A poco más de un año de haber sido elegido Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, compartió una reflexión sobre su servicio al frente del episcopado, los principales desafíos pastorales del país, y su mirada sobre el momento que vive la Iglesia, tanto a nivel nacional como universal.
En una entrevista concedida recientemente y publicada por la página oficial de la CECh, el prelado abordó una variedad de temas que configuran hoy el horizonte de la misión eclesial en Chile.
“La misión evangelizadora de la Iglesia es nuestra prioridad”
“Ante todo, agradezco a mis hermanos Obispos por la confianza depositada en mi humilde persona”, expresó Mons. Rebolledo, recordando el momento en que asumió la presidencia del organismo colegiado. Resaltó que su labor está sostenida por una fuerte comunión episcopal: “Me acompaña en la gestión un excelente Comité Permanente, cuyos integrantes son verdaderos hermanos, corresponsables en la misión común”.
“La misión evangelizadora de la Iglesia es nuestra prioridad”, puntualizó, a tiempo de afirmar que esa orientación ha sido reforzada por las Orientaciones Pastorales 2023-2026, emanadas de la III Asamblea Eclesial Nacional, en la que participaron más de 600 delegados de todo el país.
El lema asumido fue “Anunciar a Jesucristo caminando juntos”, y, según Mons. Rebolledo, sigue marcando el paso de la Iglesia chilena en un tiempo desafiante y esperanzador: se trata de “vivir nuestra misión profética en medio del mundo en diálogo con la cultura, saliendo al encuentro de los pobres y los jóvenes”, al mismo tiempo que se promueve “una cultura del cuidado y del buen trato”.
Memoria agradecida del Papa Francisco
En relación con los acontecimientos recientes que han conmovido a la Iglesia universal, el presidente del episcopado chileno expresó una sentida gratitud hacia el Papa Francisco. “Su viaje a Chile ha marcado un antes y un después en la Iglesia en nuestro país”, aseguró.
A través de sus palabras y gestos, el Papa impulsó una transformación pastoral que llevó a enfrentar con honestidad el drama de los abusos y avanzar hacia una verdadera cultura del cuidado. “Proseguimos una formación en prevención a miles de agentes pastorales… acompañamiento a víctimas, como también avanzando hacia caminos de reparación”, explicó.
Mons. Rebolledo señaló dos gestos recientes del Santo Padre como “un verdadero testamento pastoral”: su visita al centro penitenciario Regina Coeli el Jueves Santo y la bendición de Pascua impartida en medio de su fragilidad. “Estos gestos nos conmueven y alientan a desgastarnos por Cristo hasta la entrega de nuestra propia vida”, sostuvo.
El nuevo tiempo de la Iglesia
Consultado sobre la elección del nuevo Pontífice, el Papa León XIV, Mons. Rebolledo relató que recibió la noticia durante la 131.ª Asamblea Plenaria de la CECh. “Una gran alegría y emoción, así como una esperanza bien fundada”, dijo. Desde entonces, reconoce en el nuevo Papa una fuerza renovadora para la Iglesia: “Nos anima en su persona, gestos, palabras y prioridades a amar al Señor, a su Iglesia y, en ella, a los más pobres y necesitados”.
El Año Jubilar 2025, convocado por el Papa Francisco bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”, es una oportunidad providencial, según el prelado, para fortalecer la fe y el compromiso de los católicos en Chile: “El Jubileo nos impulsa a seguir anunciando la alegría y la esperanza en Cristo a un mundo que sufre… como a un Chile herido por la violencia y otros numerosos hechos delictuales”, explicó. El llamado del Papa a un “encuentro vivo y personal con el Señor Jesús” es un eje espiritual y pastoral para este tiempo.
Juventud, encuentro y misión
Entre los hitos recientes de la pastoral nacional, Mons. Rebolledo subrayó con alegría la celebración de la Primera Jornada Nacional de la Juventud, realizada en La Serena en enero de este año. “Fue una verdadera fiesta de la fe y un motivo de profunda alegría”, recordó.
Enumeró los frutos ya visibles, especialmente la vivencia de comunidad entre jóvenes de todo el país y su deseo de asumir un rol protagónico en la vida de la Iglesia: “Es un verdadero desafío potenciar en las comunidades juveniles… la relación humana, fraterna y cordial que surgió entre ellos”.
El arzobispo llamó a que “los numerosos jóvenes alejados del Señor y de la Iglesia… encuentren en Él un porvenir y una esperanza”, remarcando la urgencia de una evangelización juvenil “profunda y comprometida”.
Llamado a un voto responsable y al bien común
En el ámbito político, Chile se prepara para un nuevo proceso electoral. Para el arzobispo, este es un momento clave: “Veo las elecciones como una nueva oportunidad… para participar activa y corresponsablemente”, dijo.
Recordando el mensaje final de la 131.ª Asamblea de Obispos, hizo un llamado a superar la polarización y generar acuerdos amplios que coloquen “el bien común de Chile” en el centro: “Es necesario generar acuerdos por el bien de nuestro país, un desafío que nos compromete a todos. Quienes ejercen la autoridad institucionalmente, así como los actores políticos y sociales, deben responder ante la ciudadanía de su real intención y por sus esfuerzos en pos del mayor bien para Chile.”
La Iglesia, afirmó, “reitera su compromiso para colaborar activamente en favorecer el encuentro, el diálogo y el acuerdo entre los distintos actores sociales”.
El don de la vida
Respecto a los proyectos legislativos sobre aborto y eutanasia. Mons. Rebolledo precisó: “La vida es un precioso don de Dios… debe ser respetado en su plena dignidad en todo tiempo y circunstancia”.
Añadió que estos desafíos deben afrontarse “exponiendo argumentos de razón y con reflexiones basadas en los valores más nobles de nuestra tradición cristiana”, dando siempre “razón de nuestra esperanza”.
Frente a estas situaciones límite, la respuesta cristiana, insistió, es “forjar una cultura que entienda la propia vida, y también la de los demás, como un gran misterio y un precioso don del Señor. Salgamos al encuentro de las hermanas y hermanos que el mismo Señor pone en el camino de nuestras vidas, especialmente de quienes están sufriendo, inclinándonos ante su gran dignidad de hijos e hijas de Dios, respetando su vida e historia, sus sueños realizados, como los no cumplidos, así como sus grandes anhelos”.
21 años de ministerio episcopal
Mons. Rebolledo recordó con gratitud sus 21 años de ministerio episcopal, que celebró el pasado 19 de junio. Ordenado obispo en Osorno por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz.
Resaltó la cercanía del pueblo de Dios como una constante en su servicio. “Ese acompañamiento lo he experimentado a lo largo de estos 21 años… es la ‘unción’ con la que el pueblo bendice a sus pastores”, expresó.
“La fidelidad del Señor es grande; es lo que experimento cada día”, concluyó.
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