La situación de la Patria Grande y los desafíos de la integración latinoamericana y caribeña, constituyen dos temas de importancia en la agenda del III Encuentro de la Red Eclesial Justicia y Paz. Evento que contó con la reflexión virtual de Monseñor Lizardo Estrada.
«Queremos invitarles a fortalecer la sinodalidad con sus capacidades para continuar leyendo los signos de los tiempos», afirmó el secretario general del Celam, hablando de la realidad que debe convertirse en una nueva forma de contemplación que desafíe la capacidad de escucha y diálogo en las comisiones de justicia y paz del continente.
«Sigamos mostrando a Dios, ustedes son fuerza del testimonio de la Iglesia», indicó consciente de las realidades que interpelan a las comisiones en los diferentes países y orientan las acciones que deben responder con coherencia y creatividad a las necesidades de las comunidades.
La gratuidad de Dios
Un horizonte que en su opinión requiere del compromiso en la ejecución de varias tareas que propuso a los asistentes: Fortalecer la globalización desde abajo como alternativa para los excluidos y la Madre Tierra, acompañar iniciativas de integración latinoamericana hacia un destino común y pensar en los mecanismos más eficaces para promover un nuevo modelo de desarrollo social que sea sostenible desde el punto de vista ecológico.
Para Estrada en un mundo que sacraliza la ganancia y descarta a los pobres “es necesario que sigamos ofreciendo la gratuidad de Dios, renovando nuestra opción por ellos”. Si bien la realidad nos lleva a vivir inmersos en un mundo globalizado, insensible y con evidentes signos de muerte, el prelado ratifica la importancia de «declararse defensores de la vida» particularmente de aquellos que defienden los derechos humanos y de la naturaleza».
“Sigamos proponiendo una pastoral de encarnación”, dijo, porque “sin inserción, no hay respeto y diálogo por las culturas, los territorios y sus sujetos”.
Pluralidad, expresión de Dios
Igualmente, recordó que proponer un camino en la evangelización no es liderar un proceso de sometimiento o colonización. «Mantengamos una espiritualidad de diálogo porque la diversidad y la pluralidad son la expresión de Dios, el mismo que al crearnos a su imagen y semejanza nos hizo libres». En esta línea, insistió en el respeto y la acogida a quien es diferente, esto no otra cosa que acoger al propio Dios: siempre nuevo y sorprendente.
Para el obispo peruano “la fraternidad social, es el respeto al otro y en la actualidad se revela como un valor evangélico. Aceptar al otro, tal cual él es, constituye un punto de partida para lograr un diálogo mediado por la verdad”.
Un camino para el cual los miembros de la Red Eclesial se vienen preparando, por lo que Estrada ve con entusiasmo iniciativas académicas como el diplomado en Justicia y Paz que están desarrollado con el apoyo de Cebitepal que busca una formación en el espíritu que les aporte en su trabajo por la justicia y la paz en las comunidades que habitan.
Discernimiento conjunto
A eso se le suma la participación en programas como “Remar contracorriente por el agua, la vida y la soberanía” que en el marco de la Ruta Laudate Deum expresa un compromiso activo con el cuidado del agua y la vida de las personas que viven en las cuencas de los ríos y lagos del continente. De la misma forma está el programa de la Comisión Brasileña de Justicia y Paz “Encantando la política” que trabaja por el fortalecimiento de la democracia y la conciencia política.
El prelado concluyó invitando al discernimiento conjunto; “nunca solos y siempre humildes ante la verdad”, dijo porque la mejor respuesta a los desafíos de hoy, no es una tarea solitaria sino solidaria, esto implica debate, intercambio de hipótesis, humildad científica y, sobre todo honestidad intelectual”.
Tareas que podrán llevarse a buen término con la ayuda de Dios y la corresponsabilidad de todos los miembros de la Red Eclesial Justicia y Paz en la Patria Grande, desde luego, será misión de la Iglesia seguir aportando para “promover la búsqueda, de un nuevo estilo de desarrollo, que tenga, como punto de partida y de llegada, a la persona humana y el cuidado de la Casa Común”.
Le puede interesar: Episcopado hondureño lamenta la partida de monseñor Rugambwa, recordado Nuncio Apostólico en el país
Suscríbete gratis por a nuestro canal de Whatsapp https://bit.ly/4hbWWN0
Porque hay que cuidar a quienes protegen la creación, llega el podcast La Vida pende de un Hilo http://bit.ly/3HPHn0O
Participa en los cursos y diplomados del Centro teológico Cebitepal https://bit.ly/cebitepal_24
Escucha el Himno del Jubileo en su versión latinoamericana y caribeña https://bit.ly/41l312P
















Post a comment