destacó el llamado a una conversión capaz de renovar vínculos, estilos de vida y estructuras comunitarias. Respecto al tercer domingo, animó a un discernimiento lúcido, abierto al clamor de los pobres y a las urgencias sociales de los pueblos y los desafíos de la sociedad.
Finalmente, al referirse al cuarto domingo, explicó que la figura de José invita a “acoger e implementar”, es decir, a actuar para recibir y acompañar las realidades que más necesitan cercanía. Recordó que la misión es siempre el marco de referencia e instó a vivir el Adviento con una esperanza operante que anime a la Iglesia a reformarse para servir con mayor entrega.
Pistas para una sinodalidad encarnada en la vida cotidiana
Por último, la hermana Liliana Franco subrayó la importancia de que las comunidades cristianas redescubran, en este tiempo, las claves que hacen posible un caminar sinodal. Inspirada en un poema de Pedro Casaldáliga, remarcó que el Sínodo nos orienta continuamente hacia Jesús de Nazaret como fundamento y criterio.
Su propuesta se articuló en ofrecer cinco claves para vivir el Adviento: una escucha misericordiosa para discernir la voluntad de Dios; una mirada contemplativa que descubra su presencia en la realidad; el desaprendizaje de actitudes contrarias al Evangelio; una itinerancia misionera sostenida por la espiritualidad; y una misión abierta al diálogo intercultural, interinstitucional e intergeneracional.
Destacó que vivir como cristianos implica dejarse guiar por el Espíritu, verdadera fuente de unidad y reforma. Aseguró que el Adviento va más allá de documentos o asambleas, exigiendo a decisiones concretas, conversión, y acciones pastorales que beneficien a los pobres. La hermana Franco cerró recordando que la sinodalidad es un caminar evangélico conjunto, donde la comunidad aprende a discernir, servir y anunciar la fe desde una profunda fidelidad al Evangelio.
Le puede interesar: Iglesia puertorriqueña exige diálogo regional urgente para evitar guerra y proteger la vida caribeña
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Inscríbete en “Together”, la plataforma de formación masiva sobre sinodalidad https://bit.ly/4mkqeuk
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo https://bit.ly/46cGUiB
Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312</a
















Post a comment