En la homilía del primer domingo de Adviento, Mons. Aurelio Pesoa, Obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, llamó a los fieles y al país a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad para renovar la vigilancia espiritual, fortalecer la esperanza y trabajar por la paz en un contexto nacional todavía marcado por tensiones y heridas.
El prelado explicó que la liturgia de este domingo es “un llamado y una invitación a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a la vigilancia, a estar alertas, como nos dice el Evangelio.” Señaló que estar vigilantes implica “luchar contra la noche y sus obras”, lo que para el cristiano significa permanecer en gracia de Dios y recordar que ha sido llamado a pasar “de las tinieblas a la luz”.
Mons. Pesoa recordó que la vida cristiana exige discernimiento y atención permanente: “El comportamiento del cristiano es estar en continua alerta porque la venida del Señor será en gloria y nos sorprenderá a todos. Por eso debemos estar siempre atentos para cuando Él venga.” Retomando el Evangelio, subrayó la advertencia de Jesús: “Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: estén despiertos”, enfatizando que muchas veces las preocupaciones cotidianas pueden distraer y hacer olvidar la presencia del Señor.
Adviento, tiempo de renovar la esperanza
En su homilía, insistió en que el Adviento es un tiempo para recibir al Señor en todas las dimensiones de la vida: “Es tiempo de estar despiertos y atentos para recibir al Señor en la vida personal, en la vida familiar, en la comunidad, en el pueblo y en la sociedad.” Por ello, afirmó que este período litúrgico es esencialmente “tiempo de renovar la esperanza”, recordando que los creyentes no caminan hacia un destino oscuro, sino hacia una promesa de salvación donde la paz y la justicia son posibles.
Al citar al profeta Isaías, Mons. Pesoa destacó la visión de un mundo transformado por la llegada del Mesías: “De las espadas forjarán arados y de las lanzas podaderas”.
Explicó que el Mesías “transformará la cultura del conflicto, del sometimiento del hermano, de la amenaza o de la persecución, y también la incultura de la guerra, hacia una cultura de paz, de diálogo, de entendimiento, de decir la verdad y de la tolerancia”.
Adviento, tiempo de reconciliación
El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana conectó este mensaje con la situación del país: “Ojalá los bolivianos entendiéramos que este tiempo del Adviento es el tiempo de Dios, es el tiempo para Dios”, dijo. También cuestionó el uso superficial de expresiones religiosas que no van acompañadas de compromiso: “Si el cristiano no se siente comprometido con la afirmación ‘Dios te bendiga’, esa palabra tan bella queda solamente como un estribillo repetido.”
Mons. Pesoa advirtió que Bolivia todavía siente las consecuencias de los recientes conflictos sociales: “Han pasado los días de grandes conflictos en el país. Estos días vivimos una aparente serenidad y normalidad. Pero surge la pregunta: ¿será verdad todo esto? ¿Hasta cuándo durará esta aparente serenidad?” Frente a ello, llamó a superar actitudes de dominio y agresividad: “Pareciera que algunos añoraran otros tiempos y que hay un deseo de dominio sobre el otro. Con esa actitud prepotente se ha lastimado a muchos hermanos y se ha herido a muchos pueblos. Son heridas que necesitarán tiempo para curarse”.
Invitó a que el Adviento sea un tiempo de reconciliación sincera: “Esforcémonos por superar los conflictos que amenazan. Nuestro propósito debería ser desterrar las palabras que destruyen, las que faltan al respeto y las que conducen al insulto, a la descalificación y a la agresión”. Aseguró que estas actitudes contradicen el modo cristiano de esperar al Mesías en un país mayoritariamente católico.
“Mirar más allá es no olvidar a los pobres”
Retomando la figura de Noé, expresó que su generación vivía “sin preocuparse y sin darse cuenta de que se acercaba la hora de Dios.” Por eso, afirmó que la vigilancia implica mirar más allá de los intereses personales y recordar especialmente a quienes sufren: “Mirar más allá es no olvidar a los pobres”. El obispo insistió en la necesidad de reconocer que la unidad fortalece al país: “La unidad conduce al fortalecimiento del ser humano y de sus instituciones. La fractura, las heridas y la intolerancia debilitan a la persona.”
En la celebración, Mons. Pesoa también se dirigió a los catequistas de la provincia Cercado, quienes culminaron un periodo de formación. Agradeció su dedicación y el apoyo de quienes acompañaron el proceso: “Agradezco el empeño de los coordinadores y la disponibilidad de Marina, que desde la pastoral de catequesis de Santa Cruz ha querido ayudarnos y colaborarnos.” Los animó a permanecer firmes en su misión: “La formación y el conocimiento de Dios nunca se termina. Que el Dios que esperamos en este tiempo de gracia del Adviento fortalezca la fe”.
Concluyó la homilía con un deseo para todo el pueblo boliviano: “Que Dios nos conceda la gracia de seguir formándonos para fortalecer nuestra fe y dar sentido a aquello que creemos y esperamos. Dios nos bendiga y Dios siempre nos acompañe”.
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