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Mensaje final del episcopado panameño llama a esperanza frente pobreza, violencia y desafíos democráticos del país

Foto: Episcopado panameño

Al término de su Asamblea Ordinaria N.° 224, realizada del 5 al 8 de enero de 2026, los obispos de Panamá ofrecieron un mensaje al país donde hacen una lectura de la realidad nacional y su compromiso como pastores. La Conferencia Episcopal ratifica su deseo de servir a la verdad, promover la justicia y custodiar la vida, buscar caminos de paz, convencida de que Dios sigue caminando con su pueblo aun en medio de las dificultades.

El episcopado subraya que la esperanza no la ven desde la resignación, sino desde la esperanza que impulsa al compromiso. Desde esta mirada la Iglesia se siente interpelada a acompañar, discernir y alzar la voz frente a las heridas que afectan a la sociedad panameña, para que nadie quede excluido de los derechos que tiene.

Pobreza, dignidad y urgencia de justicia social

El primer llamado de atención que hace el episcopado es el clamor de la pobreza que persiste en el país, afectando a amplios sectores de la sociedad. «No se trata de cifras o estadísticas, son personas que tienen rostro e historia«, todas ellas —afirmaron —marcadas por la exclusión cotidiana. En sintonía con el llamado de León XIV, resaltan que “la pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y eliminadas”, con políticas orientadas a la justicia.

Desde esta mirada, exhortan a todos los sectores de la sociedad a buscar signos concretos de esperanza, expresados en la solidaridad, la justicia social y la defensa de la dignidad humana. Para la Iglesia, acompañar a los más pobres no es una opción secundaria, sino una exigencia del Evangelio que interpela la conciencia nacional.

Casa Común, pueblos y desarrollo con rostro humano

El mensaje pone también atención al cuidado de la Casa Común, advirtiendo sobre los riesgos de un modelo de desarrollo que no esté en el centro la persona y la creación, al respecto el episcopado reafirma su compromiso con la Casa Común y su acompañamiento a Río Indio y a los pueblos originarios, insistiendo en que las decisiones deben estar orientadas a proteger la vida, la dignidad y los derechos de las comunidades.

El comunicado sostiene que es un deber escuchar el clamor de las comunidades y este no puede ser ignorado. “Acompañamos a los pueblos originarios, caminando junto a ellos en sus legítimas luchas por tierra, trabajo y respeto a sus derechos, convencidos de que escuchar su clamor es un deber evangélico”.

Violencia que hiere y memoria que interpela

Una herida profunda que preocupa a los obispos, es el incremento de la violencia que se ha ido normalizando como algo cotidiano afectando la convivencia familiar y social. De modo particular, levantan su voz en defensa de las mujeres, los niños y los adultos mayores, subrayando que todo maltrato «hiere la memoria, la historia y los valores que sostienen a nuestro pueblo», y animan a no ser indiferentes frente a estas realidades.

La Conferencia Episcopal sitúa la gesta del 9 de enero de 1964 como un punto de referencia vigente para la vida del país. Su legado —afirman— invita hoy a transformar el legado recibido en compromiso cívico, responsabilidad ética y participación activa en la vida social y democrática del país, leyendo a conciencia los desafíos de la hora actual.

Misión Nacional, una Iglesia en salida

El comunicado deja claro que la esperanza no se cierra con el Año Jubilar, antes bien, da impulso a continuar con la Misión Nacional como un proceso que impulsa a una Iglesia cercana y en salida, samaritana y misionera, que busca renovar sus comunidades y salir al encuentro de quienes sufren y han perdido la esperanza.

En este sentido, la Iglesia panameña anima para que en comunión eclesial, cada diócesis desde su propia realidad, disciernan y ponga en práctica acciones misioneras concretas, para que el Evangelio llegue a todos los rincones de Panamá y nadie quede excluido.

Cercanía y solidaridad con Venezuela

El mensaje de los obispos trae una palabra de cercanía y solidaridad con la Iglesia y el pueblo venezolano, reconociendo el momento complejo que vive el país. Unidos a la exhortación del Papa León XIV, piden que se abran caminos de reconciliación y entendimiento que hagan posible una Venezuela en paz, con derechos garantizados y convivencia democrática.

El mensaje cierra con un llamado a los creyentes y personas de buena voluntad a comprometerse, juntos, en la transformación de una sociedad donde la persona humana esté en el centro y trabajar para que la economía y la política estén al servicio del bien común en la vida pública.

 

Comunicado de la Conferencia Episcopal Panameña 224

 

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