En el marco de la sexta Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), extendió su saludo a los participantes, destacando la importancia de este espacio, como expresión de una Iglesia sinodal que camina, escucha y discierne en conjunto.
Durante su intervención, el prelado expresó la alegría que representa para el organismo acoger en Bogotá a cardenales, obispos, religiosos, laicos y representantes de los pueblos amazónicos.
Un lugar teológico
Una presencia que subraya es el reflejo de “la Iglesia que camina junta”, en “un proceso de encuentro y comunión que fortalece la misión evangelizadora en el continente”.
Estrada aseguró que la Amazonía ocupa un lugar central en la vida de la Iglesia, concepto que va más allá de reconocer la existencia de una región geográfica expuesta a múltiples amenazas y casi en peligro de extinción, para considerarla un lugar teológico donde se descubren cada día nuevas formas de anunciar y vivir el Evangelio. “La Amazonía es un signo profético que interpela a la Iglesia universal e invita a la reflexión sobre temas de vital importancia como el cuidado de la creación, la justicia social y la efectividad de los actuales modelos de desarrollo”.
Una Iglesia con identidad
Un camino que ha hecho la Iglesia y que de acuerdo con Estrada tuvo un punto de inflexión con la realización del Sínodo Especial para la Amazonía que impulsó el Papa Francisco.
En este contexto, el obispo peruano destacó la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) como uno de los frutos más significativos de este proceso, al constituirse en una estructura eclesial “más cercana a los pueblos y comprometida con el cuidado de la Casa Común”, por ende, un ejemplo claro de una Iglesia sinodal con identidad propia a la que estamos llamados a servir y construir.
Para Estrada la existencia de esta estructura, la organización de sus pueblos, el trabajo de la Iglesia y documentos pontificios como la Encíclica Laudato Si han ayudado a poner en el centro un territorio que estaba en la periferia.
Escucha, diálogo y apertura
Así la Amazonía es un símbolo global de fragilidad que clama por un trabajo decidido a favor de la conversión ecológica, que desde su perspectiva debe demostrarse en el pensamiento, así como en la transformación de las prácticas individuales y colectivas que atentan contra los pueblos que la habitan y quienes desde la lejanía disfrutamos de los frutos de su existencia.
De esta forma el secretario general del CELAM reiteró la cercanía del organismo con el proceso que vive la CEAMA, por lo que reafirmó la comunión eclesial y el compromiso para acompañar los desafíos pastorales y sociales de la Amazonía.
Estrada cerró su intervención con una invitación a los participantes a vivir la Asamblea como un tiempo de gracia, marcado por la escucha mutua, el diálogo sincero y la apertura al Espíritu.
Un ambiente de fraternidad y discernimiento comunitario que confía podrá inspirarles para tomar las mejores decisiones a favor de un organismo clave para “continuar consolidando una Iglesia con rostro amazónico, en sintonía con los desafíos y esperanzas de los pueblos que habitan este territorio”.
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